Infantino encontró el Mundial que soñó

Con más de siete millones de aficionados en los estadios, un formato de 48 selecciones y una audiencia global histórica, Gianni Infantino aseguró que el Mundial de 2026 superó todas las expectativas y redefinió el alcance de la Copa del Mundo.
Donald Trump y Gianni Infantino se saludan en Nueva York
Donald Trump y Gianni Infantino se saludan en Nueva York / Andrew Harnik/Getty Images

Nueva York respiraba el alivio de quien acaba de cruzar la meta. La Copa del Mundo 2026 ya era historia y, entre discursos, apretones de manos y fotografías, Gianni Infantino hizo el balance que llevaba ocho años esperando pronunciar.

En 2018, cuando Estados Unidos, México y Canadá recibieron la organización del torneo, el presidente de la FIFA prometió una Copa del Mundo inolvidable. Ocho años después, frente a invitados reunidos en la Trump Tower, aseguró que aquella promesa se quedó corta.

“Superó todas las expectativas”, resumió.

La frase encontraba respaldo en los números. Más de siete millones de aficionados asistieron a los estadios, millones más abarrotaron las calles de las ciudades sede y la audiencia televisiva y digital volvió a colocar al torneo como el evento deportivo de mayor alcance del planeta.

La edición de 2026 representó un salto hacia lo desconocido. Por primera vez participaron 48 selecciones, se disputaron 104 partidos y tres países compartieron la organización. Antes del arranque existían dudas sobre la logística, las grandes distancias entre sedes, la movilidad y la capacidad para coordinar un evento de esa magnitud.

Desde la óptica de la FIFA, el resultado terminó por validar el nuevo modelo.

“No ha sido solamente el Mundial más grande de todos los tiempos. Ha sido el evento humano, social y cultural más grande que la humanidad haya presenciado”, afirmó Infantino al agradecer el trabajo de los gobiernos, las ciudades sede y el comité organizador.

A unos metros, Donald Trump recordó una conversación que, a su juicio, refleja el cambio que vivió el futbol en Estados Unidos.

“Le dije a Gianni: ‘¿Estás loco? Nosotros no somos un país de futbol’. Resultó que sí lo somos y creo que seguiremos siéndolo”.

Más allá del campeón, los goles o las figuras, el torneo consolidó al futbol como un espectáculo de masas en el mercado deportivo más importante del mundo, uno de los grandes objetivos que la FIFA perseguía desde hace décadas.

Para México también dejó un lugar en la historia al convertirse en el primer país en albergar tres Copas del Mundo y devolver al Estadio Azteca el privilegio de recibir un partido inaugural, algo que ningún otro inmueble ha conseguido. Canadá, mientras tanto, vivió su primera experiencia como sede mundialista.

Con el balón ya detenido, comenzó el tiempo de los balances. Asistencia récord, audiencias históricas y un formato ampliado que, lejos de diluir el interés, mantuvo la atención del planeta durante 39 días.

Por eso, en la última recepción oficial del torneo, Infantino habló menos de cifras que de legado. Para la FIFA, el Mundial de 2026 no solo fue el más grande de la historia; fue la confirmación de que el futbol todavía tiene margen para seguir creciendo.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.