Allan Corona, el mexicano que hará historia en el esquí nórdico olímpico

Allan Corona, ingeniero originario de Tijuana, representará a México en esquí nórdico en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. Su camino comenzó tras mudarse a Noruega, donde descubrió este deporte poco común en un país sin tradición de nieve.
Allan Corona competirá en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026.
Allan Corona competirá en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. / Redes sociales

Allan Corona, ingeniero de Tijuana, se inició en el esquí nórdico y competirá en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026.

Su llegada a este deporte ––poco común en México debido a la escasez de nieve–– se dio tras mudarse a Noruega hace cinco años, la cuna del esquí de fondo o esquí nórdico, un estilo diferente al esquí alpino o snowboard, más parecido a correr en sendero por con esquís.

Allan practicaba triatlón y deportes de resistencia, un día se encontró con el esquí nórdico durante el invierno noruego. A pesar de que ese invierno en particular tuvo poca nieve ––un reto creciente para los deportes invernales debido al calentamiento global–– él experimentó el deporte y comenzó a desarrollarse en él impulsado por su estilo de vida en búsqueda de retos y su curiosidad por los deportes.

El mexicano concede una entrevista desde Noruega a Sports Illustrated México y primero aborda el impacto del cambio climático, donde “cada vez los inviernos son más calientes y cada vez vemos menos nieve”. Un reto para su disciplina.

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"Cada vez los inviernos son más calientes y vemos menos nieve como consecuencia del cambio climático".

Allan Corona, atleta mexicano
  • Entrenamiento de verano/fuera de temporada: Incluye el uso de "roller ski" (esquís con ruedas para simular el movimiento en asfalto), ciclismo de baja intensidad y carrera a pie en subidas con bastones ("poles") para simular el movimiento de alta intensidad del esquí.

Inicialmente, su mudanza a Noruega no fue con la meta de competir en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Extraña Tijuana, donde se fue a los 18 años, regresó a los 25 para casarse y volvió a irse a los 30 años. En Noruega a las 5 de la tarde ya es oscuro y frío. En Tijuana, el clima es notablemente más estable y cálido ––alrededor de 25 grados Celsius, lo que contrasta con Noruega, donde clima como la lluvia, el viento, la nieve, la oscuridad y el frío son factores a considerar para vestirse y planificar actividades.

A pesar de los desafíos el ambiente noruego fomenta una cultura deportiva al aire libre.

Allan explica que como entrenador de atletas de resistencia en disciplinas como triatlones y ciclismo fue invitado a probar el esquí nórdico hace casi cinco años por una atleta a la que entrenaba para un Ironman. La práctica de este deporte exigente es una distinción que tiene a menudo explicar a sus conocidos en México, donde la práctica no es común.

Detalla que es el deporte más demandante que hay, los esquís son delgados, ligeros (de carbón), y largos, las botas se amarran solo por la parte delantera que permiten que el talón se levante para simular el movimiento de carrera a pie. Hay dos estilos, pero el clásico se asemeja a correr.

Las carreras suelen ser de 10 a 20 kilómetros, con un requisito reglamentario de acumular 300 metros de elevación por cada 10 kilómetros, lo que implica muchas subidas y bajadas. Las bajadas son muy rápidas y alcanzan velocidades de 60 a 70 kilómetros por hora que exigen tomar curvas cerradas a alta velocidad. Se requieren cambios de técnica para diferentes inclinaciones con el fin de subir y mantener el momentum.

La sensación, dice Allan, es comparable a la de correr muy fuerte y quedarse con sabor de hierro en la boca. Se compite muy cerca de la frecuencia cardiaca máxima y cognitivamente debe estar “muy alerta” para realizar cambios y ajustes constantes.

La preparación es crucial para llegar al invierno en forma. Entonces cada año entrena de noviembre a marzo y estas competencias son cada dos fines de semana que consisten en tres carreras: un sprint corto el viernes, una carrera de distancia a en un estilo el sábado y otra de distancia en un estilo diferente el domingo.

El esquí solo se puede practicar cuando llega la nieve. Pero, Allan utiliza un “roller ski” durante el verano. Este método consiste en esquís con ruedas que simulan los estilos clásicos y de patinaje nórdico, con diferentes resistencias en las ruedas que permiten replicar los movimientos del esquí en la calle o en los circuitos cerrados para asegurar un entrenamiento continuo y especifico cuando no hay nieve.

Por las mañanas práctica mediación, oración o el mantenimiento de los valores de la fe para mantenerse en un deporte tan demandante. Los esquiadores nórdicos profesionales entrenan en promedio entre mil a mil 200 horas al año, lo que equivale a 3 horas diarias.

A veces aparecen las dudas ––especialmente al compararse con esquiadores jóvenes que han practicado desde la infancia––, mientras él apenas lleva 5 años en el deporte. Él y algunos de sus amigos y compañeros de equipo se iniciaron en el deporte de forma tardía, ya como adultos. Esto le presenta un reto mental significativo y se ha cuestinado su lugar en este deporte.

Para contrarrestar estos miedos, Allan practica “el agradecimiento”. Se enfoca en agradecer aspectos fundamentales como tener un cuerpo sano y capaz, una mente alineada, el equipo costoso necesario para practicar este deporte y la oportunidad de estar en Noruega entrenando. Esta estrategia le permite minimizar las resistencias internas.

México es un país sin tradición invernal. La mayoría de los atletas de la Federación Mexicana de Esquí, como él, residen en países con nieve: Japón, Austria, Alemania, Canadá, Estados Unidos o Noruega. Y han encontrado en los deportes de invierno una vía para integrarse en nuevas sociedades. Lo ve como una oportunidad para que otros mexicanos en el extranjero encuentren adaptación, retos y propósito a través del deporte.

Su clasificación olímpica no fue una meta inicial cuando llegó a Noruega. Sin embargo, tras participar en un Campeonato Mundial, hace tres años, se dio cuenta que quería que México compitiera a un alto nivel. A partir de ese momento, se comprometió a un plan: esquiar todo el año utilizando “roller ski” en verano (un método de entrenamiento en carretera que simula el esquí cuando no hay nieve), dejar temporalmente el triatlón y aplicar su conocimiento en resistencia, acondicionamiento físico y fuerza.

Su objetivo era asegurar una plaza olímpica para México, a pesar de que este ciclo olímpico era más exigente para naciones sin una gran tradición en esquí. Logró su objetivo en el Campeonato Mundial Nórdico en Trondheim, en Noruega, en febrero del año pasado.

La variabilidad de la nieve es un factor vital en las competencias, ya que determina la preparación del equipo y la elección de los esquís. Hay nieve “muy dura” que dificulta el agarre, similar al de esquiar en cemento, y en contraste, una nieve fresca y densa que se siente como moverse en arena. “La nieve es la que manda en realidad”.

Aunque honra a los atletas olímpicos que sueñan con los Juegos Olímpicos desde pequeños, aclara que para él, la participación olímpica no fue una meta inicial ni un sueño. Fue su curiosidad lo que lo llevó a la oportunidad de representar a México en Milano-Cortina.


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Yarek Gayosso
YAREK GAYOSSO

Periodista en Sports Illustrated México, con 13 años de experiencia cubriendo eventos de gran magnitud como los Juegos Olímpicos de París 2024.