El futuro de Vinicius en el Real Madrid, en entredicho por una renovación sin avances

La continuidad de Vinícius Júnior en el Real Madrid, uno de los pilares ofensivos del equipo y protagonista en la consecución de las dos últimas Champions, está hoy más en el aire que nunca.
Según ha podido saber el diario AS, la renovación del delantero brasileño, que parecía encarrilada a principios de año, está completamente paralizada. Desde el primer acercamiento en febrero, no ha habido avances reales ni nuevas conversaciones entre las partes.
De la ilusión al silencio

El propio Vinicius alimentó las expectativas en una entrevista ofrecida a comienzos de 2025:
"Tengo contrato hasta 2027, pero siempre he dicho que quiero estar aquí mucho tiempo, hacer historia y seguir recibiendo el cariño de la afición, del presidente y del cuerpo técnico. Si Dios quiere, en los próximos días se resolverá la negociación", declaró.
Pero aquellas palabras optimistas escondían una realidad mucho más compleja. En ese primer contacto, el club preguntó a Frederico Pena, representante del jugador, por las condiciones económicas que pedía Vini. La respuesta fue clara: el brasileño pedía 20 millones de euros netos por temporada. Desde entonces, el silencio ha reinado en Valdebebas.
Un precio alto para un jugador de élite

La cifra solicitada por el futbolista no es un salto excesivo respecto al contrato progresivo que firmó en 2022, y que no se oficializó hasta octubre de 2023. Ese acuerdo estipulaba 75 millones netos por cinco años, con una progresión que le llevó de los 10 hasta los 18 millones actuales, incluyendo bonificaciones por premios como el The Best.
El problema es que esos 20 millones colocarían a Vinicius como el mejor pagado de la plantilla, por encima incluso de Kylian Mbappé, quien percibe 15 millones netos al año. Una cifra que en realidad esconde matices: el francés recibió una prima de fichaje cercana a los 40 millones, que repartidos en cinco temporadas elevan su coste anual de forma significativa.
Aun así, Florentino Pérez y la dirección deportiva parecen reticentes a romper su escala salarial. Una decisión que puede costarle muy cara al club si no se llega pronto a un acuerdo.
El reloj corre en contra del Madrid
El vínculo contractual de Vinicius termina en junio de 2027. Entrando pronto en sus últimos 18 meses de contrato, una franja que los grandes clubes evitan sobrepasar, el Real Madrid se enfrenta al riesgo real de que el jugador tenga el control total de su futuro. Si no hay acuerdo antes de 2026, Vini podría incluso negociar con otros clubes libremente a partir de enero de 2027.
Por ahora, la suculenta oferta que recibió de Arabia Saudí, 1.000 millones por cinco años, ha desaparecido, pero eso no elimina la amenaza latente: con un valor de mercado estimado en 170 millones de euros según Transfermarkt, Vini es uno de los jugadores más codiciados del planeta. Si el Madrid no se mueve, otros lo harán.
El factor Mbappé y el sistema de Xabi Alonso
La llegada de Kylian Mbappé, fichaje estelar del pasado verano, ha cambiado el ecosistema del equipo. Aunque no hay conflictos personales, las dudas tácticas empiezan a surgir: ¿pueden convivir dos jugadores tan determinantes en un mismo sistema? ¿Encajan los roles que ambos reclaman con la idea de juego de Xabi Alonso?
Ese runrún ha llegado hasta el entorno de Vinicius, donde se reconoce que ahora “el Madrid marca los tiempos”. Se prevé que las conversaciones puedan retomarse ya en 2026, pero eso podría ser demasiado tarde. Especialmente si el brasileño, que ha demostrado fidelidad al club desde su llegada en 2018, empieza a sentirse infravalorado o desatendido.
Una encrucijada peligrosa

El Real Madrid tiene en Vinicius a un jugador que ha respondido en los momentos grandes, que ha sido determinante en las noches europeas y que ha demostrado identificación total con el escudo. Dejarlo llegar al último año de contrato sin atarlo podría suponer una sangría deportiva y económica.
¿Está dispuesto el club a correr ese riesgo?, ¿Puede permitirse Florentino perder a uno de los cinco mejores jugadores del mundo en plena madurez?, ¿O estamos ante un pulso económico que acabará en reconciliación y firma antes de que sea demasiado tarde?
Lo único cierto es que la renovación está parada, y mientras tanto, el reloj no deja de correr.
