Ignacio Rivero se despide de Cruz Azul luego de cinco años en el club y le deja un mensaje a la afición

Ignacio Rivero se despidió oficialmente de Cruz Azul, poniendo punto final a una etapa que lo consolidó como capitán, referente y una de las figuras más identificadas con el reciente resurgir del club. Su salida representa el cierre de un ciclo profundamente significativo.
El mediocampista uruguayo deja La Noria tras cinco años y medio de intensa actividad, en los que fue protagonista de procesos deportivos complejos, reconstrucciones internas y momentos de gloria. Rivero llegó con ilusión y se va con el reconocimiento de haber sido parte de una etapa trascendental.
🚂🚨 Mensaje para la afición Azul de parte de Nacho Rivero.
— Gerardo González (@gerardoo_gh) January 7, 2026
“A la afición le digo que no esté triste, es fútbol y me siento orgulloso de todo lo que di”. pic.twitter.com/A0qMSe6FBP
Su salida también responde a una decisión deportiva. Ignacio Rivero dejó de entrar en los planes del actual técnico Nicolás Larcamón, con quien la relación no era la mejor en el día a día. Las diferencias de visión y rol dentro del equipo terminaron marcando el desenlace.
A pesar de ese contexto, Rivero eligió despedirse desde la gratitud y el respeto. En un mensaje emotivo dirigido a la afición, destacó el aprendizaje, el crecimiento personal y profesional, así como las emociones vividas defendiendo la camiseta celeste durante un periodo que, aseguró, lo marcará para siempre.
El capitán celebró los logros obtenidos junto a Cruz Azul, recordando títulos, noches inolvidables y momentos de superación colectiva. Para Rivero, esos recuerdos fueron construidos en conjunto, con un grupo que supo resistir la presión y responder en instancias decisivas.

En su despedida, el uruguayo agradeció de manera especial a la presidencia del club por la confianza, el respeto y el trato humano recibido durante toda su estancia. Reconoció el respaldo institucional como una pieza clave para sentirse valorado dentro y fuera de la cancha.
El mensaje más sentido estuvo dirigido a la afición. Rivero destacó el apoyo incondicional recibido en cada partido, incluso en los momentos más complicados. Aseguró que ese aliento constante fue un motor para seguir compitiendo y sostener el carácter del equipo.
Lejos de hablar de un adiós definitivo, Ignacio Rivero dejó abierta la puerta al futuro. Señaló que la vida y el fútbol siempre encuentran la forma de volver a cruzar caminos. Se va con gratitud, respeto y orgullo, sabiendo que su nombre ya forma parte de la historia de Cruz Azul.
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Egresado de ciencias de la comunicación por la UNAM. Ejerzo el periodismo digital desde el 2018. Vivo el fútbol desde que tenía 3 años.