En San Valentín, Chivas gana el Clásico y sigue su romance con el triunfo

En el día de San Valentín, Chivas refrendó su romance con la victoria, mantuvo su etiqueta de súper líder y, principalmente, venció a su rival de marquesina en el Clásico Nacional. El partido da cada vez más certezas al proceso de Gabriel Milito.
Antes de esta noche, el túnel había sido largo y oscuro para Chivas. Así lo dicen los números de los 10 enfrentamientos más recientes, que daban cinco victorias para el América, tres empates y solo dos triunfos rojiblancos.
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Sin embargo, el Clausura 2026 ha tenido otro ímpetu para el Rebaño, que ha sumado seis victorias en las primeras seis jornadas.
Desde los primeros minutos, las Chivas tomaron la iniciativa. Buscaban caminos al gol con más frecuencia que sus rivales. Empujaban desde su condición de locales y la fortaleza que han mostrado este torneo.
Hasta que llegó el gol, derivado de un tiro de esquina. El balón recorrió el área y cuando parecía que caería bajo control americanista, Armando “La Hormiga” González, con afinado instinto goleador, se adelantó a la defensa y empujó el balón con pierna izquierda desde la boca de la portería.
¡Momentazo para Hormigooooool en el #ClásicoDeMéxico! 🐜❤️🤍@Chivas le anota al América en el Akron y su goleador sigue en plan grande, quinto tanto de Armando González en el torneo. 💥⚽#J6 | #ConMéxicoC26 | #CHIAME pic.twitter.com/Ans7FZle8m
— Liga BBVA MX (@LigaBBVAMX) February 15, 2026
González marcó así por segundo clásico consecutivo y se consolidó en la lucha por el título de goleo.
América, en contraparte, era voluntarioso, pero no encontraba los caminos. Lo poco que generaba se estancaba con la defensa y, en última instancia, en las manos de Raúl el “Tala” Rangel.
La segunda mitad apenas comenzaba y la “Hormiga” volvió a electrizar a la afición. Dentro del área, se quitó a Malagón con una diagonal hacia afuera y cuando parecía que el camino quedaba libre frente ql gol y el estadio cantaba el gol, el portero del América continuó con su recorrido y alcanzó a meter la mano para desviar el balón.
América ajustaba, pero no encontraba. Henry Martin lucha por retomar el ritmo. Se mueve en el área, finta, sin embargo no encuentra su contundencia habitual con el gol.
Cuando el árbitro central César Ramos Palazuelos silbó el final, en el estadio se respiraba un ambiente extraño. El de la victoria cotidiana. El de un súper liderato que se confirma cada semana. Un San Valentín soñado con la victoria en contra del acérrimo rival.
