Los 5 mejores momentos del Riviera Maya Open en Mayakoba

El Riviera Maya Open en Mayakoba no solo reunió a la élite del golf femenino mundial sino que también fue testigo de momentos memorables que marcaron el regreso de la LPGA a México después de ocho años. Desde la inspiración y legado de la legendaria Lorena Ochoa hasta la valentía y temple de María Fassi, pasando por el brillo de la joven promesa japonesa Chisato Iwai, el torneo se vivió con intensidad dentro y fuera del Campo El Camaleón.
Lorena Ochoa: De leyenda del golf a maestra inspiradora en Mayakoba
Lorena Ochoa, la mejor golfista mexicana de todos los tiempos, regresó al Riviera Maya Open en Mayakoba no como competidora, sino como guía e inspiración en el emblemático Campo del Camaleón, donde alguna vez deslumbró con su talento. Más que una clase, su presencia fue un íntimo encuentro con la historia viva del golf mexicano, que vuelve a brillar en el país con la LPGA tras ocho años de ausencia. Aunque confiesa extrañar la adrenalina de competir, especialmente los domingos bajo presión, eligió la maternidad como su nuevo sueño, dejando el golf profesional a los 28 años cuando aún estaba en la cima. Fue número uno del mundo durante 158 semanas consecutivas y fue inmortalizada en el Salón de la Fama de la LPGA en 2022.
María Fassi: Temple y familia, la clave para avanzar en el Riviera Maya Open
En el emblemático hoyo 18 de El Camaleón, María Fassi celebró con un puño en alto un birdie que no solo marcó un momento de emoción, sino que aseguró su pase al fin de semana en el Riviera Maya Open, reafirmando su talento en la LPGA. Su madre orando, su padre Andrés confiado en la sinergia entre cuerpo y mente, y su hermano caminando tranquilo— refleja el apoyo incondicional que ha sido clave en su carrera desde que era niña. En su regreso a México, la golfista hidalguense se mostró feliz de jugar en casa, donde la presencia y amor de su familia la impulsó en el torneo previo al desafío del US Open.
Chisato Iwai: La joven promesa japonesa que conquistó Mayakoba con brillantez
Chisato Iwai, la nueva joya del golf japonés, hizo historia al convertirse en la primera campeona del México Riviera Maya Open en Mayakoba, gracias a una espectacular cuarta ronda de 66 golpes, seis bajo par, que la llevó a un total de 276 (-12). Su dominio fue contundente, imponiéndose con una ventaja de seis golpes sobre la estadounidense Jenny Bae y siete sobre la coreana Haeji Kang, quienes completaron el podio con 282 (-6) y 283 (-5), respectivamente. La joven novata de 22 años, nacida en Saitama, brilló desde el inicio en el emblemático Campo El Camaleón y al levantar el trofeo agradeció emocionada a su equipo y familia, y confesó haber quedado encantada con los paisajes de México, país que ahora también guarda un lugar especial en su prometedora carrera.
Caddies en Mayakoba: la fuerza detrás de cada golpe
Ser caddie en el Riviera Maya Open va mucho más allá de cargar palos: es leer greens, diseñar estrategias y acompañar a las jugadoras durante horas bajo el intenso sol caribeño. En el exigente Campo El Camaleón, donde la humedad y el calor desafían a cada paso, estas compañeras fieles caminan hasta cinco horas hombro a hombro con las golfistas, siendo confidentes y cómplices en cada golpe. Roger Galdiano, caddie y padre de la jugadora Mariel Galdiano, explica que su decisión de cargar la bolsa de 23 kilos y apoyar a su hija él mismo —evitando el costo casi imposible de contratar a un caddie profesional— ha sido un reto duro pero lleno de significado. Aunque su labor pasa muchas veces desapercibida, los caddies sostienen el ritmo de la competencia, cuidando las bolsas que, más que equipaje, son santuarios llenos de amuletos y recuerdos, testigos silenciosos de cada triunfo y cada caída en la apasionante historia del golf profesional.
Bacilos en Mayakoba: Ritmo y emoción que conquistaron al público del Riviera Maya Open
Bacilos rompió esquemas en Mayakoba durante el México Riviera Maya Open en Mayakoba al ofrecer un concierto vibrante en la fan zone del torneo de la LPGA que atrapó a todos los asistentes con sus contagiosas melodías. Sobre un escenario iluminado, con una pantalla gigante que mostraba cada detalle del grupo y su carismático líder Jorge Villamizar, el público se dejó llevar por la buena energía. Canciones como “Yo no sé mañana”, “Las notas de mi psicóloga” y el emblemático “Tabaco y Chanel” encendieron la emoción, con el público coreando el inolvidable estribillo y entregándose a la música. El momento cumbre llegó con “Mi primer millón”, cuando Villamizar invitó a levantar los puños al cielo, seguido por el cierre épico con “Caraluna”, dejando una conexión perfecta entre los músicos y el público.
