Los dos entrenadores que gustan en el Real Madrid para hacerse cargo del equipo la próxima temporada

El Real Madrid ha vuelto a agitar su banquillo apenas siete meses después de iniciar un proyecto que nació cargado de expectativas. Esta semana, el club blanco puso fin a la etapa de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo y anunció a Álvaro Arbeloa como nuevo técnico, al menos de manera provisional. El exlateral asume el cargo en un contexto delicado y con un futuro abierto, su continuidad hasta final de temporada dependerá directamente de la evolución del equipo en las próximas semanas.
Aunque desde el exterior no se intuía un cambio inmediato, la situación interna se fue deteriorando progresivamente hasta desembocar en una ruptura que ya no tenía vuelta atrás. Tal y como explicó Fabrizio Romano, el relevo no fue una reacción impulsiva ni una decisión tomada en caliente. En diciembre, el club ya había valorado escenarios, aunque entonces optó por mantener la confianza en el técnico tolosarra.
Una dimisión que venía gestándose

La salida de Xabi Alonso no fue una destitución clásica. Según las mismas fuentes, fue el propio entrenador quien trasladó su intención de dar un paso al lado, una decisión que no surgió de un día para otro. La relación con Florentino Pérez nunca fue el principal problema; el verdadero foco del conflicto estuvo dentro del vestuario.
Con el paso de los meses, la convivencia entre el cuerpo técnico y varios pesos pesados del equipo se fue complicando. Xabi apostó por una gestión rígida, poco dada a concesiones, intentando implantar su idea sin adaptarla al ecosistema de un vestuario acostumbrado a jerarquías muy marcadas y a una comunicación más cercana. Ese choque cultural terminó erosionando la confianza mutua.
La marcha de Luka Modrić agravó todavía más la situación. Su ausencia dejó un vacío de liderazgo que trascendió lo futbolístico, privando al grupo de una figura clave para hacer de enlace entre entrenador y jugadores. Al mismo tiempo, los cambios tácticos y conceptuales introducidos por Xabi Alonso no encontraron la respuesta esperada. La plantilla, ganadora pero poco proclive a revoluciones profundas, no terminó de asimilar una transición tan brusca.
Desgaste interno y pérdida de respaldo
Desde la dirección deportiva tampoco existía un convencimiento pleno. Matteo Moretto señaló que Florentino Pérez nunca terminó de sentirse cómodo con el estilo de juego ni con la metodología de trabajo del técnico. Aunque el club sostuvo el proyecto en sus primeros compases, la falta de una identidad que sedujera a la cúpula fue debilitando progresivamente la posición del entrenador.
El punto de no retorno llegó con el enfrentamiento con Antonio Pintus, una figura estratégica e intocable en la estructura del Real Madrid. Xabi Alonso no estaba dispuesto a ceder parcelas de control ni a aceptar interferencias en su cuerpo técnico, y ese pulso dejó al entrenador sin margen. A ello se sumó el malestar creciente de varios futbolistas, más allá de casos concretos como el de Vinícius Júnior, que cuestionaban su gestión y la rigidez de sus decisiones.
El resultado fue una desconexión total: ni el vestuario se sentía identificado con el entrenador ni el entrenador percibía respaldo real. En el Real Madrid, sin resultados contundentes ni una propuesta clara que convenza, el tiempo siempre juega en contra.
Arbeloa, solución inmediata y el verano, la gran incógnita

Con este escenario, Álvaro Arbeloa ha sido el elegido para tomar las riendas del equipo. Su nombramiento responde a una solución de emergencia y a la necesidad de estabilizar el vestuario. El club no descarta que continúe hasta final de temporada, pero su futuro dependerá de que se perciba una mejora clara respecto a la etapa anterior. Si la dinámica no cambia, en Valdebebas ya trabajan con la vista puesta en el mercado estival.
Enzo Maresca gusta a la directiva

Entre los nombres que maneja el Real Madrid aparece con fuerza el de Enzo Maresca. El técnico gusta por su perfil moderno, su apuesta por el fútbol de posición y su capacidad para desarrollar talento joven, cualidades que encajan con la hoja de ruta deportiva del club. Su nombre no es casual y figura con peso en las conversaciones internas.
Maresca ha dejado el Chelse a principios de año dejándolo en lo más alto ganando el primer Mundial de Clubes este verano, y antes alzando el trofeo de la Conference League. Una figura que ha trabajado con Unai Emery y con Pep Guardiola, un gran atractivo independientemente de haberse ganado galones en el club de Stamford Bridge.
Klopp, el favorito

El otro gran candidato es Jürgen Klopp. Según diversas informaciones, el entrenador alemán contempla seriamente volver a los banquillos si el Real Madrid da un paso firme. Aunque actualmente se siente cómodo en el proyecto Red Bull, hay dos destinos que podrían seducirle: el conjunto blanco y la selección alemana. En el club son conscientes de que se trataría de una oportunidad excepcional.
Klopp aportaría liderazgo, carisma y una identidad emocional muy marcada, además de una propuesta basada en la intensidad, la presión alta y la conexión directa con el vestuario. Su llegada supondría un impacto inmediato, tanto deportivo como mediático, y marcaría un nuevo punto de inflexión en el proyecto.
Por ahora, el Real Madrid transita un periodo de transición. Arbeloa tiene la oportunidad de ganarse algo más que un interinato, mientras el club observa, evalúa y prepara una decisión de calado para el próximo verano. En el Santiago Bernabéu, el banquillo vuelve a ser el epicentro de todas las miradas.
