Isaac del Toro: de una fractura que casi lo retira, a brillar en el ciclismo mundial

Una mañana que empezó como tantas otras, Isaac del Toro, recién campeón del Tour de Austria, sufrió un accidente que pudo costarle la vida: su bicicleta resbaló en una curva con arenilla que estaba suelta y se fue directo contra un muro de contención en la carretera. El golpe le rompió el fémur y le cortó una arteria en la pierna. En cuestión de minutos, el joven ciclista mexicano pasó de los entrenamientos y las competencias a luchar por su vida.
Estaba en San Marino, el pequeño país en el que vive y entrena desde hace poco más de tres años. Lo sacaron en helicóptero. Tenía una hemorragia severa. Isaac recuerda aquel momento:
“Sentía que se me iba todo: la oportunidad de estar ahí. Miraba mi pierna rota, estaba como gelatina. Era algo que, la verdad, nadie quiere ver. Al final sufrí mucho mentalmente”.
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Isaac del Toro y un crudo diagnóstico
El diagnóstico fue crudo. “Los médicos le decían que si volvía a caminar iba a estar bien”, recuerda Alejandro Rodríguez, team manager del AR Monex Pro Cycling Team. “Era un pronóstico reservado. Le hicieron una intervención, unos tornillos y una barra de metal para que se regenerara el fémur que se partió a la mitad”.
El golpe fue duro. No solo físico.“Tuvo un accidente gravísimo que le pudo haber costado la vida”, agrega Rodríguez. “El entorno le sirvió porque los ciclistas con los que estaba son sus amigos hasta la fecha. La intervención rápida de los servicios de emergencia fue crucial. Si en lugar de la pierna hubiera sido otra parte, pudo haber sido fatal”.
Contra todo pronóstico, Isaac inició su recuperación con una determinación inquebrantable. “Algunos médicos calculaban que tardaría entre seis y nueve meses en volver a caminar”.
Sin embargo, Isaac tenía otros planes: No se saltó una sola sesión de fisioterapia. No se permitió un atajo. Fiel a su costumbre de no rendirse, se recuperó en solo tres meses en la casa del equipo en San Marino. Volvió al ciclismo con tanta fuerza que sus compañeros empezaron a bromear diciendo que tenía una “pata biónica”.
Ya en la bicicleta, tenía que superar el dolor sicológico. Para lograrlo volvió al lugar en el que se rompió la pierna.
—Nadie me quería dejar ir. Quería pasar por donde me había roto la pierna. Iba muy lento, con mucho cuidado. Es algo muy fuerte. Hoy paso todos los días por ahí. No me causa ya la misma sensación. Le tengo respeto a lo que pasó. En el momento en el que fui sentí peligro, pero forcé a mi cuerpo a superar lo que había pasado. Fue de los pocos días en los que no he sido tan prudente… y así lo pagué. Todos queremos cambiar algo del pasado, y sí, es algo que, obviamente, me hubiera gustado cambiar.
—¿Por un instante pensaste que no volverías a subirte a una bicicleta?
—Sí, porque fue la pierna. Pero nunca pregunté si me iba a afectar. Y si alguien viene y te dice que no puedes, es de tomar en cuenta porque es un doctor. Lo dice para cuidarte, pero también está lo que tú quieres y lo que puedes cambiar.
Y con esa “pierna biónica”, como le dicen en el equipo, ganó al siguiente año el Tour de l’Avenir, la carrera más prestigiosa para corredores Sub-23, que finalmente lo llevó a firmar con UAE Team Emirates XRG, el conjunto más poderoso del pelotón internacional.
Hoy, aquel joven que una vez yació en el asfalto con el fémur roto y su vida en riesgo, quedó en segundo lugar del Giro de Italia y ganó el Tour de Austria. Hoy sabe que las caídas son parte fundamental en el camino al éxito.
