Jonathan Aranda: "Quisiera ver a Kirk con ese anillo de Serie Mundial"

Mientras Alejandro Kirk disputa la postemporada con los Blue Jays de Toronto, Jonathan Aranda sigue de cerca a su amigo de infancia.
Alejandro Kirk y Jonathan Aranda aprendieron a jugar beisbol juntos en Tijuana
Alejandro Kirk y Jonathan Aranda aprendieron a jugar beisbol juntos en Tijuana / Toros de Tijuana

Entre 2022 y 2024, Jonathan Aranda conoció la paciencia en su forma más áspera. El bateador de los Rays de Tampa Bay oscilaba entre la euforia de los llamados al equipo grande en MLB y los amargos regresos a Triple A

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Y en los días más complicados, cuando el sueño de jugar beisbol se transformaba en un laberinto de frustraciones, quien siempre estuvo dispuesto a escucharlo y aconsejarlo fue Alejandro Kirk, catcher de los Blue Jays de Toronto: su mejor amigo, su confidente, el tipo con el que había aprendido a jugar desde niño en los campos de Tijuana bajo el sol ardiente de la frontera.

“Siempre que necesito ayuda recurro a él”, dice Aranda. “Nos hablamos de todo. Kirk es mi mejor amigo y qué mejor ejemplo, ¿no? Él ya lleva años en la Liga, conoce lo duro que es esto y siempre me aconseja”. 

Hoy, mientras los Azulejos buscan un anillo de Serie Mundial, Aranda apoya a Alejandro desde Tampa Bay. “Quisiera verlo con ese anillo. Se lo merece”, le dice a Sports Illustrated México.

El receptor tijuanense atraviesa una postemporada que consagra su madurez detrás del plato. Atrás quedaron las dudas sobre su físico o su resistencia: es uno de los catchers más lúcidos del beisbol, dueño de una defensa brillante que le valió una nominación al Guante de Oro 2025  y un entendimiento exquisito del juego. Aranda lo sabe, lo celebra y, sobre todo, lo admira. “Me emociona mucho verlo en los playoffs. Se ha ganado cada cosa que tiene. Ojalá pueda coronarlo con ese título”. 

Entre ambos existe un vínculo difícil de explicar si no se conoce el origen. “Yo juego con Kirk desde que tengo memoria”, recuerda Jonathan.

Y de hecho, en buena medida, Kirk se hizo catcher por culpa —o quizá gracias— a Aranda. Tenía apenas ocho o diez años cuando aceptó enfundarse la armadura y arrodillarse detrás del plato para recibir los lanzamientos de su amigo. “Aranda y él jugaban juntos, así que decidí hacer catcher a Alejandro para que le cachara a Jonathan, que era pitcher y lo hacía muy bien”, recuerda el padre del receptor, Juan Manuel Kirk.

“Es la primera vez que lo escucho, no sabía que ese era exactamente era el propósito (ríe), pero pues sí, a mí me gustaba ser pitcher. Era muy bonito, él catchando y yo pitchando cada fin de semana en cada juego”, recuerda el ahora infielder de los Rays

Una decisión aparentemente trivial que sin entonces saberlo cambió el rumbo que uniría sus vidas. 

En aquellos días Kirk era impetuoso, vivaz, travieso. Aranda, más calmado, más observador. Dos temperamentos distintos unidos por una misma obsesión. “Salíamos de los campos y nos íbamos a la casa, y ahí se ponían a jugar beisbol. No paraban los dos chamacos”, cuenta Juan Manuel. 

Hoy, cuando se enfrentan en las Grandes Ligas, la emoción de compartir el diamante permanece intacta. “Nos emociona jugar uno contra otro —dice Aranda—. Dos mejores amigos en la MLB es algo muy especial.”

El 2025 los ha situado en planos distintos del mismo mapa. Kirk, consolidado en Toronto, se ha vuelto un pilar de los Blue Jays: un jugador cerebral, modesto y eficaz. Aranda, después de años de espera, ha encontrado su lugar en Tampa Bay. Su bateo paciente y su instinto en el plato lo han convertido en una pieza constante en la alineación..

Pero nada de eso ha alterado lo esencial. La amistad que nació cuando ambos eran apenas niños sigue intacta, inmune al calendario. En un entorno donde todo cambia con velocidad —los equipos, los contratos, los números—, ellos conservan la misma complicidad. 

Este año, cuando ambos fueron elegidos al Juego de Estrellas de MLB, Kirk dijo al New York Times: “No puedo creerlo. Pensar en dos niños que se conocen desde hace tanto tiempo, que jugaron juntos en ligas menores, que ficharon como profesionales, que llegaron a las Grandes Ligas y que ahora van juntos a un Juego de Estrellas. Es simplemente increíble".

Este octubre, mientras Kirk guía a Toronto en su intento por conquistar el primer Clásico de Otoño desde 1993, Aranda mira también hacia Seattle, donde los mexicanos Andrés Muñoz y Randy Arozarena buscan llevar a los Mariners a la primera Serie Mundial de su historia. Les está yendo muy bien y les deseo lo mejor a Andrés y a Randy, pero pues están jugando contra Kirk…”, dice mientras sonríe con complicidad. “Me siento contento por los mexicanos”, remata Jonathan

En el fondo, ambos siguen siendo aquellos niños de Tijuana que no se cansaban de lanzarse la pelota.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.