Lo mejor de SI

El reloj marcaba el minuto 8 cuando todo se detuvo para Oussama Idrissi. Una rodilla en el césped, un sorbo de agua y una oración bastaron para contar una historia que va mucho más allá del juego.

Idrissi creció en el rigor del futbol holandés, eligió Marruecos por identidad y encontró en México un lugar donde no tuvo que explicarse. Su historia no se mide en goles, sino en pausas: fe, espera y sentido en un juego que corre cada vez más rápido.

Mario Palafox
|

Lo Mejor de SI