1:59:30: Cómo la ciencia de Maurten impulsó a Sabastian Sawe a romper el récord mundial de maratón

El hidrogel de Maurten le permitió a Sawe absorber 115g de carbohidratos por hora, clave para romper la barrera de las dos horas en el Maratón de Londres.
Sabastian Sawe celebra en The Mall tras hacer historia como el primer hombre en romper oficialmente la barrera de las dos horas con un tiempo de 1:59:30.
Sabastian Sawe celebra en The Mall tras hacer historia como el primer hombre en romper oficialmente la barrera de las dos horas con un tiempo de 1:59:30. / Getty Images

El 26 de abril, el Maratón de Londres fue el epicentro de uno de los mayores hitos de la fisiología humana. El atleta keniano Sabastian Sawe cruzó la meta en The Mall y detuvo el cronómetro en 1:59:30. Por primera vez en la historia, un ser humano rompió la barrera de las dos horas en condiciones oficiales de competición, superando el registro previo de Kelvin Kiptum por 65 segundos.

Si bien el calzado ultra ligero de 97 gramos y el asombroso volumen de entrenamiento de Sawe fueron pilares fundamentales, la comunidad científica coincide en que hubo un factor determinante invisible: la estrategia nutricional desarrollada por la firma sueca Maurten

Te puede interesar: Sabastian Sawe y las formas de medir el tiempo

La preparación para el 1:59:30 no fue un proceso de ensayo y error, sino un despliegue de tecnología aplicada en el campamento de entrenamiento en Kapsabet, Kenia. Durante el año previo a la cita londinense, el equipo de Maurten, liderado por Joshua Rowe, realizó seis expediciones a Kenia para monitorizar cada variable del rendimiento de Sawe.

Estas pruebas permitieron a los científicos comprender con precisión cuánta energía consumía Sawe al correr a un ritmo sostenido de 2:50 minutos por kilómetro. Los datos revelaron que para evitar el muro—el colapso metabólico por agotamiento de glucógeno— Sawe necesitaba una ingesta de combustible significativamente superior a los estándares de la industria.

El principal obstáculo de los maratonistas de élite no es la falta de voluntad para ingerir azúcar, sino la incapacidad del estómago para procesarlo bajo un esfuerzo extremo. A ritmos de récord mundial, el flujo sanguíneo se desvía hacia los músculos, lo que deja al sistema digestivo vulnerable ante las soluciones azucaradas tradicionales, lo que suele derivar en náuseas y calambres gástricos.

La solución de Maurten radica en su tecnología de hidrogel, el cual al entrar en contacto con el ácido del estómago, se convierte instantáneamente en un gel que encapsula los carbohidratos. Esta estructura permite que la glucosa y la fructosa pasen desapercibidas por el estómago, transitando directamente hacia el intestino delgado, donde el hidrogel se disuelve y libera la energía para ser absorbida de forma eficiente y sin malestar.

Uno de los aspectos más innovadores del trabajo con Sawe fue el concepto de entrenamiento del intestino. Al igual que sus piernas se adaptaron a correr 241 kilómetros semanales bajo la dirección de Claudio Berardelli, su sistema digestivo fue entrenado para tolerar cargas de carbohidratos sin precedentes.

Sawe practicó su protocolo de carrera en cada sesión de larga distancia y acondicionó su organismo para procesar un promedio de 115 gramos de carbohidratos por hora. Para ponerlo en perspectiva, el estándar de oro para atletas de élite durante años fue de 60 a 90 g/h. Esta reserva estratégica de energía fue lo que permitió a Sawe realizar un parcial negativo histórico, corriendo la segunda mitad del maratón en 59:01, más rápido que la primera.

Con el suministro de energía garantizado hasta el último metro, Sawe demostró que, bajo el enfoque científico adecuado, el ser humano es capaz de sostener lo que antes se consideraba un sprint durante más de 42 kilómetros.


Published |Modified
Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.