“No dimensionaba lo que estaba viviendo” ‘El Abuelo’ Cruz, a 40 años del último juego de México 86 en Monterrey

MONTERREY | Hace 40 años, Monterrey vivió una de esas tardes que terminan convirtiéndose en memoria colectiva. El Mundial de México 86 llegó a su última estación en la ciudad el 21 de junio, cuando el Estadio Universitario albergó el México contra Alemania y que puso el broche final a una fiesta que llenó de colores, idiomas y pasión las calles regiomontanas. Aquel día, más allá del resultado, Monterrey despidió una Copa del Mundo que la había transformado.
Fue la última vez que la ciudad albergó un partido mundialista, pero también el inicio de una larga espera que por fin termina. Hoy, a 40 años de distancia y con el Mundial de regreso en tierras regias, Monterrey vuelve la vista atrás con la sonrisa de quien conserva intacto aquel recuerdo. Y alguien que sin duda lleva en su alma esa memoria es Francisco Javier ‘El Abuelo’ Cruz, figura de aquella selección del 86 que estuvo presente en aquel juego.
Te puede interesar: Javier Aguirre: Tres maneras de analizar una victoria mundialista
En entrevista con Sports Illustrated México, ‘El Abuelo’ Cruz regresa en el tiempo a aquel partido y confiesa que en ese momento no tenía la justa dimensión de lo que estaba viviendo.
“Lo recuerdo como una gran fiesta, un evento mágico, único. No tenía idea de la realidad sobre lo que estábamos pasando. Posiblemente por la juventud no dimensionaba todo lo que estaba viviendo en mi entorno. Me pasaron muy rápido esos momentos de felicidad. Fue como un esbozo de un gran encuentro con la gente, pero sí, a la distancia hay mucha nostalgia. Aparte de que hicimos historia, estábamos a un eslabón de pasar a semifinales. Yo recuerdo mucho esa efervescencia que había con la gente, esa comunión”, recuerda.
Aquel partido fue mágico. Cruz, entonces jugador de La Pandilla, estaba en casa. Era prácticamente un joven, con escasos 19 años a cuestas. Quizá por eso la gente de Monterrey lo quería más, pues era un chiquillo del que todos estaban orgullosos. Su papel estaba en la banca y durante la primera fase, se había convertido en revulsivo, pues entraba en el segundo tiempo a cambiarle la cara al equipo, a darle frescura.
Y justamente en ese partido surgió un cántico en las tribunas del Universitario que aún resuenan en la memoria de los más veteranos. El coro de una vieja canción popular, adecuada para alentar su ingreso al campo: “Sacaremos al ‘Abuelo’ de la banca”, cantaba todo el estadio en Monterrey. Era la petición que hacían al técnico Bora Milutinovic desde la grada para que diera ingreso a un habilidoso jovencito que hoy recuerda ese momento.
“A mí me enseñaron a divertirme. Entonces, la gente empezó a ver que yo podía ser un revulsivo para mis compañeros cuando se sintieran cansados. Hubo mucha conexión con la afición. Había mucha empatía con la gente. Cada jugador estaba identificado con la selección porque todos le metíamos corazón a las cosas, había muchos líderes desde la portería hasta el último delantero.
“No es presunción, pero no estaba ubicada en la realidad. Sentía que para mí era un juego y tal vez por eso hubo esa conexión, porque era muy orgánico toda la conexión con la gente. Tal vez si lo pienso como profesional me hubiese dado miedo al entrar en contacto con el juego, es decir, lo recuerdo como una magia y una conexión con la afición, una una bendición que la gente sintiera que yo pudiera ser un revulsivo para la selección”.
Pero ¿cuál era la clave para que un jovencito como ‘El Abuelo’ Cruz se ganara la simpatía de la gente? El desparpajo con el que entraba al campo, algo que al paso de los años le llevó a ser recordado por toda una generación.
“Yo me divertí, por eso hablo de que no me di cuenta hasta después que pasó el Mundial lo que había representado y al paso del tiempo también el que gente como tú, se acuerde es maravilloso para mí. Soy un hombre afortunado, bendecido por Dios porque le dimos alegría a la gente”, afirma emocionado.
Cuatro décadas han pasado y el próximo domingo Monterrey volverá a vivir un partido de Copa del Mundo con el Suecia ante Túnez. ‘El Abuelo’ Cruz pide a la ficción regia que sea consciente del momento que vivirán, pues no es algo que pase siempre.
“Ojalá que la gente entre en razón de lo que significa esta situación de compartir como grandes anfitriones con otros países, lo que significa un campeonato del mundo, donde todo el mundo está paralizado para ver a sus selecciones. Ojalá que la gente esté consciente de que es único este momento, que posiblemente pasarán muchos años, tal vez otros 50, 100 años para volver a vivir un Mundial, creo que que es el momento para disfrutarlo”.
Javier Aguirre, su compañero en esa selección
Ya en el presente, ‘El Abuelo’ reconoce que este Tri tiene en Javier Aguirre a un gran líder que les puede llevar lejos. Y lo dice con conocimiento de causa, pues ambos fueron compañeros en aquel Mundial del 86.
“Tienen un entrenador que fue mi compañero en esa selección, que es un gran ejemplo y con un liderazgo importante. Al final creo que hay dos grandes para lograr el éxito: uno de ellos es la identidad futbolística que el técnico le dé a su equipo, a su selección, y lo otro es el tema de vestuario; esas dos cosas las tiene Javier (Aguirre). La relación con el jugador, hacer equipo. Entonces, no vemos una selección con grandes individualidades, pero sí una selección hecha en equipo.
“Todo un personaje Javier (Aguirre), siempre con un intelecto a primera escala. Muy aguerrido, de mucho corazón. Técnicamente a lo mejor no era el mejor dotado, pero sí con un empuje impresionante. Jugaba como segundo nueve o como quinto volante, pero siempre fue un líder Javier. Yo le aprendí muchísimo. Además de Tomás Boy, Hugo Sánchez, que son gente que tenemos realmente una validez para creerles en lo que te estaban diciendo. Javier, fue uno de los líderes importantes de nuestra Selección y por eso está donde está”.
Hoy, la pelota vuelve a rodar en Monterrey. Cuarenta años se dicen fácil, pero ha sido un largo camino que hoy llega a su culminación con Monterrey de fiesta, como la que vivió ‘El Abuelo’ Cruz en 1986.
