La contrastante realidad del Liverpool en la Premier League y en la Champions League

“Tal vez eso resume nuestra temporada”, admitió un abatido Arne Slot tras la derrota agónica de el Liverpool ante el Bournemouth. “Los únicos responsables somos nosotros”, añadió el técnico neerlandés.
El final de una de las rachas invictas menos convincentes del fútbol, de 13 partidos, llegó como un golpe demoledor para el Liverpool. El equipo encadenó su quinto partido consecutivo sin ganar en la Premier League en circunstancias dolorosas, cuando Amine Adli empujó el balón al fondo de la red con la última jugada del partido para sellar el 3–2 a favor del Bournemouth.
Después de otro espejismo, en el que el Liverpool caminó hacia una victoria convincente en Marsella, la derrota dramática en el Vitality Stadium dejó imágenes ya conocidas. Un ataque poco efectivo se combinó con un mediocampo poco fiable y una serie de errores defensivos graves, en lo que representó la décima derrota desde la Community Shield, una más que en toda la temporada debut de Slot al mando.
Una defensa descuidada, ya habitual, de Virgil van Dijk y la persistente incapacidad del Liverpool para defender jugadas a balón parado marcaron un encuentro decepcionante para el vigente campeón de la Premier League. Sin embargo, fue el segundo gol del partido el que resumió una campaña plagada de fallos.
Seis minutos de locura

Joe Gomez sufrió su enésimo contratiempo físico de la temporada al intentar evitar el primer gol de el Bournemouth, chocando con Alisson en un intento desesperado por bloquear la jugada. El defensor tuvo que abandonar el campo para recibir atención médica y Slot decidió, en un primer momento, no hacer el cambio de inmediato. Además, sus jugadores no siguieron la indicación de sacar el balón del campo para permitir la sustitución.
Durante todo ese tiempo, el Liverpool jugó con diez hombres. No durante 30 segundos ni un minuto, sino durante seis minutos completos. Ya habían mostrado debilidades defensivas con el equipo completo, por lo que no sorprendió que el Bournemouth aprovechara la superioridad numérica para ampliar la ventaja.
El gol de Álex Jiménez reflejó la desorganización que ha marcado la temporada del Liverpool. Slot debe asumir responsabilidad por retrasar la salida de Gomez; los jugadores en el campo merecen críticas por no detectar el peligro y despejar el balón; y tanto Van Dijk como Milos Kerkez quedaron expuestos por habilitar al rival y no seguir su desmarque.
Fue un gol producto de la fragilidad del equipo. No es un secreto que el Liverpool ha perdido la contundencia que lo llevó al título la temporada pasada. Errores individuales y confusión colectiva han provocado un declive alarmante, con los tres goles recibidos ante el Bournemouth como una muestra clara de cuánto ha caído el equipo.
Slot mencionó el viento, el calendario cargado y las lesiones al responder sobre otro tropiezo preocupante en el Vitality, pero esos argumentos pierden peso tras otra actuación decepcionante y un gasto cercano a los 450 millones de libras en verano. El Liverpool está retrocediendo a gran velocidad y su incapacidad para cumplir con lo básico volvió a pasar factura.
El declive de una plantilla desequilibrada

La presión aumenta. Tras los despidos de Ruben Amorim, Enzo Maresca y Xabi Alonso —decisiones que provocaron una mejora inmediata en el rendimiento de sus respectivos clubes—, la exigencia sobre Slot sigue creciendo. Sin embargo, la responsabilidad también recae en los directivos.
El mercado de verano de el Liverpool fue poco habitual para un club normalmente acertado en sus decisiones. Los 241 millones de libras invertidos en Florian Wirtz y Alexander Isak, la contratación de dos laterales con vocación ofensiva, la falta de un reemplazo para Luis Díaz y el fracaso en la operación por Marc Guéhi dejaron al equipo mal equilibrado.
Era evidente que el Liverpool necesitaba dos defensas centrales y un mediocampista de contención. La llegada de Giovanni Leoni fue un buen comienzo, aunque su posterior lesión de ligamento cruzado era imprevisible. No obstante, la forma en que se manejó el fichaje de Guéhi —alargando la negociación hasta el final del mercado e impidiendo que el Crystal Palace encontrara un sustituto— resulta injustificable. La opción de un mediocentro defensivo ni siquiera se consideró.
Lo que fue celebrado como uno de los mejores mercados de fichajes en la historia de la Premier League terminó demostrando la importancia del equilibrio y la cohesión en la élite. Además, el Liverpool aparentemente decidió no reforzarse en enero, lo que aumentó el malestar entre los aficionados.
Está por verse si el Liverpool puede rescatar algo de una temporada gris —avanzar directamente a los octavos de final de la Champions League ayuda—, y aún existe cierta comprensión hacia Slot. De haber contado con una alternativa más sólida que Wataru Endo para reemplazar a Gomez, quizá habría realizado el cambio antes. En ese punto, la dirigencia de el Liverpool debe asumir su parte.
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Redactor web y Editor para SI Fútbol. Liga MX y fútbol internacional. La vida, como una pelota de fútbol, da muchas vueltas. Mi trabajo consiste en relatar lo que ocurre mientras rueda.