Más allá de la recta: Andrés Muñoz y la revolución de su arsenal

La observación más cómoda respecto a por qué Andrés Muñoz se transformó en un maestro de la complejidad en el montículo en lugar de un mero velocista de la novena entrada descansa, inevitablemente, en el paso del tiempo o la traición del brazo.
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Si bien la ciencia del pitcheo y la experiencia sugieren que el mantenimiento de velocidades sostenidas de triple dígito es una batalla perdida contra la edad, las cirugías y el desgaste natural del brazo, quizás se trata más de las limitaciones tácticas que impone la propia velocidad.
I am in awe of this: Andres Muñoz goes into a casual windup and fires a strike — from the wall in left-center to the right field line. @MLBNetwork pic.twitter.com/vixfM1p1nL
— Jon Morosi (@jonmorosi) October 17, 2025
Hoy, en la cima de su dominio como uno de los cerradores más completos de las Grandes Ligas, resulta necesario lanzar una pregunta sobre su repertorio, ¿Muñoz perdió velocidad o simplemente eligió la profundidad de su repertorio por encima de la simplicidad de la potencia?
En el deporte profesional, la velocidad es el dato más puro y, por ende, el más glorificado. El perfil de Andrés Muñoz fue escrito por primera vez en la pizarra del Petco Park el 13 de julio de 2019. Su primera recta en la MLB con los Padres de San Diego, alcanzó las 100.6 millas por hora y el mito de su brazo quedó escrito.
Aquel joven de 20 años era el epítome del clásico relevista, del que domina con velocidad vertiginosa. En su temporada de debut, Muñoz utilizaba su recta de cuatro costuras —que promediaba los tres dígitos— como su arma primaria, empleándola en el 67.1% de sus lanzamientos, con el slider relegado a un papel secundario, con el 32%.
¡Bienvenido a Las Mayores! Andrés Muñoz debutó con los Padres de San Diego y lo hizo con una entrada limpia de un ponche. ¡Y con un lanzamiento de 102 mph! #MexicanPower #YoAmoElBeis
Posted by MLB México on Friday, July 12, 2019
Sin embargo, la trayectoria ascendente de Muñoz, como la de tantos lanzadores de poder, fue interrumpida por la cirugía Tommy John para reparar el ligamento colateral cubital, una ausencia forzada que lo mantuvo fuera de juego durante más de un año. Durante este periodo, fue transferido a los Seattle Mariners.
El verdadero cambio de su paradigma se entiende en la reestructuración de su arsenal. Si en 2019 Muñoz era un serpentinero que buscaba dominar con la recta, hoy es un lanzador cuyo pitcheo más devastador y más utilizado es el slider.
Desde 2022 ha invertido por completo la proporción de uso que lo definió en su debut. Su slider se ha convertido en su arma principal, siendo utilizado en el 50.4% de sus lanzamientos totales —522 envíos este año—, mientras que la recta de cuatro costuras ha sido relegada al segundo lugar, con un uso del 35.8% —371 lanzamientos—.
Andrés Muñoz, 98mph Fastball and 84mph Slider, Individual Pitches + Overlay pic.twitter.com/IzLFN4qWr2
— Rob Friedman (@PitchingNinja) August 16, 2025
Su slider es, por supuesto, una obra maestra de la rotación y el quiebre. En promedio, alcanza las 86.1 millas por hora, con una tasa de giro promedio de 2356 revoluciones por minuto, lo que genera una brecha de velocidad perfecta con su recta.
El hecho de que Muñoz haya confiado su identidad al slider, un lanzamiento que requiere más finura de muñeca que la recta, es la prueba definitiva de su metamorfosis de cañonero a estratega.
La potencia sigue siendo el punto de partida, pero la evolución del mexicano ha dejado constancia de que el dominio final llega con un arsenal de cuatro dimensiones y es esa profundidad la que ha asegurado su lugar como uno de los lanzadores finales más dominantes de la actualidad.
