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Jorge Luis Cruz: lo que hubo detrás de los 2:08:13 en Chicago

El mexicano relata cómo construyó su carrera, las decisiones que tomó para superar la marca de Dionicio Cerón y la celebración a distancia con su familia.
El mexicano Jorge Luis Cruz corrió el maratón de Chicago en 2:08:13 y superó por 17 segundos la marca que Dionicio Cerón estableció en Londres en 1995, un año antes de que Cruz naciera.
El mexicano Jorge Luis Cruz corrió el maratón de Chicago en 2:08:13 y superó por 17 segundos la marca que Dionicio Cerón estableció en Londres en 1995, un año antes de que Cruz naciera. | El mexicano Jorge Luis Cruz corrió el maratón de Chicago en 2:08:13 y superó por 17 segundos la marca que Dionicio Cerón estableció en Londres en 1995, un año antes de que Cruz naciera.

Jorge Luis Cruz cruzó la meta del Maratón de Chicago y paró un momento para recuperar el aire. Había terminado en 2:08:13, pero todavía necesitaba unos minutos para analizar que había superado por 17 segundos la marca mexicana que Dionicio Cerón obtuvo en 1995. Cuando una persona de la organización se acercó para hablarle del resultado y darle tiempo antes de las entrevistas, comenzó a asimilarlo.

“Era algo que venía buscando, algo por lo que trabajé”. Entonces llegaron las lágrimas: el desgaste de los 42.195 kilómetros se juntó con la euforia, felicidad y alegría, aunado al recuerdo de lo que le había costado llegar hasta ahí.

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Antes de dedicarse al atletismo, Cruz trabajaba y estudiaba ingeniería mecánica. Entrenaba cuando podía, entre clases, tareas y trabajo. Pero dos o tres meses antes de graduarse murió su entrenador universitario y eso lo guió a intentar algo distinto: darse dos años para correr y ver hasta dónde podía llegar. Si mejoraba, seguiría; si no, trabajaría como ingeniero. Empezó a ver resultados y decidió quedarse en el atletismo.

Para buscar este hito histórico, él y su equipo pensaron en regresar a Valencia, pero eligieron Chicago por las buenas referencias de la ruta y el clima. Un día antes, escribió los tiempos que quería hacer cada cinco kilómetros y preparó sus botellas de hidratación. Aunque tenía nervios, pudo dormir bien. Sentía que había entrenado para conseguirlo y tener a sus entrenadores ahí le daba confianza.

Ya en la carrera, buscó a su pacer, es decir, el encargado de marcar el ritmo y se acomodó en el grupo para protegerse del viento. Al principio eran entre 10 y 12; cuando se retiró en el kilómetro 30, solo quedaban tres.

“Fue justo ahí donde comenzó el maratón”, recordó. Hasta ese momento iba cerca de los tiempos que había planteado. También había trabajado la alimentación y la hidratación con su nutriólogo para llegar con energía al cierre. El cansancio más fuerte apareció en los últimos tres o cuatro kilómetros, cuando ya solo iba acompañado de otro corredor.

Las porras lo ayudaron a seguir. Escuchaba su nombre, gritos de “¡Vamos, México!” y cumbias durante el recorrido. “Prácticamente fue como correr en casa”, dijo. Sus entrenadores aparecieron entre la gente cuando más cansado estaba. Mientras miraba el reloj y hacía cuentas, desde afuera le gritaban que ya tenía el récord, pero sabía que todavía debía llegar a la meta.

Fuera de la carrera también conoció otra parte de Chicago: mexicanos que lo recibieron en sus casas y le contaron el miedo y la incertidumbre que viven como migrantes.

Sus padres no pudieron acompañarlo a Chicago. Después de terminar, recuperó sus cosas y llamó a su hermana, quien estaba con su mamá, su novia y amigos con los que entrena. Se habían reunido para seguir el maratón.

“Celebramos de manera virtual, pero celebramos”, contó. Cruz reconoce que estar lejos de su familia es una de las partes más difíciles de dedicarse al atletismo y que, cuando tiene oportunidad de estar con ellos, trata de aprovecharla.

Para mantener su carrera se ha acercado principalmente con patrocinadores, personas de la iniciativa privada y su equipo de trabajo.

“Al menos yo, por parte del gobierno, no recibo ningún apoyo”, aseguró. Contó que buscó ayuda en el municipio y el estado, además de acercarse al Ejército y la Marina para explorar la posibilidad de representarlos como deportista, sin una respuesta favorable. “Un buen resultado no se trabaja de la noche a la mañana”, señaló. Por eso agradece a Nike y a quienes lo ayudan con sus entrenamientos, nutrición y recuperación.

Después de recuperarse, quiere volver a entrenar para bajar su tiempo a dos horas con siete minutos y, más adelante, a dos horas con seis. También tiene en mente los Panamericanos de Lima 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Respeta lo que hizo Cerón, pero quiere seguir buscando sus propios resultados.

“Tengo derecho a escribir mi propia historia”, dijo. A quienes empiezan a correr les aconseja tener claro qué quieren, hacerlo porque les gusta y valorar a quienes los apoyan desde el principio, empezando por su familia.

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Published | Modified
Patrick Charles
PATRICK CHARLES

Redactor de Sports Illustrated México