Lo bueno, malo y feo, Super Bowl LX: Es momento de coronar a Seahawks

La defensiva de Seattle dominó la línea ofensiva de New England, mientras que el ataque hizo lo justo para que la franquicia conquistara su segundo Trofeo Lombardi.
Sam Darnold no se salió del guion y llevó  a los Seahawks a ganar el Super Bowl.
Sam Darnold no se salió del guion y llevó a los Seahawks a ganar el Super Bowl. / Kevin C. Cox/Getty Images

El Super Bowl LX fue una auténtica coronación para los Seahawks.

La noche del domingo, en el Levi’s Stadium, Seattle aplastó a New England desde el arranque. Los Patriots apenas sumaron 51 yardas en la primera mitad y no pisaron la zona roja en ningún momento antes del garbage time. Los Seahawks recibieron actuaciones destacadas de toda la defensiva y del corredor Kenneth Walker III, quien fue nombrado MVP tras correr para 131 yardas con promedio de 5.2 por acarreo, además de atrapar dos pases para 26 yardas.

Para los Patriots, en cambio, fue un cierre frustrante a una temporada inmensamente exitosa. Tras ganar apenas cuatro juegos en 2024, New England terminó con marca de 14–3 para conquistar el AFC East. Después, los Patriots arrasaron en los playoffs de la AFC, permitiendo solo 26 puntos en victorias ante los Chargers, Texans y Broncos, lo que les dio la 12ª aparición en un Super Bowl en la historia de la franquicia, ampliando su propio récord.

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Pero la noche del domingo fue de Seattle y del coach Mike Macdonald, quien en apenas su segunda temporada como entrenador en jefe ganó su primer anillo. En toda la era del Super Bowl, solo otros seis entrenadores han conquistado un título en su primer o segundo año al mando, un grupo encabezado por Mike Tomlin y el miembro del Salón de la Fama Joe Gibbs. Macdonald es además el tercer coach más joven en levantar el Trofeo Lombardi, solo detrás de Sean McVay y Tomlin.

Dicho todo esto, comenzamos con el corredor de Macdonald, quien marcó el camino en una noche en la que el ataque fue escaso.

Lo bueno: El valor del próximo contrato de Kenneth Walker III

Si hubo un jugador ofensivo que salió del Super Bowl LX sonriendo por su actuación, ese fue Walker.

Walker, de 25 años, está a un mes de convertirse en agente libre y jugó como alguien capaz de redefinir el mercado de corredores. Tras registrar su segunda temporada de más de 1,000 yardas por tierra en 2025, Walker sumó dos juegos de más de 100 yardas en estos playoffs, incluido un esfuerzo de 161 yardas totales para vencer a los Patriots.

Con Sam Darnold batallando y Jaxon Smith-Njigba limitado a solo cuatro recepciones para 27 yardas en 10 objetivos —tras liderar la liga en yardas por recepción—, Walker se convirtió en el bellcow que tanto necesitaba un ataque urgido de uno. A pesar de que New England terminó empatado en el décimo lugar de la liga en yardas permitidas por acarreo (4.2), Walker castigó sin descanso, corriendo para 75 yardas en sus primeros siete acarreos para marcar el tono del partido.

Con la liga inclinándose cada vez más al juego terrestre, Walker apunta a un contrato que podría superar los 15 millones de dólares por año. Hasta ahora, los únicos corredores que han alcanzado esa cifra son Saquon Barkley, Christian McCaffrey y Derrick Henry.

Lo malo: Cualquiera que intente vender la biopic de Sam Darnold

Darnold vivió una temporada de ensueño, y su historia será contada durante años. Pero el Super Bowl LX no fue el signo de exclamación que estaba buscando.

En el escenario más grande del deporte, Darnold tuvo serios problemas. En la primera serie ofensiva del juego, falló a Smith-Njigba en lo que pudo haber sido un touchdown de 86 yardas. En la primera mitad, completó 9 de 22 pases para 88 yardas. En total, Darnold terminó 19 de 38 para 202 yardas y un touchdown, en una actuación discreta. Claro, el resultado final lo compensa todo, al darle el anillo que muchos pensaron que nunca ganaría.

Tras ser considerado un bust con los Jets, Darnold pasó sin pena ni gloria por los Panthers y los 49ers antes de firmar un contrato por un año con los Vikings. En Minnesota fue espectacular, lanzando para 4,319 yardas y 35 touchdowns, pero aun así se le permitió llegar a la agencia libre.

Al firmar un contrato de tres años y 100 millones de dólares con los Seahawks, recibió otra oportunidad de ser el quarterback titular a largo plazo de una franquicia. Respondió con contundencia: otra temporada de más de 4,000 yardas y 25 pases de anotación, ayudando a Seattle a quedarse con el primer sembrado.

Fue un gran año para Darnold, aunque con un cierre algo anticlimático.

Lo feo: El costado izquierdo novato de New England intentando bloquear

Los Patriots llegaron al Super Bowl sabiendo que necesitaban actuaciones sólidas de su costado izquierdo novato. El tackle Will Campbell y el guard Jared Wilson habían tenido problemas en semanas recientes, parte de la razón por la que New England permitió 15 capturas en tres juegos durante los playoffs de la AFC.

Para desgracia de los Patriots, el lado izquierdo fue un desastre. El derecho tampoco estuvo mucho mejor. New England permitió seis capturas y 11 golpes al quarterback, incluido uno que terminó en scoop-and-score de Uchenna Nwosu. Drake Maye fue presionado y castigado durante todo el partido, lanzando dos intercepciones y completando 25 de 40 pases para 262 yardas detrás de una línea ofensiva ampliamente parchada.

Durante la temporada regular, Maye fue capturado 47 veces, solo por debajo de Justin Herbert, Geno Smith y Cam Ward. La esperanza era que la unidad mejorara conforme ganara experiencia, luego de incorporar a cuatro nuevos titulares en la temporada baja, incluidos el tackle derecho Morgan Moses y el centro Garrett Bradbury. En lugar de eso, el desempeño empeoró conforme los partidos adquirieron mayor importancia.

Lo bueno: Los aficionados que disfrutaron una batalla defensiva

Para quienes sintonizaron el partido esperando ver un duelo defensivo, el Super Bowl LX no decepcionó.

Los primeros 30 minutos terminaron con los Seahawks arriba 9–0, dando lugar apenas a la quinta primera mitad en la historia del Super Bowl sin touchdowns. La última vez que ocurrió fue en el Super Bowl LIII, cuando los Patriots vencían 3–0 a los Rams antes de conquistar su sexto y último título con Bill Belichick y Tom Brady.

Los ataques aéreos estuvieron mayormente contenidos durante toda la noche. Darnold completó solo la mitad de sus envíos, mientras que Maye no alcanzó las tres cifras en yardas hasta el cuarto periodo, cuando el desenlace ya estaba definido.

Aunque este Super Bowl no fue el espectáculo estéticamente atractivo que hemos visto en años recientes —como Chiefs-Eagles o Rams-Bengals en el arranque de la década—, sí ofreció defensivas físicas y un gran trabajo de esquema por parte de dos entrenadores formados en ese lado del balón.

Lo malo: La idea de que Drake Maye fue “robado” del MVP

Los números de postemporada no determinan el premio al MVP de la NFL. La votación se entrega antes de que comiencen los playoffs.

Dicho eso, aunque los playoffs y sus estadísticas no cuentan oficialmente en la carrera, sí pueden servir como evidencia para evaluar si la decisión de los votantes fue la correcta.

Si bien Maye tuvo una temporada fantástica —incluidos honores de segundo equipo All-Pro tras lanzar para 4,394 yardas y 31 touchdowns—, fue apenas la sombra de ese jugador una vez terminada la campaña regular. En cuatro juegos de postemporada, Maye completó el 58.3% de sus pases para 828 yardas, con seis touchdowns y ocho entregas de balón.

En justicia, Maye estuvo constantemente bajo presión. En esos cuatro encuentros fue capturado 21 veces detrás de una línea ofensiva terrible, con los ya mencionados dos novatos en el costado izquierdo. Aun así, para un quarterback que brilló detrás de ese mismo grupo durante los primeros 17 partidos, su desempeño fue insuficiente cuando más importaba.

Lo feo: El próximo partido significativo de la NFL será hasta septiembre

Una de las temporadas más extrañas e impredecibles de la NFL ha quedado atrás.

Aunque cada campaña es distinta, siempre resulta un poco duro ver cómo se consumen los últimos segundos de un Super Bowl (a menos que estés alentando al equipo ganador). Con el confeti cayendo sobre el campo, se impone la realidad: durante los próximos siete meses no habrá ni rastro de fútbol significativo de la NFL.

Claro, la agencia libre y el draft están a la vuelta de la esquina. El calendario se dará a conocer en mayo. Las OTAs y los minicamps mantendrán el interés en primavera. El training camp y todas las actualizaciones llegarán en verano.

Pero la ausencia de partidos el fin de semana, la falta de domingos enteros dedicados al fútbol, siempre es una realidad desafortunada.


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Matt Verderame
MATT VERDERAME

Matt Verderame is a staff writer for Sports Illustrated covering the NFL. Before joining SI in March 2023, he wrote for wrote for FanSided and Awful Announcing. He hosts The Matt Verderame Show on Patreon and is a member of the Pro Football Writers Association. A proud father of two girls and lover of all Italian food, Verderame is an eternal defender of Rudy, the greatest football movie of all time