Isaac Paredes y la disputa salarial con los Astros de Houston

En MLB, enero es el mes de las calculadoras y los despachos. Y este 8 de enero de 2026, la fecha límite para que equipos y jugadores intercambiaran cifras salariales, dejó una brecha sin resolver en el caso del infielder mexicano Isaac Paredes y los Astros de Houston.
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El jugador solicitó un salario de $9.95 millones de dólares para la próxima campaña de Grandes Ligas, mientras que la organización ofreció $8.75 millones. Esta discrepancia de $1.2 millones sitúa a ambas partes muy cerca de la proyección de MLB Trade Rumors, que estimaba un acuerdo de $9.3 millones basándose en su rendimiento y tiempo de servicio.
El proceso de arbitraje salarial es, por definición, un ejercicio de frialdad. Es el momento en que un equipo le explica a su jugador por qué no vale tanto como él cree. En el caso de Paredes, la discrepancia es de las que llaman la atención.
The Astros did not come to a salary agreement with infielder Isaac Paredes, source tells @TheAthletic. Houston is a file and trial club, so the team is headed to an arbitration hearing with Paredes, whom @mlbtraderumors projected to make $9.3 million.
— Chandler Rome (@Chandler_Rome) January 9, 2026
A simple vista, una diferencia de $1.2 millones de dólares podría parecer calderilla en una nómina que supera los 240 millones, pero en Houston el contexto es distinto. Tras la multimillonaria firma del lanzador japonés Tatsuya Imai, los Astros se encuentran a apenas $2 millones de dólares del umbral del Impuesto de Balance Competitivo (CBT). Y cada dólar cuenta.
Paredes viene de ganar $6.625 millones en 2025, un año en el que, a pesar de los contratiempos físicos, demostró ser el sucesor legítimo de Alex Bregman en la esquina caliente. La proyección de spotrac situaba su valor en los $9.3 millones, justo en el punto medio de la disputa actual. Si el caso llega a la audiencia programada entre finales de enero y mediados de febrero, los Astros tendrán que argumentar que la salud de Paredes y su irregular cierre de temporada justifican el ahorro, mientras que el jugador defenderá su estatus de All-Star y su capacidad de producción élite.
Evaluar la temporada 2025 de Isaac Paredes es observar un relato de dos mitades. El sonorense terminó el año con una línea ofensiva de .254/.352/.458 y un OPS de.810. A primera vista, son números sólidos, especialmente cuando se le suman sus 20 cuadrangulares y 53 carreras impulsadas en apenas 102 juegos disputados.
Sin embargo, el impacto de Paredes en la alineación de Joe Espada fue mucho mayor de lo que sugieren las estadísticas acumuladas. Antes de su lesión en julio, Isaac estaba en camino a una temporada de más de 30 jonrones, replicando su excelente forma de 2023 con Tampa Bay. Fue tan dominante en la primera mitad que fue seleccionado para su segundo Juego de Estrellas consecutivo, aunque finalmente no pudo asistir debido a un asunto familiar.
Su valor para los Astros no solo radicaba en el poder, sino en su paciencia en el plato. Paredes registró una tasa de boletos del 11.4%, situándose en el percentil 93 de Las Mayores en cuanto a disciplina en home.
En una alineación que a veces pecaba de agresiva, el mexicano era el ancla que extendía los turnos y obligaba a los lanzadores rivales a trabajar. Su OPS+ de 123 indica que fue un 23% mejor que el bateador promedio de la liga, una cifra que los Astros extrañaron desesperadamente cuando su nombre desapareció del roster activo.
¿Por qué es Isaac Paredes un bateador tan efectivo, a pesar de no poseer la velocidad de salida de un Giancarlo Stanton o el físico imponente de un Aaron Judge? La respuesta está en su técnica.
Paredes es, posiblemente, el pull hitter —un bateador que jala la bola— más extremo y exitoso de la actualidad. En 2025, mantuvo una tasa de pull del 56.9%, la más alta de las Grandes Ligas. Lo fascinante de su perfil es que prácticamente todo su poder se dirige hacia la banda izquierda. No es una coincidencia que los Astros se fijaran en él, pues su swing está diseñado para aprovechar las Crawford Boxes del Daikin Park en Houston.
A diferencia de otros bateadores que intentan pegarle a la pelota lo más fuerte posible, Paredes se enfoca en el ángulo de salida. Su promedio de 23.0 grados de lanzamiento le permite poner la bola en el aire el 69.4% de las veces. Es un maestro en conectar elevados que en otros estadios serían outs cómodos en el jardín izquierdo, pero que en Houston —o en Fenway Park, de ahí los rumores de cambio a Boston— terminan detrás de la barda.
Toda la narrativa de éxito de 2025 se detuvo en seco el 19 de julio. Durante un encuentro contra los Seattle Mariners, Paredes sufrió un desgarro severo en el isquiotibial derecho al intentar correr hacia la primera base tras conectar un batazo ante un lanzamiento de Logan Evans.
La lesión requirió un tratamiento especializado con inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP) para acelerar la cicatrización del tejido. Aunque inicialmente se esperaba que pudiera regresar antes, los Astros tuvieron que transferirlo a la lista de lesionados de 60 días en agosto, lo que indicaba que la recuperación no estaba siendo tan rápida como se deseaba.
Paredes regresó finalmente el 19 de septiembre para los últimos juegos de la temporada regular, pero estaba lejos de su plenitud física. Se vio limitado exclusivamente al rol de bateador designado y su movilidad en las bases era casi nula.
Isaac Paredes se encuentra en un momento definitorio de su carrera. Con 26 años y bajo control del equipo hasta 2027, tiene el talento para ser el eje ofensivo de una nueva era en Houston. No obstante, primero debe superar la batalla de los despachos en febrero y, más importante aún, demostrar en el campo que ha recuperado la fuerza necesaria para seguir mandando pelotas a las Crawford Boxes.
