Luis y Ramón Urías, la historia de los hermanos que representarán a México en el Clásico Mundial de Beisbol 2026

En el desierto de Sonora existe un pueblo de calles coloniales llamado Magdalena de Kino, un lugar donde el tiempo parece medirse por la longitud de las sombras que proyecta la estatua de Sergio “Kalimán” Robles a la entrada del estadio local.
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Para los hermanos Urías, ese pueblo fue el patio de juegos donde el beisbol se convirtió en la vitrina en la que se presentarían ante el mundo.
Luis y Ramón comparten más que el apellido y la vocación. Nacieron el mismo día, un 3 de junio, con una diferencia exacta de tres años. Esa coincidencia cronológica marcó el ritmo de una infancia custodiada por dos padres maestros de escuela. En su casa, la disciplina académica era la llave que abría la puerta del diamante; si las notas no eran excelentes, el guante se quedaba guardado en el armario.
Ramón, el mayor, fue quien abrió la brecha.
¡El regalo perfecto! 🤩
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Confirmamos a los hermanos Urías para el Clásico Mundial de Beisbol 2026. 🇲🇽
Luis y Ramón están listos para encender el diamante en Houston. 🔥#EsMiSangre 🩸🇲🇽 pic.twitter.com/Nz3LC8z0Ls
A los quince años dejó la seguridad del hogar sonorense para probar suerte en la academia de los Diablos Rojos del México y, poco después, en las sucursales de los Rangers de Texas en la República Dominicana.
El camino de Ramón no tuvo el brillo inmediato de los grandes prospectos. Fue una travesía de resistencia, de regresos a la Liga Mexicana de Beisbol para demostrar que su nivel pertenecía a las Grandes Ligas. Su paso por los Diablos Rojos entre 2013 y 2017 lo consolidó como un infielder de manos privilegiadas y un bateo oportuno que finalmente lo llevó de vuelta a Estados Unidos con los Cardenales de San Luis y, eventualmente, al éxito con los Orioles de Baltimore.
Luis, conocido en el pueblo como Wicho, observó cada paso de su hermano. Su ascenso fue distinto, más vertiginoso. Firmado por los Padres de San Diego a los 16 años, Luis fue proyectado rápidamente como una futura estrella. Mientras Ramón pulía su oficio en el anonimato de las ligas menores, Luis ascendía en las listas de los mejores prospectos del beisbol organizado.
Sin embargo, esa diferencia de trayectorias nunca generó distancia entre ellos. Al contrario, Ramón se convirtió en el consejero técnico y emocional de Luis, enseñándole a los 18 lo que él había aprendido a los 15.
¡Llegaron los Reyes Magos! 👑
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El regalo ya está aquí y promete hacer ruido en el diamante. 🎁💥#EsMiSangre 🩸🇲🇽 pic.twitter.com/0GsyPMoBzq
El destino los llevó a consolidarse en Las Mayores de formas paralelas. Luis encontró su mejor versión con los Cerveceros de Milwaukee, donde en 2021 inscribió su nombre en los libros de récords al conectar cinco extrabases en un solo juego contra los Cachorros de Chicago. Por su parte, Ramón alcanzó la cúspide defensiva en 2022, cuando recibió el Guante de Oro como el mejor tercera base de la Liga Americana con los Orioles.
A pesar de sus personalidades opuestas —Ramón es reservado y serio, mientras Luis es la chispa alegre del dugout—, el vínculo fraterno se manifiesta en sincronías extrañas. Han logrado conectar cuadrangulares el mismo día de Grandes Ligas en tres ocasiones distintas: la primera en abril de 2021, la segunda en mayo de 2022 y la más reciente en abril de 2025. Estos hitos estadísticos son el reflejo de una conexión que trasciende los equipos y las ligas. Fuera del campo, siguen unidos por las tardes de videojuegos en PlayStation, donde discuten cómo enfrentar a los lanzadores más dominantes del circuito.
El Clásico Mundial de Béisbol de 2023 dejó una cuenta pendiente en la historia familiar. Luis fue una pieza fundamental para que México alcanzara el tercer lugar histórico, pero Ramón tuvo que ausentarse debido a complicaciones con el seguro médico de último momento. La imagen de México celebrando en Miami estaba incompleta para los Urías. Por eso, el anuncio oficial del 6 de enero de 2026 sobre su incorporación conjunta para la próxima edición del torneo en Houston tiene una carga emocional profunda.
Para el manejador Benjamín Gil, contar con ambos hermanos representa una ventaja estratégica por su versatilidad defensiva. Luis y Ramón pueden cubrir cualquier posición del cuadro interior con una solvencia que pocos jugadores poseen. Su integración al equipo nacional junto a figuras como Randy Arozarena y Alejandro Kirk perfila a México como un contendiente serio al título.
En marzo de 2026, cuando salten juntos al diamante de Houston portando la camiseta de México, estarán cerrando un círculo que comenzó hace décadas en los campos polvorientos de Sonora. Ese día, la fecha de nacimiento compartida y los años de esfuerzo divergente confluirán en un solo objetivo: llevar a su país a lo más alto del beisbol mundial.
