Lumumba Vea cumple su sueño mundialista en Guadalajara

Lumumba Vea llegó al Estadio Guadalajara como una celebridad. Escoltado por cinco miembros de la Federación Congoleña de Futbol, el aficionado más famoso de la República Democrática del Congo apareció en el Akron vestido con uno de sus sacos clásicos.
Esta vez fue rojo, con corbata del mismo color, camisa amarilla y pantalón azul, los colores de la bandera de su país.
Te puede interesar: Lumumba Vea ya está en Guadalajara para apoyar a Congo ante Colombia
Antes de ingresar al estadio, lo detuvieron aficionados mexicanos y colombianos que le pedían fotos y lo saludaban con cariño.
Lumumba avanzaba unos metros y volvía a detenerse. Sonreía, posaba y seguía caminando poco a poco hacia la zona donde se instaló la afición congoleña, en un estadio dominado por una marea amarilla colombiana.
Su lugar estaba detrás de la banca de Congo, cerca del pequeño grupo de seguidores de su país que logró llegar a Guadalajara.
En medio del ruido, los cantos y las cámaras, Lumumba empezó a cambiar el gesto.
Ya no era sólo el personaje que regalaba selfies en los pasillos, era el hombre que se preparaba para cumplir el acto que llevaba años soñando: apoyar a los Leopardos en una Copa del Mundo.
Al principio dejó de aceptar fotografías. Algunas personas se acercaban para pedirle una imagen más, pero gente cercana a él explicaba que necesitaba descansar y concentrarse antes del partido.
Lumumba había llegado apenas un día antes a Guadalajara. El brote del ébola y la cuarentena obligatoria de 21 días le impidieron acompañar a su selección en el debut mundialista, pero alcanzó a llegar a México para el segundo partido.
Sólo aceptó dar unas breves declaraciones al equipo de mercadotecnia de la FIFA. Después pidió silencio y respeto.
Se sentó, bajó el ritmo y empezó a prepararse para pasar buena parte del partido de pie sobre un banco, para convertirse en la estatua viva que lo hizo famoso entre los aficionados congoleños y del mundo.
El Congo volvió a una Copa del Mundo después de 52 años y Vea, una de las figuras más reconocibles de su afición, no pudo estar en el primer partido por las restricciones sanitarias derivadas del brote de ébola.
Su Mundial comenzó en Guadalajara, en el mismo estadio donde los Leopardos sellaron en marzo pasado el boleto al torneo al ganar el repechaje intercontinental.
Para Serge Nguya, asesor del Ministerio de Comunicación de la República Democrática del Congo, su presencia en México no es un simple detalle de color. Su figura conecta al futbol con una memoria histórica mucho más profunda para el país africano.
“Lumumba es una figura importante del país porque es uno de los héroes de la independencia de la República Democrática del Congo. El espíritu de Lumumba es símbolo de unidad nacional, de patria, de resiliencia y de la búsqueda del bienestar del congoleño”, señaló a Sports Illustrated México.
El nombre remite a Patrice Lumumba, líder de la independencia congoleña y una de las figuras políticas más importantes en la historia del país.
En Kinshasa, capital del Congo, su estatua permanece en el centro como recordatorio para las nuevas generaciones.
En los estadios de futbol, Lumumba Vea tomó ese símbolo y lo convirtió en una forma de acompañar a la selección.
Su acto de permanecer de pie durante todo el partido tiene para la delegación congoleña un significado que va más allá de la animación en las tribunas. Mientras otros aficionados cantan o agitan banderas, él permanece inmóvil, convertido en una figura reconocible para varias generaciones de seguidores de la selección.
“Lo que hace Lumumba hoy permite a la juventud no olvidar a este pilar de la independencia. Es símbolo de resiliencia, de unidad nacional y de resistencia”, añadió el asesor.
Esa palabra acompaña buena parte de la historia del Congo en este Mundial. La selección tuvo que modificar su preparación por el brote de ébola, cancelar actos de despedida en Kinshasa, mantenerse concentrada en Europa y cumplir protocolos sanitarios antes de llegar a Norteamérica.
Parte de la afición también enfrentó restricciones de viaje, filtros sanitarios y dificultades para obtener visas que complicaron su presencia en Estados Unidos.
Lumumba quedó en medio de esta historia.
En un estadio tomado por Colombia, se convirtió en uno de los pocos puntos de referencia congoleños en las tribunas.
Vestido de rojo, amarillo y azul, permaneció sentado y en silencio durante los minutos previos al partido. Luego llegará el momento de subir al banco, adoptar su tradicional pose y ocupar el lugar que había esperado durante años en una Copa del Mundo.
