Cinco lecciones de la Ronda Divisional: Bills deben tener paciencia con su próximo coach

En estos Playoffs de la NFL hemos aprendido que, por primera vez en mucho tiempo, las defensivas están superando a las ofensivas.
Sin embargo, también acabamos de ver cómo quizá la mejor defensiva de la memoria reciente quedó fuera de la postemporada porque el quarterback del equipo no pudo cuidar el balón. No fueron únicamente las cuatro intercepciones de C.J. Stroud las que condenaron a los Texans en la derrota 28–16 ante los Patriots; fue su incapacidad para sacudirse los errores y completar envíos oportunos.
El quarterback de los Patriots, Drake Maye, también batalló para proteger el ovoide —con una intercepción y dos fumbles perdidos—, pero hizo suficientes jugadas para preservar una actuación sobresaliente de su defensiva. Es momento de que la defensiva de New England sea vista a la par de unidades como las de Houston, Seattle y Denver, con estas dos últimas compitiendo este domingo por el campeonato.
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Las defensivas finalmente están recibiendo reconocimiento, pero las ofensivas siguen siendo determinantes en el camino a ganar un Super Bowl. También lo son los equipos especiales, y los Seahawks cuentan con un playmaker peligroso en ese rubro muchas veces subestimado, como vimos en una noche en la que la defensiva de Seattle anuló a los 49ers en la victoria 41–6 del sábado.
Esto es lo que más aprendimos de los cuatro intensos juegos de la ronda divisional, comenzando con el duelo cargado de drama entre los Bills y los Broncos que, eventualmente, derivó en el despido del coach Sean McDermott.
Los Bills perdieron la paciencia con McDermott, pero necesitarán mucha para su próximo coach
De cierta forma, el polémico cierre del enfrentamiento Bills–Broncos desvió los reflectores de McDermott, quien sufrió otra decepcionante eliminación en playoffs con la derrota 33–30 en tiempo extra en Denver.
Había excusas para mantenerlo en el puesto, incluyendo la larga lista de lesiones en la defensiva y, por supuesto, el arbitraje controversial en una noche que los sufridos aficionados de Buffalo quizá recuerden como “el robo de Denver”.
Pero tras bambalinas, después del más reciente descalabro de enero, los Bills se preguntaron si McDermott ya había tocado techo con este equipo. La respuesta, evidentemente, fue que sí. Y tampoco ayudó que Patrick Mahomes, Joe Burrow y Lamar Jackson no formaran parte de los playoffs de la AFC este año y, aun así, el resultado fuera el mismo para Buffalo, pese a contar con el mejor jugador de football americano del planeta.
Ahora bien, que los Bills hayan perdido la paciencia con McDermott por no llevar al equipo al Super Bowl en nueve temporadas —y con Josh Allen cumpliendo 30 años en mayo— no significa que Buffalo vaya a apresurar su proceso de contratación. Sí, se quedaron sin John Harbaugh y Kevin Stefanski, quienes firmaron con los Giants y los Falcons, respectivamente, pero incluso si ellos hubieran estado disponibles, este equipo debe buscar debajo de cada roca. No pueden darse el lujo de equivocarse solo por pensar de manera obsesiva en llevar a Allen al Super Bowl lo antes posible.
Será necesaria mucha paciencia si los Bills optan por un head coach debutante. No obstante, hay un puñado de candidatos jóvenes e intrigantes capaces de llevar a Allen y a la ofensiva a otro nivel. Tal vez alguien que se adelante a la tendencia defensiva que ha encontrado ventajas en las últimas dos temporadas.
Conor Orr, de Sports Illustrated, mencionó al coordinador del juego aéreo de los Broncos, Davis Webb, como una opción para el puesto en Buffalo, junto con otros jóvenes destacados. Además, los Bills pueden considerar seriamente a entrenadores de perfil defensivo, como Jesse Minter y Chris Shula. Incluso ex head coaches tendrían sentido, como Vance Joseph y Brian Daboll, ex coordinador ofensivo de Allen en Buffalo.
Y quizá los Bills puedan intentar cambiar la opinión de Mike Tomlin respecto a tomarse un año sabático en los medios. Tomlin batalló para llevar a los Steelers lejos en la postemporada durante la última década, pero sus equipos nunca contaron con un quarterback del nivel de Allen, el MVP vigente.
Aun así, tendría más sentido que Buffalo apostara por un candidato emergente que aporte ideas innovadoras, algo que ha faltado en las últimas campañas. Incluso si eso implica una temporada de ajuste —similar a la que acaba de vivir el coach Ben Johnson en Chicago—, el rédito podría ser enorme en uno o dos años.
Los oficiales se apresuraron demasiado en la polémica intercepción en Denver
Se ha vuelto difícil ignorar las teorías de conspiración sobre supuestos juegos “arreglados” en la NFL cuando demasiados partidos se deciden por determinaciones arbitrales controvertidas.
Y no, no creo realmente que la liga esté amañada. Pero sí considero que la NFL tiene un serio problema de arbitraje, el cual está generando varios focos de preocupación: desde la pérdida de confianza del público en lo que realmente sucede en el campo, hasta la obligación de consumir un producto de menor calidad porque los oficiales intervienen constantemente de manera innecesaria.
Como señaló Albert Breer, de Sports Illustrated, fue una muy mala imagen para la NFL que los oficiales del duelo divisional entre Broncos y Bills se apresuraran a marcar una intercepción cuando no era evidente que el wide receiver Brandin Cooks no tuviera posesión del balón antes de que el cornerback Ja’Quan McMillian se lo arrebatara en una jugada clave del tiempo extra.
No estoy diciendo que Cooks haya completado la recepción y apoyado la rodilla, pero resulta extraño que los oficiales estuvieran tan seguros de que era una intercepción sin tomarse más tiempo para revisar la acción. Sean McDermott tenía toda la razón para estar furioso: pidió tiempo fuera y, aun así, los árbitros ni siquiera aprovecharon ese lapso adicional para revisar con mayor detenimiento una jugada tan cerrada. He visto la repetición varias veces y apenas empiezo a inclinarme por la idea de que McMillian sí logró la intercepción.
Y por si eso fuera poco, los oficiales sumaron más decisiones polémicas en la serie ofensiva definitiva de los Broncos, antes de preparar el escenario para el gol de campo de 23 yardas de Wil Lutz que selló el triunfo.
En lugar de hablar de la vibrante victoria de Denver, la conversación se ha centrado en cómo el arbitraje terminó perjudicando a los Bills.
La presencia de Rashid Shaheed le da a Seattle el equipo más completo
Lo que el wide receiver Rashid Shaheed le ha aportado a Seattle en equipos especiales tras llegar en un canje a media temporada desde New Orleans recuerda mucho a lo que Percy Harvin significó para el equipo campeón del Super Bowl de Seattle en la temporada 2013.
Hace casi 13 años, los Seahawks adquirieron a Harvin en un intercambio con los Vikings, pero el explosivo receptor solo disputó un juego de temporada regular antes de firmar una actuación memorable en el Super Bowl XLVIII. En el caso de Shaheed, sus números como receptor para Sam Darnold han sido discretos (15 recepciones, 188 yardas y ningún touchdown), pero su impacto en equipos especiales ha sido inmediato, y su velocidad de élite le ha dado a Darnold posiciones iniciales de campo muy favorables.
Shaheed devolvió el kickoff inicial ante los 49ers 95 yardas hasta la zona de anotación, en una jugada que terminó siendo suficiente para que los Seahawks se impusieran 41–6. Esa acción eléctrica evocó el recuerdo del regreso de kickoff de 87 yardas de Harvin al inicio del segundo medio frente a los Broncos en el Super Bowl. En la Semana 16, Shaheed ya había encendido la remontada contra los Rams con un regreso de despeje de 58 yardas para touchdown.
De cara al Championship Sunday, los Seahawks podrían ser el equipo más completo entre los cuatro que siguen con vida, en gran medida por lo que Shaheed ha aportado en equipos especiales, un departamento que además cuenta con un pateador confiable y destacado como Jason Myers.
Los Texans desperdician lo que pudo haber sido una defensiva legendaria
Al final, la defensiva élite de los Texans no pudo ganar por sí sola un Super Bowl.
La unidad de DeMeco Ryans necesitaba algo de apoyo ofensivo, algo que C.J. Stroud no pudo ofrecer en una noche desastrosa de cuatro intercepciones frente a los Patriots. En la victoria de wild card ante los Steelers, Stroud ya había entregado el balón en tres ocasiones y necesitó un par de anotaciones defensivas para avanzar. El quarterback de tercer año terminó convirtiéndose en el primer jugador en la historia de la NFL con cinco intercepciones y cinco fumbles en una misma postemporada.
Y eso que Houston limitó a Drake Maye y compañía a apenas 248 yardas totales, luego de haber permitido solo 175 yardas a Pittsburgh. Aun así, no habrá “la próxima semana” para una de las mejores defensivas de la memoria reciente, quizá una capaz de hacer historia con un quarterback distinto.
Ahora, los Texans deben considerar seriamente agregar competencia en la posición de quarterback durante la offseason para no desperdiciar otra temporada en plenitud de esta defensiva tan física. Pero también existe una posibilidad real de que Houston haya dejado escapar su única oportunidad de ganar un Super Bowl con esta unidad. Todo estaba acomodado para los Texans en una postemporada sin los mejores quarterbacks de la AFC, y Josh Allen había sido eliminado un día antes en la derrota ante los Broncos.
Si Stroud hubiera cuidado mejor el balón y concretado un par de jugadas oportunas, hoy estaríamos hablando de esta defensiva especial estando a un solo triunfo del Super Bowl. Será difícil para Stroud y Ryans no preguntarse si dejaron ir su mejor oportunidad de levantar el Trofeo Lombardi.
La secundaria de los Rams deja de ser un punto débil tras capturar tres intercepciones
Los defensive backs de los Rams fueron atacados durante buena parte de la temporada, pero Los Angeles no estaría en el juego por el título de la NFC sin las tres intercepciones que su secundaria le robó a Caleb Williams y a los Bears en la victoria 20–17 en tiempo extra.
El safety Kamren Curl rescató a una ofensiva explosiva que batalló para generar puntos en Chicago, al reaccionar con rapidez sobre una ruta curl que el wide receiver DJ Moore no pudo asegurar. Los Bears estaban cerca del medio campo y solo necesitaban avanzar para un gol de campo de la victoria, pero el coach Ben Johnson tomó una decisión desconcertante al mandar una jugada profunda, lo que derivó en el robo clave de Curl.
Más temprano en el partido, el cornerback Cobie Durant interceptó en dos ocasiones a Williams. El sensacional quarterback de segundo año sí castigó a la secundaria de los Rams en el último cuarto, incluyendo el impresionante envío en cuarta oportunidad desde medio campo hacia Cole Kmet para empatar el juego con 18 segundos restantes. Sin embargo, los defensive backs se reagruparon rápido y no permitieron que Williams encontrara ritmo durante lapsos prolongados.
La capacidad de la secundaria para generar entregas de balón fue vital para una presión frontal de L.A. que no logró capturar a Williams ni una sola vez. La defensiva secundaria de Chris Shula ha sido irregular a lo largo de la campaña, pero si mantiene esta habilidad para provocar turnovers, será muy complicado sacar del camino a los Rams.
