Entrevista Grigor Dimitrov: recuerdos en el Abierto Mexicano de Tenis

Grigor Dimitrov llega en medio de decenas de periodistas, el murmullo constante de las cámaras encendidas y avanza con una sonrisa enmarcada en el rostro. Se abre paso en la parte alta del complejo del Abierto Mexicano de Tenis.
Su llegada no pasa desapercibida. Se detiene primero para las fotografías oficiales del torneo, sonríe y posa. Inesperadamente se abraza con el francés Gael Monflis, que está inmerso en su gira de despedida, se toman varios segundos y los flashes estallan a toda velocidad para congelar el momento.
Ya instalado entre cámaras y reflectores, se dispone a conceder esta entrevista con Sports Illustrated México en su participación del AMT 2026. De fondo el estadio principal de la arena.
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Suelta una sonrisa cargada de ironía al recordarle que hace 12 años ganó por primera vez el Abierto Mexicano de Tenis y se convirtió en el primer tenista de origen no latino que se coronó en el torneo desde su traslado a Acapulco, en el año 2000. Hoy, a sus 34 años, mira ese recuerdo con memoria y picardía.
–– Es uno de mis recuerdos más vívidos. De hecho, aquí, este torneo siempre ha sido muy especial. Aprendí mucho de esa experiencia. Ahora, 12 años después, sigo jugando y compitiendo. Este torneo siempre ha sido un lugar que ha aportado algo a mi carrera.
––¿Tienes algún momento especial aquí en Acapulco?
–– Creo que jugar esos Cuartos de final, Semifinales y la Final fueron partidos muy especiales para mí. Fueron partidos muy agotadores y difíciles, así que he podido realmente...capitalizar esos hermosos recuerdos. Y creo que eso es lo que siempre me ha marcado.
Hace unos días, la noticia de que el extenista argentino David Nalbandian se convertiría en su nuevo entrenador recorrió el mundo del tenis. Desde hace unos días ha entrenado junto a él, en el estadio principal del complejo de Acapulco, que resplandece majestuoso a su espalda.
Dicen especialistas que la presencia de alguien con la trayectoria de un jugador como Nalbandian ––descrito como excelente en la distribución del juego–– aporta una valiosa experiencia al búlgaro, que fue el tercer mejor jugador del mundo hace 9 años.
El objetivo es que Grigor juegue menos defensivo. En su estilo actual le llegan muchas pelotas, corre y se desgasta mucho físicamente, aunque abre muy bien la cancha. La intención es que aprenda a controlar los puntos sin extenderlos demasiado, lo que implica una estrategia más ofensiva y eficiente.
––¿Qué te ha aportado Nalbaldian?
–– Es muy interesante, sinceramente muy diferente a lo que he trabajado antes. He jugado y he experimentado las cosas desde una perspectiva muy diferente ahora mismo. Soy muy humilde en muchos sentidos, y él también está de acuerdo porque sé que estoy en una etapa de mi carrera en la que no es tan fácil. A él y a mí nos gusta que quiera aceptar ese reto, y eso demuestra mucha valentía.
Dimitrov lo admiraba cuando era jugador, recuerda haber jugado una vez contra él y perder. Lamentó su pronto retiro de las canchas, a los 31 años, después de una serie de lesiones y operaciones previas.
––¿Cómo te ha ayudado a mejorar el juego?
–– De hecho, es muy pronto para decirlo ahora mismo. Creo que para mí, lo mejor es que estamos viendo el juego igual ahora mismo, lo cual es un buen comienzo. Creo que una vez que podamos jugar algunos partidos, quizás ganando, podremos ver de qué manera puede hacer más. Pero también veremos cómo podemos ayudarnos mutuamente para llegar a un mejor lugar. Por el momento, él está intentando mejorar mi disciplina en la cancha de la mejor manera posible.
Dimitrov logró superar la difícil comparación inicial con Roger Federer y logró forjar su propia identidad en la cancha. Hay especialistas que dicen que tiene la ambición de ganar un título de Grand Slam antes de retirarse.
Se conmueve cuando le enseño algunas fotografías para que las muestre frente a la cámara. La primera la describe el mismo como su primer partido profesional en Barcelona jugando un torneo clasificatorio a los 16 años.
Después pasa a otra imagen: un salto que le pidieron hacer en La Quebrada, en Acapulco, en 2015. Recuerda que estaba muy nervioso. En la serie de imágenes se muestra al búlgaro intentando hacer un salto arriesgado desde las alturas de uno de los míticos lugares de Acapulco.
Y al llegar a la última página se detiene con una sonrisa a mirar cuando sostenía el Guaje de plata en Acapulco 2014 y coronaba el momento con un sombrero de charro. Era como si las imágenes cobraran vida en sus manos.
