El desafío extremo de Megan Eckert: correr casi 1000 km en 6 días para romper marca histórica

Correr un maratón representa para muchas personas uno de los mayores desafíos físicos de su vida. Megan Eckert busca recorrer el equivalente a casi cuatro maratones cada día durante seis días seguidos. Este jueves 3 de septiembre, la estadounidense comenzó su aventura en Balatonfüred, Hungría, dentro de una de las pruebas más extremas del ultrarunning: el Campeonato Mundial de Seis Días de la Global Organization of Multi-Day Ultramarathoners.
Durante 144 horas, el objetivo es tan sencillo de explicar como difícil de realizar: recorrer la mayor distancia posible, pero ¿a qué costo? Para Eckert existe, además, una marca en el radar: 606,243 millas, alrededor de 975,7 kilómetros, que corresponde al récord estadounidense masculino que busca superar.
Eckert ya sabe lo que significa correr durante seis días. La maestra de matemáticas de Santa Fe, Nuevo México, recorrió 603,156 millas (970,685 kilómetros) en una competencia en Francia durante 2025, distancia con la que estableció una nueva mejor marca mundial femenina y se convirtió en la primera mujer en superar las 600 millas en este formato.
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Ahora, a sus 40 años, la diferencia entre su mejor actuación y el récord estadounidense masculino que persigue es mínima: necesita recorrer aproximadamente cinco kilómetros más. Lo interesante es que Eckert tampoco construyó su carrera alrededor de la velocidad. No tiene pasado como corredora de pista y solamente había disputado dos maratones antes de adentrarse en el ultrarunning. Su principal fortaleza está en otro lugar: mantener ritmos más lentos durante periodos extraordinariamente largos.
La exigencia de estas competencias no consiste solamente en correr. El reloj nunca se detiene. Cada atleta debe decidir cómo administrar sus 144 horas para dormir, comer, atender cortaduras o lidiar con problemas estomacales antes de regresar al trayecto.
En Francia, Eckert salió a un ritmo conservador y durante buena parte de la competencia estuvo por detrás del ritmo de la anterior marca mundial. Su estrategia consiste en evitar desgastarse demasiado pronto y dividir los seis días en objetivos mucho más pequeños. Cuando aparecen los momentos difíciles, intenta pensar en la siguiente vuelta, la siguiente comida o el próximo descanso, en lugar de concentrarse en los cientos de kilómetros que todavía faltan.
Su esposo tiene un papel importante como jefe de su equipo y, durante su récord en Francia, se encargó de controlar, junto con el resto de sus integrantes, cuándo debía comer, descansar o regresar al trayecto. Eckert dormía aproximadamente cada 12 horas y comía alimentos como pasta, huevos, gomitas, papas y sándwiches de pavo con pepinillos para mantener la energía.
Tampoco existe una ruta que atraviese Hungría durante casi mil kilómetros. La competencia se realiza sobre un circuito de apenas 898 metros, al que los corredores dan vueltas una y otra vez durante seis días. Para alcanzar las 606,243 millas, Eckert tendría que completar alrededor de 1086 vueltas al mismo recorrido. Ahí aparece otra parte del reto: soportar la repetición.
En 2008 entrenó durante meses para disputar su primer 5K, pero cuando llegó el día de la carrera decidió no competir. “Tenía demasiado miedo de fracasar. Dejé que mis dudas ganaran”, recordó Eckert en una entrevista con The Guardian.
Años después regresó al running y comenzó a aumentar progresivamente las distancias hasta convertirse en especialista en pruebas de varios días. En 2024 estableció una marca mundial femenina en el formato backyard ultra después de completar 87 vueltas y recorrer 362 millas. Su profesión como maestra de matemáticas aparece incluso en la manera en que escoge sus desafíos: busca objetivos en los que considere que tiene aproximadamente las mismas posibilidades de conseguirlos que de fracasar.
Dieciocho años después de aquel 5K al que no se presentó, Eckert intenta recorrer casi mil kilómetros. No necesita ser la más rápida durante una vuelta, una hora o siquiera un día. Necesita seguir avanzando cuando el sueño, el dolor y cientos de kilómetros comiencen a acumularse en su cuerpo.
“Fracasar no es el peor escenario”, explicó Eckert a The Guardian. Para ella, el verdadero dolor sería perderse la meta que está persiguiendo. Si alcanza las 606,243 millas, habrá mejorado su propia marca femenina y superado la distancia del récord estadounidense masculino de seis días. La mujer que alguna vez tuvo miedo de realizar una carrera de cinco kilómetros ahora tendrá 144 horas para descubrir hasta dónde es capaz de llegar.
