Cinco conclusiones del sorpresivo fichaje de Ranger Suárez por Boston

Los Red Sox finalmente firmaron a un agente libre, convirtiéndose en el último equipo en hacerlo este invierno. Después de ser rechazados por Alex Bregman, el giro fue inesperado: en lugar de ir por otro bate, Boston apostó por el abridor Ranger Suárez.
Por cinco años y 130 millones de dólares, se trata de una muy buena contratación para Boston y, al mismo tiempo, un comentario poco alentador sobre el estado actual del pitcheo abridor. Ambas cosas pueden ser ciertas. Suárez es un lanzador atlético, con mecánicas limpias y probado en juegos de alta presión. Pero también tiene 30 años y acaba de firmar por 130 millones sin haber lanzado nunca 160 innings en una temporada.
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The Red Sox signed Ranger Suárez to a five-year, $130 million deal.
— Andrew Coté (@acote_88) January 14, 2026
Suárez’s time in Philly is sadly over. He joined the organization at 16 years old back in 2012. Suárez went 53-37 and had 3.38 ERA with the Phillies.
Thank you Ranger. One last time⬇️ pic.twitter.com/gdkbNktyFW
El salario más comparable —aunque se trate de pitchers muy distintos— es el de Tyler Glasnow, quien firmó cinco años y 136.5 millones de dólares a los 30 años sin haber superado jamás las 120 entradas. No son caballos de batalla. Estos son los puntos clave que debes conocer sobre la firma:
1. Boston parece estar tomando prestado el modelo de los Dodgers con sus pitchers abridores: construir suficiente profundidad para resistir lesiones y manejar descansos adicionales. Suárez se integra detrás de Garret Crochet y Sonny Gray, junto a Johan Oviedo, Brayan Bello, Payton Tolle, Connelly Early, Patrick Sandoval, Kyle Harrison y Kutter Crawford. Seis de esos 10 lanzadores son zurdos. El récord de la franquicia de más aperturas de zurdos en una temporada es de 106, establecido en 1951.
2. La defensiva es clave para Suárez, quien depende más de evitar contactos sólidos que de ponchar bateadores. La velocidad promedio de salida en su contra el año pasado fue de 86.5 mph, la más baja de su carrera. La defensiva de Boston es similar a la que tuvo detrás en Philadelphia: de media tabla en outs por encima del promedio.
3. Suárez tiene una mecánica atlética y de bajo esfuerzo que debería envejecer bien en sus 30s. Creció como jardinero en Pie de Cuesta, Venezuela. Un día, cuando tenía 15 años, el pitcher del equipo no se presentó. Suárez tomó la pelota y lanzó un juego completo.
Al año siguiente, los A’s, Yankees y Phillies comenzaron a seguir de cerca a este lanzador atlético que tiraba 86 mph con un movimiento de brazo muy limpio. En abril de 2012, con apenas 16 años, los Phillies lo firmaron por 25 mil dólares. Permaneció tres años en la academia del equipo en Venezuela, donde el exligamayorista Les Straker le enseñó su sinker y se convirtió en su mentor. En su tercera temporada, 2014, a los 18 años, se volvió una leyenda del sistema de ligas menores de Philadelphia gracias a esta línea: 78 ponches y una base por bolas en 80.2 innings.
4. Su cutter es un problema. Suárez comenzó a lanzar este pitcheo en 2022. No es especialmente bueno y lo utiliza en exceso, elevando su uso a un máximo de carrera del 17% en 2025. El año pasado, los bateadores le conectaron para .303 de promedio y .562 de slugging contra ese lanzamiento (.585 los derechos), cifras muy similares a sus números históricos ante el cutter (.298/.554).
A los Red Sox les encanta el cutter. Solo los Rangers lanzaron un mayor porcentaje de cutters la temporada pasada. Preferiría ver a Suárez lanzar más curvas y menos cutters, justo lo contrario de lo que hizo el año pasado.
5. Suárez es un tipo frío bajo presión y un arma de postemporada. La presión no le afecta. Tiene una efectividad de 1.48 en 42 2/3 innings de playoffs. Es la sexta mejor ERA de postemporada entre todos los pitchers con al menos 42 entradas, solo detrás de Mariano Rivera, Sandy Koufax, Christy Mathewson, Eddie Plank y Stephen Strasburg. Puede abrir, relevar o cerrar juegos en octubre. El año pasado, por ejemplo, el mánager de los Phillies, Rob Thomson, lo utilizó como relevista largo detrás de Aaron Nola en un Juego 3 de vida o muerte de la NLDS.
