Isaac del Toro derrocha su magia en su natal Ensenada: se corona en el Campeonato Nacional de Ruta

El ciclista mexicano regresó a su tierra natal donde cruzó la meta en primer lugar ante la algarabía de los aficionados que se dieron cita para aclamar a su ídolo.
Isaac del Toro (c), campeón del Nacional de Ruta en Ensenada.
Isaac del Toro (c), campeón del Nacional de Ruta en Ensenada. / Yarek Gayosso | Enviada Ensenada

Isaac del Toro partió como un adolescente y llegó convertido en leyenda. El mexicano cruzó la meta en primer lugar del Campeonato Nacional de Ruta para coronarse campeón en México y cerrar su temporada en casa, en su tierra natal Ensenada, donde cada calle y cada carretera parecían celebrar su triunfo.

Los ecos del triunfo resonaban a metros de la meta. La afición lo cantaba por adelantado. De lejos, en el horizonte, la figura de Isaac se recortaba en el aire. Brazos abiertos, liberando el volante para que el viento lo acariciara. Se movía con la gracia de una gacela, ligero, suspendido en la gloria del instante.

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Casas de campaña, una hilera interminable de coches, techos improvisados con carpas y el ingenio de la gente para armar tribunas inexistentes de primera fila: todo para ver a su Torito.

Del Toro y su lazo con Ensenada y la afición

Isaac del Toro salió entre la neblina de las carreteras de Ensenada. Llegó en coche, y tras el vidrio asomó una sonrisa que anunciaba su llegada a la Arena de Guadalupe.

No bajó el vidrio y la gente ya lo había reconocido. Incluso cuando la densa neblina bajaba como una cortina. Era la estrella de Ensenada. Es el hijo pródigo que volvía a las carreteras donde todo comenzó. Las ovaciones lo envolvieron.

Con calcetas inmaculadas y zapatillas blancas, montaba su bicicleta con una elegancia natural. Se dirigió al pelotón donde partía a la salida. 

“¡Torito, Torito!”, lo sentían propio.

Se abrió paso entre una multitud que lo perseguía con fervor. Personal de seguridad lo escoltaba abriendo un corredor humano para que Isaac pudiera alcanzar a los demás ciclistas. Los reflectores lo buscaban a él, inevitablemente.

Decenas de celulares se alzaron para grabar hasta el gesto más milimétrico del mexicano. Cada paso era seguido con devoción. Todos querían llevarse un registro. Una imagen. Una historia que contar. No es habitual verlo competir en su tierra, en casa. 

Inspirado por su hazaña, Jorge Reyes, músico y compatriota, le escribió y compuso una canción. En la subida al Tigre, Jorge colocó la bocina que trajo desde la Ciudad de México y dejó que la melodía resonara en la montaña

Subió el volumen y entre la música y los gritos del público, la voz de la canción se mezcló en el ambiente y el aire salado de Ensenada

Sonaba así: “Isaac del Toro con el alma y el amor…Su victoria es orgullo nacional… Isaac del Toro se proclamó campeón, en el Giro de Italia, subcampeón…El mejor del mundo es mexicano”.

“Isaac está poniendo a México en la cúspide del mundo. La letra es motivación, él está pedaleando con pasión y México tiene talento y virtudes”, compartió Jorge, quien interpretó a capela la canción que compuso y que, a través de redes sociales, ha llegado hasta el ciclista mexicano.

Jorge mitiga el frío cantando. Su voz temblaba al principio y se filtró entre el aire helado. 

El aire cortaba la piel, congelaba las manos y entumecía los rostros del público, que formaba largas filas en una pequeña tienda comercial. La única en la soledad de la altura. Buscaban refugio en un vaso de café o chocolate caliente. La única defensa contra el frío de la montaña.

La gente se reunió en la curva del Tigre, una de las subidas más exigentes. Ahí el camino se empinaba y el viento se ponía en contra. Soplaba de frente, implacable. Es una de las subidas más duras, dicen los que conocen. Solo la del Carmen puede compararse en esfuerzo.

Hoy, Isaac no estuvo solo. Fue acompañado por su hermano Ángel —que se encontraba kilómetros más abajo— junto a uno de sus tíos. No podía faltar el Werito Ayala, aquel entrenador que lo formó en la juventud a Isaac y quien le ayudó a mejorar la estrategia en ruta.

“Siento mucha emoción y orgullo que Isaac esté haciendo todo. Es mérito de él”, dice el Werito con una sonrisa tímida. “El carácter de Isaac es fuerte. Tiene mucho corazón y mucha cabeza”.

Isaac pasó como una gacela ligera y veloz. Apenas alcanzaban a grabarse unas ráfagas de su figura. Un destello fugaz del ciclista mexicano que deja tras de sí una estela cada vez que completa una vuelta en los 160 kilómetros. Esa misma estela de esfuerzo es la que lo acompaña en cada pedaleo lejos de casa.


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Yarek Gayosso
YAREK GAYOSSO

Periodista en Sports Illustrated México, con 13 años de experiencia cubriendo eventos de gran magnitud como los Juegos Olímpicos de París 2024.