REVISTA | Un carrusel sin mexicanos

La ausencia de entrenadores mexicanos en Liga MX obedece a una cuestión multifactorial: la globalización del futbol, la falta de oportunidades reales y las lagunas en sus procesos formativos.
El argentino Eduardo Berizzo y el mexicano Efraín Juárez en un partido entre León y Pumas.
El argentino Eduardo Berizzo y el mexicano Efraín Juárez en un partido entre León y Pumas. / Foto: Azael Rodriguez/Getty Images.

En una charla para YouTube, Juan Pablo García, ex futbolista del Atlas y hoy director técnico mexicano, le dice a Ricardo La Volpe, probablemente el entrenador con más influencia y mayor reputación a nivel táctico de los últimos años en México: “Yo les pregunto a los entrenadores que han estado: ¿por qué contratan a los extranjeros antes que a nosotros? Ellos presentan un proyecto audiovisual, que se mueve aquí, se mueve allá. Y el directivo dice: ‘guau’. Pues sí, pero el día de mañana, eso que tú me presentaste, llévalo al día a día, llévalo semana a semana. Se les olvida. La segunda es la forma de la estructura del cuerpo y la vestimenta. Si tú te fijas ahorita, los entrenadores hasta están guapos. Son entrenadores bien bañados, bien peinados y que hablan bonito”.

El argumento vertido por García, por mucho que llegue a parecer hiperbólico, puede resultar revelador en términos de cómo se autoperciben algunos entrenadores mexicanos y cómo perciben a sus pares extranjeros. 

De cara al Clausura 2025 en México solo Gonzalo Pineda (Atlas), Benjamín Mora (Querétaro) y Víctor Manuel Vucetich (Mazatlán) recibieron la oportunidad de iniciar el torneo. Efraín Juárez y Gerardo Espinoza tomaron las riendas como planes emergentes ante el fracaso que supuso el proyecto del argentino Gustavo Lema, en el caso de Pumas, y las fracturas insalvables derivadas del éxodo de los españoles que apostaron por Óscar García en Chivas. Respecto a Tijuana, la presencia de Cirilo Saucedo en la banca está justificada por la imposibilidad de dirigir que tiene el uruguayo Sebastián Abreu por una cuestión de reglamento.

Curiosamente, Gonzalo Pineda, Benjamín Mora y Efraín Juárez debutaron como entrenadores de Primera División en el extranjero antes que en su propio país. Pineda pilotó al Atlanta United de la MLS después de ser auxiliar técnico del estadounidense Brian Schmetzer en el Seattle Sounders; Mora fue multicampeón en Malasia con el Johor Darul Takzim; y Juárez, quien a partir de su cercanía al noruego Ronny Deila, logró ser asistente técnico en la MLS y la Jupiler Pro League de Bélgica antes de salir campeón de Liga y Copa con el Atlético Nacional de Colombia como entrenador principal. 

Al pensar en México comparado con la élite del futbol mundial, sin considerar a Inglaterra, el mercado con mayor poder de seducción a nivel económico y deportivo de Europa, se pueden extraer grandes lecciones. Mientras en España e Italia, 15 de los 20 entrenadores de Primera División son domésticos, en Alemania hay nueve de 18. 

En el caso de nuestro país, las causas que explican la ausencia de entrenadores mexicanos en Liga MX obedecen a múltiples factores: la globalización de la propia estructura futbolística, la falta de oportunidades reales, el descrédito ante dueños y directores deportivos, las lagunas en sus procesos formativos y el rol que juega la Escuela Nacional de Directores Técnicos (ENDIT) en ello.

La globalización del futbol

Hoy es posible acceder no solo al mercado argentino, el granero por antonomasia del futbol mexicano, sino también al de Ecuador, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y, al otro lado del Atlántico, al de España y Portugal. 

Para José Hanan, Director deportivo de Necaxa, hoy “la tecnología te permite entrevistar por zoom a cualquier entrenador de cualquier parte del mundo”. Y establece que “todos los equipos en México tienen un departamento de inteligencia deportiva muy desarrollado que sigue 10, 11, 12 ligas, con una gran cantidad de perfiles de entrenadores que pueden ser más adaptables e, incluso, a un precio menor que los mexicanos”.

La globalización no solo implica vincularse con otros perfiles de entrenadores, sino también que los entrenadores domésticos exploren otras posibilidades de conocimiento, experiencias y aprendizajes extraterritoriales. “Está faltando ir a Sudamérica, Europa. Conocer otro tipo de culturas, conocer otro tipo de estructuras. Visitar otros cuerpos técnicos, visitar entrenamientos”, expone Alan Calleja, Director de futbol de Pachuca.

Al respecto, Rafael Puente del Río, ex director técnico de Lobos BUAP, Querétaro, Atlas y Pumas, además de analista de televisión, reflexiona sobre un aspecto fundamental en el desarrollo integral de los entrenadores nacionales: “El área de oportunidad más grande que yo encuentro en el entrenador mexicano es la posibilidad de abrir mercados alternos y la oportunidad de crear confianza en otros contextos distintos al mexicano ante lo acotadas que están las 18 sillas de Primera División y la abolición del ascenso y descenso, aspecto que ha inhibido la inversión en la Liga de Expansión”.

¿Falta de oportunidades reales?

Tras el retiro, Diego Andreí Mejía, ex jugador profesional de Dorados y Morelia, se graduó del Máster en Fútbol de Alto Rendimiento de la MBP School of Coaches de Barcelona, un prestigioso instituto independiente cuyo plan de estudios permite “entender el fútbol como un campo de estudio con implicaciones tácticas, técnicas, físicas y psicológicas”. Mejía, hoy entrenador del Atlético Ottawa de Canadá, un equipo que órbita en torno al modelo multiclub del Atlético de Madrid, también tuvo experiencia en el departamento de scouting de City Group —el conglomerado que es dueño del Manchester City— y en una empresa de asesoría que trabajaba con personajes de la talla del italiano Mauricio Sarri y el alemán Thomas Tuchel, el hoy seleccionador de Inglaterra. Por todo lo anterior, es posible establecer que Mejía contraviene el supuesto molde del entrenador mexicano a nivel de preparación. Sin embargo, eso no le ha garantizado un lugar dentro del carrusel de directores técnicos. 

Mejía, auxiliar institucional en FC Juárez y entrenador principal durante nueves meses —en los que consiguió la cosecha de puntos más grande la historia de la franquicia hasta ese momento— antes de ser despedido por una mala racha en el arranque del Clausura 2024, lamenta que se le haya dado poco valor a su gestión en Juárez, puesto que “el futbol es más que entrar a una aplicación, ver resultados y sacar conclusiones”. Defiende que le “tocó sentar bases en un proyecto que no las tenía” y que, al final, “la expectativa creada maquilló la realidad para lo que estaba diseñado el equipo”.

En ese mismo sentido, José Antonio Noriega, Director deportivo de Monterrey, uno de los proyectos deportivos más ambiciosos del continente, concede que en algunas ocasiones influye cierto “malinchismo” al momento de elegir y, en otras, “ciertos rasgos de personalidad” de los propios entrenadores nacionales que les restan posibilidades de comandar ciertos tipos de proyectos. En el caso puntual de Monterrey, más allá de la nacionalidad, se analizan varios factores: “concordancia con el modelo de juego, metodología de trabajo, evaluación del cuerpo técnico, gestión, liderazgo y habilidades de comunicación”.

Falta de preparación

“Si nos ponemos a comparar credenciales académicas, conocimientos de manejo de grupo, de análisis táctico, muchos mexicanos saldríamos mejor librados”, dice Eduardo Fentanes, el entrenador que construyó buena parte de los cimientos sobre los que sostiene hoy el Necaxa del argentino Nicolás Larcamón.

Tanto Diego Andreí Mejía como Rafael Puente del Río argumentan que, contrario a lo que se piensa, el entrenador mexicano es muy flexible en términos de pizarra, diseño y estructuras tácticas. Esto, aseguran, se debe principalmente a su formación y curiosidad autodidacta, más que a los recursos que les provee el futbol mexicano. Situación que comparte José Antonio Noriega, quien más que hablar de la falta de preparación del “entrenador mexicano” en su conjunto, pide atender el entorno y las herramientas disponibles que “le damos al profesional que quiere crecer y mejorar en este ámbito dentro de nuestro país”. 

Si bien se pueden ponderar ciertas características comunes de los entrenadores nacionales, Luis Gil, Director deportivo de Mineros de Zacatecas, un proyecto que se ha distinguido por implementar un modelo de juego definido por valores institucionales en todas sus categorías, explica que México “no tiene una cultura demasiado arraigada a nivel táctico y metodológico”. Cultura que sí tiene Portugal, el país donde surgió la periodización táctica, una metodología que excluye los entrenamientos físicos o técnicos aislados del modelo de juego. Y que sí tiene España, el lugar que ha redefinido la terminología y la teoría asociada a las distintas fases en las que se aborda el juego: posesión, recuperación, transición ofensiva y transición defensiva.

Descrédito ante dueños y directivos

Algunos dueños y directores deportivos mexicanos no siempre tienen del todo claro el tipo de perfil de entrenador que buscan y, más que adaptarse a la filosofía y al modelo de juego institucional, terminan haciendo una lista caprichosa con opciones casi contrastantes, muchas veces influenciados por promotores y agentes.

“En las prioridades de los directivos estamos abajo de tres o cuatro nombres extranjeros que no necesariamente están mejor preparados. Luego está la forma en la que nos vendemos, el promotor con el trabajamos, que es donde realmente nos quedamos cortos. Cuestionar la preparación del técnico nacional tiene que ver más con buscar una justificación a la falta de confianza que se está teniendo”, enfatiza Eduardo Fentanes.

Rafael Puente del Río, por su parte, manifiesta que habría que “cuestionar el por qué existe más tolerancia con el extranjero, más respaldo a su proyecto, más apoyo en cuan necesaria es su materia prima para poder plasmar su modelo de juego”.

La ENDIT y la formación de entrenadores en México

El curso de la ENDIT, según la propia página web de la Federación Mexicana de Futbol, cuenta “con con rediseño curricular que abarca todas las categorías futbolísticas, utilizando una metodología con contenidos alineados a estándares internacionales”, cuyo objetivo es “formar directores técnicos capaces de preparar equipos de alto rendimiento tanto a nivel técnico y táctico, como humano, y que se conviertan en un agente de cambio que contribuya a elevar la calidad de Nuestro Futbol”. 

Por reglamento, ningún miembro del cuerpo técnico en Liga MX y Expansión, incluidos entrenadores, auxiliares y analistas, puede salir a cancha sin haber cursado el ENDIT, una licencia creada, bajo su actual formato, en 1996. Lo anterior ha provocado que más que una institución abocada a la formación y la transmisión de conocimiento, sea un peaje ineludible para cualquiera que quiera sentarse en un banquillo profesional.

Conscientes de su obsolescencia a nivel contenido, el temario de la ENDIT fue actualizado en 2021 por la MBP School of Coaches de Barcelona, una de las instituciones con mayor prestigio en el mundo a nivel de licencias. Eduardo Fentanes, egresado de la primera generación de la ENDIT, expone que, más allá del tema conceptual, lo urgente es homologar los títulos con Conmebol y UEFA para que “los entrenadores mexicanos podamos tener credenciales académicas para salir a trabajar a otros lados”.

Mientras Diego Andréi Mejía explica que al curso del ENDIT, “realmente se le ve como un mero requisito para tener la licencia”, Alan Calleja establece que todavía es “insuficiente y básico” para preparar entrenadores. Como egresado, Luis Gil explica que “hoy los entrenadores se titulan con base a lo que los manuales del ENDIT dictan”, pero no atienden la parte más compleja: “interpretar el juego. Estructurar todo ese conocimiento y no disociarlo”.

Al momento de escribir este texto, Sandra Morales, Directora General de Formación Académica de la FMF, se negó a dar entrevista y señaló que la ENDIT “está en proceso de reestructuración” y que, en cuanto concluya la misma, se harán públicos todos los detalles.


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Ricardo López Si
RICARDO LÓPEZ SI

Editor en Sports Illustrated México. Periodista y escritor.