El bombo sigue sonando: España vuelve a México sin Manolo, pero con su legado en la grada

España regresó a jugar un Mundial en México 40 años después. Aunque Manolo el del Bombo ya no está, la afición mantiene vivo su legado con trompetas y el apoyo incondicional a La Roja.
Aficionados de España con bombos y banderas apoyan a La Roja en el Estadio Akron durante el Mundial 2026.
Aficionados de España con bombos y banderas apoyan a La Roja en el Estadio Akron durante el Mundial 2026. / Rodrigo Corona

España volvió a jugar un Mundial en México por primera vez desde 1986. Junto con la selección, regresó la afición que por décadas tuvo un rostro inconfundible en Manolo el del Bombo, solo que esta vez él ya no está.

En una de las cabeceras del Estadio Guadalajara, tres bombos y la trompeta de Sete Fernández intentaron que el sonido que acompañó a La Roja por más de cuatro décadas siguiera vivo.

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La escena estuvo acompañada por camisetas rojas, banderas, bufandas y cánticos que salían desde un mismo punto de la tribuna.

Ahí se juntaron integrantes de Marea Roja y Furia Española, las dos peñas que acompañan a la selección española en el Mundial 2026 y que en Guadalajara compartieron espacio, ritmo y voz.

No eran mayoría en el estadio, pero sí una presencia reconocible por el ruido de los bombos y por la trompeta de Sete, uno de los aficionados más conocidos de España.

“Manolo no tiene ningún heredero. Manolo era una persona única”, dijo Sete, que vive en México su sexto Mundial y rechaza ocupar un lugar que considera irrepetible, el de líder del movimiento, a Sports Illustrated México.

Para él, lo importante no es reemplazarlo, sino mantener el testigo que dejó en la grada.

“Yo simplemente intento seguir el testigo que marcó Manolo, seguir las ganas de animar a la selección española. Estoy orgulloso de haber sido compañero suyo y vamos a intentar llevar a España lo más lejos posible”.

El regreso a México también carga con un recuerdo para la afición española. Hace 40 años, en el Mundial de 1986, Manolo se convirtió en el personaje inseparable de La Roja.

Cuatro décadas después, España volvió al mismo país sin el hombre que convirtió un bombo en parte de su identidad, pero con una grada que intenta repartir ese legado entre varias manos.

“Estamos juntos. Ves gente de Marea Roja, de Furia Española; estamos todos ahí. Eso es lo bonito de la afición española”, añadió Sete, mientras insiste en una idea que se repite entre quienes viajan detrás de la selección: en un Mundial no importan los clubes, sino la camiseta que los reúne.

Para Sete, Guadalajara puede ser algo más que una sede en el camino.

“Yo creo que Guadalajara va a ser un auténtico trampolín para que la selección española consiga llegar a Nueva York para jugar la final. Ojalá Guadalajara, Jalisco y todo México sean el auténtico talismán”, comentó.

Ese viaje tampoco ha sido sencillo. En este Mundial tuvo que manejar durante 10 horas de Miami a Atlanta, después de que le cancelaran un vuelo antes de un partido.

Lo cuenta como una anécdota más, sin queja, como parte del oficio del aficionado: “Por España, lo que haga falta”.

En el Akron, esa frase tomó forma en la grada. Tres bombos, una trompeta y cientos de voces acompañaron a España en su regreso mundialista a México. Manolo ya no está, pero su ruido todavía encuentra la manera de aparecer.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.