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Sepang vuelve a la Fórmula 1 nueve años después del final del Gran Premio de Malasia

Sepang recibirá el GP de Bahréin el 4 de octubre. Conoce por qué Malasia salió de la Fórmula 1 y qué implica el regreso tras nueve años.
Mark Thompson/Getty Images

La Fórmula 1 regresará este fin de semana al Circuito Internacional de Sepang por primera vez desde 2017, pero eso no significa que el Gran Premio de Malasia haya recuperado su lugar en el calendario. La pista albergará de manera extraordinaria el Gran Premio de Bahréin, trasladado por los problemas de seguridad en Medio Oriente. El nombre de Malasia desapareció del campeonato por una razón económica: los altos costos de organización dejaron de compensar la caída en la venta de boletos, la pérdida de audiencia y el menor rendimiento turístico.

La carrera del 4 de octubre tendrá el nombre oficial de Gran Premio de Bahréin en Malasia. La prueba estaba programada originalmente para abril en Sakhir, pero la guerra en la región impidió su celebración. Bahréin conservará los derechos del evento y cubrirá la cuota principal de organización, mientras que Malasia aportará el circuito y compartirá los gastos necesarios para preparar la pista. Este acuerdo explica por qué Sepang puede regresar sin que el gobierno malasio tenga que asumir el costo completo de recuperar su propio Gran Premio.

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La historia del Gran Premio de Malasia comenzó mucho antes de la llegada del Campeonato Mundial. El país organizó distintas competencias bajo ese nombre desde la década de 1960, primero en Singapur, cuando todavía formaba parte de la federación malaya, y después en circuitos como Shah Alam. Sin embargo, su etapa dentro de la Fórmula 1 comenzó en 1999 con la inauguración de Sepang.

El circuito formó parte del proyecto de modernización impulsado por el entonces primer ministro Mahathir Mohamad. Su construcción comenzó en 1997 y terminó en solamente 14 meses. El trazado de 5.543 kilómetros, diseñado por Hermann Tilke, abrió oficialmente en marzo de 1999 y se convirtió en una referencia para la nueva generación de autódromos permanentes que apareció durante las décadas siguientes.

Sepang ofrecía algo que no siempre aparece en los circuitos modernos. Sus largas rectas permitían rebases, las curvas rápidas exigían carga aerodinámica y el ancho de la pista ofrecía diferentes trayectorias. A eso se sumaban el calor, la humedad y las tormentas tropicales, capaces de transformar una carrera en cuestión de minutos. La combinación castigaba a los pilotos, los neumáticos y los motores.


El primer Gran Premio de Fórmula 1 en Malasia se disputó el 17 de octubre de 1999. Michael Schumacher regresó después de sufrir una fractura de pierna, consiguió la pole position y controló la carrera, pero cedió la victoria a Eddie Irvine para ayudarlo en su lucha por el campeonato. Aquel estreno confirmó que Sepang podía ofrecer una prueba distinta a las demás.

Durante 19 temporadas consecutivas, la pista presenció algunos de los momentos más recordados de la categoría. Kimi Räikkönen consiguió allí su primera victoria en 2003. La lluvia obligó a detener la edición de 2009 antes de completar la distancia mínima y los pilotos recibieron solamente la mitad de los puntos.

Para México, el recuerdo más importante llegó en 2012. Sergio Pérez aprovechó las condiciones cambiantes para colocar al modesto Sauber en la pelea por la victoria. Checo persiguió a Fernando Alonso durante las últimas vueltas y terminó segundo, apenas 2.263 segundos detrás del español. Fue el primer podio del mexicano en la Fórmula 1 y la actuación que confirmó su capacidad para competir contra los mejores.

Sepang también fue escenario del famoso “Multi 21” de Red Bull en 2013, cuando Sebastian Vettel ignoró las órdenes de su equipo y superó a Mark Webber para quedarse con el triunfo. Dos años después, Vettel consiguió en Malasia su primera victoria con Ferrari y rompió el dominio que Mercedes había impuesto al comienzo de la era híbrida.

En 2016, Lewis Hamilton lideraba con una ventaja cómoda cuando el motor de su Mercedes se incendió a 15 vueltas del final. Daniel Ricciardo aprovechó el abandono y encabezó el uno-dos de Red Bull junto con Max Verstappen. Un año después, Verstappen ganó la última edición del Gran Premio de Malasia tras superar a Hamilton. Ferrari terminó como la escudería más exitosa de la prueba con siete victorias, mientras que Vettel conserva el récord individual con cuatro triunfos.

La calidad deportiva del circuito no evitó su salida. Para 2016, la venta de boletos había caído durante varios años y la audiencia televisiva local alcanzó uno de sus niveles más bajos. El gobierno calculaba que organizar la carrera costaba cerca de 300 millones de ringgit por temporada, alrededor de 67 millones de dólares de aquella época, mientras que el beneficio económico disminuía.

La expansión del calendario también redujo la exclusividad que Malasia tuvo cuando se convirtió en el primer país asiático fuera de Japón que recibió a la Fórmula 1. La llegada de nuevas sedes, especialmente el Gran Premio nocturno de Singapur en 2008, aumentó la competencia por aficionados, patrocinadores y turistas dentro de la región.

Malasia tenía contrato hasta 2018, pero el gobierno y la Fórmula 1 acordaron terminarlo un año antes. La edición de 2017 cerró una etapa de 19 carreras consecutivas. La decisión no respondió a fallas en la pista ni a falta de seguridad: Sepang simplemente dejó de ser un negocio sostenible bajo las condiciones económicas del campeonato.

El circuito tampoco quedó abandonado. Sepang continuó con MotoGP, pruebas de resistencia, campeonatos regionales y diferentes eventos internacionales. Además, conservó la licencia de Grado 1 de la FIA, requisito indispensable para recibir a la Fórmula 1. Esa infraestructura permitió que apareciera como una solución inmediata cuando Bahréin necesitó otra sede para su carrera de 2026.

El regreso de este fin de semana tampoco garantiza la recuperación permanente del Gran Premio de Malasia. En 2025, el gobierno calculó que una nueva carrera propia exigiría una cuota cercana a los 300 millones de ringgit por año, además de aproximadamente 10 millones anuales para mantener el circuito bajo los estándares de la FIA. El calendario también tiene pocas plazas disponibles y varios países compiten por obtenerlas.

La cita de 2026 servirá como una prueba para medir el interés actual de los aficionados, la capacidad de organización y el impacto turístico después de nueve años de ausencia. Sepang nunca perdió su valor deportivo ni su lugar en la historia de la Fórmula 1. Lo que perdió fue un modelo económico capaz de sostener su carrera. Su regreso extraordinario demuestra que la pista todavía pertenece a la élite, pero recuperar definitivamente el Gran Premio de Malasia dependerá de encontrar quién pueda pagar por él.

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Published | Modified
Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.