MLB: Disfruta la última temporada del beisbol tal como lo conocemos

La temporada 2026 de MLB ya está en marcha, y todos deberíamos disfrutarla. El juego que tanto nos gusta podría verse muy diferente dentro de un año. Es decir, si es que siquiera se están jugando partidos. En toda la liga existe una sensación abrumadora de que esta es la última temporada de su era, con cambios masivos que se avecinan para el deporte.
Durante los últimos 20 años, el beisbol se ha transformado en un juego completamente moderno, a pesar de la resistencia desde varios frentes. La repetición instantánea se ha convertido en un elemento habitual y fluido, adoptado prácticamente por todos. La analítica, las estadísticas avanzadas y la biomecánica se han afianzado hasta convertirse en la base del desarrollo de jugadores.
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Esta generación nos dio bat flips, celebraciones tras ponches y entradas cada vez más elaboradas para los cerradores. Vivimos el “COVID-ball”, aprendimos a hablar en términos de spin rate y estadísticas esperadas, fuimos testigos de un crecimiento internacional sin precedentes y comenzamos a ver los juegos en streaming.
También vimos cómo el deporte se reinventaba en tiempo real: la introducción del pitch clock, el aumento del tamaño de las bases, la expansión de los playoffs y la adopción del shift defensivo, solo para eliminarlo poco tiempo después.
La era que le dio tanto al juego está llegando a su fin. Con cambios profundos en el horizonte y un conflicto laboral que se avecina y que podría redefinir el deporte, el beisbol enfrenta un futuro incierto.
Cambio de guardia
Este periodo en la historia del beisbol presentó una ola de jóvenes estrellas atléticas y carismáticas que hicieron que el juego se sintiera vivo de una forma que no habíamos visto antes. No solo conectaban jonrones: hacían bat flips, sonreían como niños en el último día de clases, tomaban bases extra cuando parecía apenas posible y le aportaban alegría y espectáculo a un juego que necesitaba urgentemente ambas cosas. Juan Soto, Ronald Acuña Jr., Fernando Tatis Jr., Vladimir Guerrero Jr. y Julio Rodríguez no solo llegaron: tomaron el control y reescribieron el guion.
Esas jóvenes estrellas ya no son tan jóvenes. Siguen siendo electrizantes, pero ya no son los paquetes de energía temeraria que alguna vez fueron. Se han convertido en la columna vertebral del beisbol, no en su futuro. Para estas fechas el próximo año, una nueva ola de jugadores habrá tomado ese lugar, mientras este grupo se acomoda en el papel de la vieja guardia.
Mientras tanto, las dos superestrellas contra las que todos se miden, Shohei Ohtani y Aaron Judge, pronto podrían empezar a mostrar su edad. Ambos seguirán compitiendo por MVP, pero Judge tiene 33 años y Ohtani cumplirá 32 en julio. Se están alejando de su mejor momento, por más grandes que sigan siendo.
Y no son los únicos. Los jugadores que definieron la última década—Mike Trout, Bryce Harper, Manny Machado, Mookie Betts, José Altuve, José Ramírez, Francisco Lindor, Nolan Arenado y Freddie Freeman—están mucho más cerca de la meta que de la línea de salida. Justin Verlander y Max Scherzer incluso podrían no estar ya en la liga la próxima temporada.
El cambio de guardia no está por venir. Ya está aquí. Y la liga se verá muy distinta al otro lado de esa transición.
El ABS cambia el juego en el final de una era
Durante años, un amplio sector de aficionados ha pedido a la liga entregar a los robots la cada vez más difícil tarea de cantar bolas y strikes. Con velocidades de lanzamiento en aumento, mayores tasas de rotación y movimientos más pronunciados en los pitcheos rompientes, el trabajo del umpire detrás del plato nunca ha sido más complicado. Sí, estoy siendo generoso con los hombres detrás del home, pero hoy en día no es un trabajo sencillo.
Con la introducción este año del sistema de desafío ABS, el juego ha cambiado. Las decisiones incorrectas pueden corregirse en tiempo real. Y sí, el sistema está dejando en evidencia a los umpires alrededor de la liga prácticamente todos los días, para deleite de aficionados, jugadores y managers.
Aunque el ABS ha sido excelente y hasta ahora un éxito, probablemente sea solo el primer paso hacia una zona de strike completamente automatizada. Puede que no ocurra en los próximos años, pero dentro de la próxima década es muy probable que los umpires detrás del plato se limiten a transmitir las decisiones, no a tomarlas.
Los ingresos de televisión están cambiando
Durante décadas, el orden económico del beisbol ha estado definido por el tamaño del mercado. Los equipos más grandes no solo tenían más recursos, también contaban con ventajas estructurales impulsadas por lucrativos contratos de televisión locales que los mercados pequeños no podían igualar—además de una exención fiscal especial para los Dodgers derivada de su proceso de bancarrota bajo su antiguo propietario en 2011.
Ese sistema prácticamente se ha resquebrajado. El colapso del modelo de redes deportivas regionales (RSN) ha desestabilizado la base económica del deporte, dejando al descubierto lo frágil y desigual que se ha vuelto el panorama.
Al mismo tiempo, una franquicia emergente llevó ese desequilibrio al límite.
El fallecido propietario de los Padres, Peter Seidler, gastó agresivamente con un objetivo claro: llevar a San Diego a su primer campeonato importante en deportes profesionales. Durante su gestión, los Padres otorgaron siete contratos de nueve cifras en un lapso de cinco años, un gasto sin precedentes para una franquicia de mercado medio. En cierto modo, funcionó. En 2022, el equipo exorcizó un demonio que lo había perseguido durante más de 50 años, al eliminar a los poderosos Dodgers en la NLDS. El equilibrio de poder en el sur de California había cambiado.
La respuesta de los Dodgers fue rápida y contundente.
Ya siendo uno de los pesos pesados financieros del deporte, los Dodgers redoblaron su apuesta, comprometiendo miles de millones para reafirmar su dominio, restaurar el orden y frenar a sus nuevos rivales ricos del sur. El resultado es un sistema llevado al límite, con una enorme concentración de poder en la cima y una brecha cada vez mayor por debajo. Esto ha generado una enorme tensión dentro del deporte, reflejando la historia económica más amplia de Estados Unidos—como ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia.
Un nuevo CBA probablemente no detendrá a los Dodgers de gastar, pero sí se espera que aborde la raíz de las mayores desigualdades del deporte. Muchos alrededor de la liga creen que todos los ingresos televisivos se agruparán y se distribuirán de manera equitativa entre los 30 equipos. Eso no eliminaría las ventajas de los mercados grandes, pero podría transformar fundamentalmente el juego.
Las reglas financieras que han gobernado al beisbol durante una generación ya no son estables. Esta podría ser la última temporada jugada completamente bajo ese sistema, y el próximo CBA podría reescribir por completo la forma en que operan los equipos.
Tope y piso salarial
Quizá el tema más polémico en las próximas negociaciones del CBA será el impulso de los dueños para establecer un tope salarial, y la firme negativa de los jugadores a siquiera considerarlo. Los propietarios quieren nivelar el terreno de juego y gastar menos. Los jugadores quieren un crecimiento salarial sin límites y exponencial. Este debate será difícil de resolver y parece el tema más probable para provocar un lockout y la pérdida de juegos en el calendario de 2027.
Hay algo que parece casi seguro: alguna forma de piso salarial está por llegar. Muchos dentro de la liga creen que esa será una concesión que los dueños estarán dispuestos a hacer. Por otro lado, los jugadores casi con certeza no aceptarán un tope salarial rígido bajo ninguna circunstancia.
Con eso en mente, la MLBPA probablemente tendrá que aceptar penalizaciones de lujo fiscal mucho más duras en lugar de un verdadero tope. No solo multas, sino también pérdida de selecciones altas del draft, restricciones para gastar en el mercado internacional y limitaciones para realizar intercambios que agreguen salario. En esencia, una versión aún más severa del sistema de “apron” de la NBA. Los equipos más ricos siempre podrán pagar las multas del impuesto de lujo, pero atacar sus sistemas de desarrollo y su flexibilidad para construir el roster podría ser suficiente para frenar gastos desmedidos.
Al igual que con los ingresos televisivos, la estructura salarial de la liga podría verse completamente diferente para estas fechas el próximo año, lo que cambiaría la forma en que los equipos adquieren talento y posiblemente alteraría por completo el panorama competitivo.
El beisbol está al borde de una transformación. Es inevitable y podría ser profunda. Tal vez algún día recordemos la temporada 2026 con nostalgia como la última de una era que ya quedó atrás. Disfruta lo que existe hoy y prepárate para el cambio. Porque está por llegar.
Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 08/04/2026, traducido al español para SI México.
