Randy Arozarena, la gran temporada del pelotero que se reencontró en Seattle

En la MLB suele repetirse una máxima: lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Y aunque para muchos peloteros latinoamericanos el solo acto de debutar en la Grandes Ligas ya es por sí mismo una proeza, Randy Arozarena ha encarnado ambas luchas con una mezcla excepcional de resiliencia y brillo.
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Randy debutó en 2019, con los Cardinals de San Louis pero el mundo del beisbol lo descubrió en octubre de 2020 con los Rays de Tampa Bay. En unos playoffs disputados en medio de la pandemia del COVID-19, con estadios vacíos y cubrebocas obligatorios, su participación fue electrizante.
Fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional ante los Astros de Houston y además nos regaló uno de los finales más delirantes del beisbol moderno.
El 30 de agosto de 2020, Randy Arozarena estaba en el sitio alternativo de Tampa sin una esperanza cierta.
— MLB Español (@mlbespanol) October 7, 2025
Cuarenta días después rompió más de 10 récords en #Postseason convirtiéndose en el 1er MVP cubano de LCS desde Orlando Hernández en 1999.
Aquí la historia. pic.twitter.com/mxPIfhQxvM
Con los Rays abajo 6-7, dos outs en la novena y corredores en primera y segunda base, Brett Phillips conectó un sencillo al jardín central y lo que siguió fue un carnaval de errores: Chris Taylor fildeó mal la bola, el cortador después lanzó a home pensando en detener la carrera de la victoria —la del empate ya había entrado— el catcher Will Smith no pudo controlar el tiro.
Mientras tanto, Randy Arozarena, que corrió con furia desde la inicial, tropezó a la mitad del camino entre tercera base y home, cayó, comenzó a retroceder antes de recomponerse y finalmente volvió sobre sus pasos para lanzarse hacia el plato.
Con los Rays de Tampa Bay en aquella postemporada bateó 10 cuadrangulares en 20 juegos y se convirtió en el primer novato con ese registro. Y aunque los Rays perdieron el Clásico de Otoño ante los Dodgers en 6 juegos, la leyenda de Randy y sus botas vaqueras de la suerte había nacido: bateó para .364 con ocho hits, tres jonrones y 4 carreras impulsadas en la Serie Mundial; además de una serie de récords rotos como novato.
- Más hits (29) en una Postemporada.
- Más HR (10) en una Postemporada.
- Más juegos de tres hits (5) en una Postemporada.
- Más RBI (14) para un novato en una Postemporada.
- Más carreras anotadas (19) para un novato en una Postemporada.
- Más juegos multi-hits (8) para un novato en una Postemporada.
- Más extrabases (14) para un novato en una Postemporada.
- Más bases recorridas (38) para un novato en una Postemporada.
- Mejor OPS (1.273) para un novato en una Postemporada.
- Más slugging (.851) para un novato en una Postemporada.
- Más carreras creadas (20) por un novato en una Postemporada.
En 2021 con los Rays de Tampa Bay firmó una excepcional temporada de rookie: 20 cuadrangulares, 20 bases robadas, promedio de .274 y OPS de .815, números que lo consagraron como el Novato del Año de la Liga Americana. Era un pelotero dinámico, veloz, con poder, contacto y un juego electrizante.
Pero en el beisbol, a veces la euforia tiene fecha de caducidad. En las dos campañas siguientes, Arozarena mantuvo una productividad sobresaliente —más de 20 jonrones y 20 estafas cada año—, aunque con un matiz de contención. Bateaba bien, respondía en los momentos críticos, pero el fuego del debut se había atenuado.
Another 20-20 season for Randy! #TridentsUp pic.twitter.com/7sbi3OFpVA
— Seattle Mariners (@Mariners) July 30, 2025
Entonces llegó el 2024, la temporada más áspera de su carrera. Arozarena inició con un slump que desconcertó tanto como preocupó: en los últimos días de mayo bateaba apenas .158 y a finales de julio, Seattle lo recibió como una apuesta a cambio de dos peloteros de Ligas Menores, el outfielder Aidan Smith y el pitcher derecho Brody Hopkins.
Su arribo a los Mariners no trajo redención inmediata. Aunque conservó el poder —terminó con su cuarta temporada consecutiva de 20 cuadrangulares—, su promedio se desplomó a .219, el más bajo de su carrera.
El 2025 fue su respuesta. Randy firmó este año la mejor temporada de su carrera con unos Marineros de Seattle que terminaron la temporada como Campeones de la División Oeste de la Liga Americana y que ahora buscan vencer a los Tigres de Detroit en la Serie Divisional.
27 jonrones, 31 bases robadas y su primera temporada 25–25 fue la reafirmación de aquel novato que contagió de su energía a todas las Grandes Ligas. “Nos da vida”, dijo su mánager, Scott Servais, durante el verano.
El jardinero, que a menudo es infravalorado dentro de un lineup bañado de estrellas como Cal Raleigh o Julio Rodríguez, sin duda se convertirá en un factor determinante para los Mariners en el camino a conseguir la primera Serie Mundial en la historia de la organización
En 2025 elevó su WAR por encima de 4.0, consolidó un porcentaje de embasado de .334 y mantuvo una tasa de ponches menor que en años anteriores. En el T-Mobile Park, el estadio más difícil para los bateadores, combinó la constancia con su poder y velocidad en las bases. Lo hizo, además, en un momento en que Seattle lo necesitaba: el equipo ganó 90 juegos y regresó a la postemporada.
En un deporte feroz, que olvida y desecha rápido, Arozarena ha demostrado que mantenerse —de verdad mantenerse— es un arte reservado para los pocos que saben sobrevivir al olvido.
