Arbeloa está en la cuerda floja y se juega el cargo en el Real Madrid

La derrota 2–1 frente a Osasuna encendió todas las alarmas en la capital española. Cuando parecía que el equipo empezaba a recuperar confianza, el tropiezo volvió a exponer viejos problemas: falta de creatividad ante bloques bajos y escasa contundencia en los metros finales. El golpe no solo significó ceder la cima de La Liga, sino también reactivar el debate sobre el futuro de Álvaro Arbeloa.
Según informó SPORT, la continuidad del técnico podría quedar supeditada al resultado ante el conjunto portugués en el playoff de la fase eliminatoria de la UEFA Champions League. En el club no descartan un “acuerdo de rescisión” si el equipo queda fuera, aunque la dirigencia preferiría evitar una destitución inmediata ante la falta de alternativas convincentes en el mercado.

Una temporada al límite
El contexto explica la presión. Tras un curso 2023–24 en el que el Madrid conquistó Champions, Liga y Supercopa, el equipo cerró 2024–25 sin títulos de peso. El final del ciclo de Carlo Ancelotti estuvo marcado por una crisis de lesiones en defensa, argumento que sirvió de atenuante.
Sin embargo, en 2025–26 llegaron refuerzos de jerarquía como Trent Alexander-Arnold, Dean Huijsen y Álvaro Carreras para apuntalar la zaga. Aun así, los resultados no despegaron: derrota en la final de la Supercopa de España y eliminación temprana en Copa del Rey. Con La Liga y la Champions como únicas vías hacia un título, cada partido se convirtió en una final anticipada.
No todo es negativo en el ciclo Arbeloa. El equipo mostró una leve mejoría respecto al tramo final del proceso anterior y parte de esa reacción se explica por el resurgir de Vinícius Júnior. Tras una sequía de 16 partidos sin convertir, el brasileño volvió a ser determinante con cinco goles en sus últimas cuatro presentaciones, recuperando desequilibrio y profundidad.
Vinicius went to celebrate his goal with Arbeloa 🤗 pic.twitter.com/s5plfvMb2h
— B/R Football (@brfootball) January 20, 2026
Aun así, el análisis interno reconoce déficits estructurales, especialmente en el mediocampo, donde la ausencia de un organizador natural se arrastra desde hace dos temporadas. Arbeloa no es el único responsable de esas carencias, pero en el Santiago Bernabéu la paciencia suele ser escasa.
El duelo ante el Benfica aparece, entonces, como un punto de inflexión. Avanzar a octavos aliviaría tensiones y daría margen de maniobra. Quedar afuera podría precipitar una crisis mayor en el club más laureado de Europa.
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Periodista deportiva, apasionada del fútbol, comprometida y dedicada a relatar historias desde la pasión y la cercanía con quienes viven el deporte.