Deportistas que salieron del retiro: Aaron Donald entra al territorio de los grandes regresos

Aaron Donald salió de un retiro de más de dos años para disputar la temporada 2026 con Los Angeles Rams, bajo un contrato de 20 millones de dólares que puede alcanzar los 30 millones con incentivos. A los 35 años, intentará unirse a Michael Jordan, Rob Gronkowski, Niki Lauda, George Foreman y Michael Phelps entre las leyendas que regresaron para volver a ganar. Michael Schumacher no consiguió otra victoria y Tom Brady mantuvo una producción extraordinaria, pero no volvió a disputar el Super Bowl.
La historia demuestra que no existe una fórmula para regresar con éxito. Algunos deportistas recuperaron la cima después de varios años lejos de la competencia; otros ofrecieron momentos importantes sin alcanzar nuevamente el nivel que definió sus mejores etapas. Donald afrontará ese examen en una posición que exige explosividad, fuerza y resistencia ante contactos constantes.
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El defensivo se retiró en marzo de 2024 después de diez campañas con los Rams. Cerró aquella etapa con 111 capturas, diez selecciones al Pro Bowl, ocho nombramientos al primer equipo All-Pro, tres premios como Jugador Defensivo del Año y el campeonato del Super Bowl LVI. Todavía conservaba un nivel sobresaliente, por lo que su salida respondió más al desgaste físico y mental que a una caída radical en su rendimiento.
Tom Brady y su regreso
Su situación es distinta a la de Brady. El quarterback anunció su retiro el 1 de febrero de 2022, cambió de opinión 40 días después y regresó con Tampa Bay sin perder una temporada. Brady lanzó para 4,694 yardas y 25 touchdowns, pero los Buccaneers terminaron con marca de 8-9. Aun así, ganaron la División Sur de la Conferencia Nacional y clasificaron a los playoffs, donde Dallas los eliminó en la primera ronda. Brady conservó su capacidad para producir; el equipo ya no tenía la fortaleza de las campañas anteriores.
El Super Bowl que Brady conquistó con Tampa Bay llegó en febrero de 2021, un año antes de su primer retiro. Su regreso de 2022 no terminó con otro campeonato, aunque sí confirmó que todavía podía competir como quarterback titular a los 45 años. Volvió a retirarse el 1 de febrero de 2023, esta vez de manera definitiva.
Rob Gronkowski sí pasó un año completo fuera de la NFL y regresó para ser campeón. El ala cerrada se retiró después de la temporada 2018, descansó durante 2019 y volvió en 2020 para reunirse con Brady en Tampa Bay. Los Buccaneers ganaron el Super Bowl LV y Gronkowski atrapó dos pases de touchdown en la final contra Kansas City. Disputó otra campaña en 2021 y se retiró definitivamente en 2022.
Su retorno constituye un antecedente favorable para Donald. Gronkowski no volvió para cargar por sí solo con el equipo, sino para ocupar una función específica dentro de un plantel preparado para competir por el campeonato. El descanso prolongó su carrera y le permitió tener impacto en los partidos más importantes sin exigirle que reprodujera cada semana el nivel de sus mejores años.
Jordan y su vuelta a la NBA
Michael Jordan vivió las dos versiones posibles de un regreso. Después de conquistar tres campeonatos consecutivos con Chicago, se retiró por primera vez en octubre de 1993 y probó suerte en el beisbol. Volvió a la NBA en marzo de 1995, disputó los últimos 17 partidos de la temporada y quedó eliminado por Orlando. Aquella derrota solo fue el comienzo: Jordan recuperó su mejor nivel y condujo a los Bulls hacia otros tres títulos consecutivos entre 1996 y 1998.
Después de completar su segundo tricampeonato, Jordan anunció su segundo retiro en enero de 1999, en medio de la desintegración del equipo que había dominado la NBA. Permaneció más de tres años sin disputar un partido oficial y regresó en 2001, a los 38, para jugar con Washington. Aún promedió más de 20 puntos durante sus dos temporadas, pero los Wizards no alcanzaron los playoffs. El primer regreso amplió su leyenda; el segundo produjo momentos memorables, aunque ya no modificó la lucha por el campeonato. Jordan se retiró definitivamente en 2003, a los 40 años.
La Fórmula 1 también ofrece dos antecedentes opuestos. Michael Schumacher se retiró al finalizar la temporada 2006 después de conquistar siete campeonatos mundiales. Volvió en 2010 con Mercedes y permaneció tres años. Consiguió un podio, no ganó ninguna carrera y nunca terminó mejor que octavo en el campeonato. Su experiencia ayudó al desarrollo inicial del proyecto, pero su rendimiento quedó lejos de la etapa en la que dominó con Ferrari.
Niki Lauda recorrió el camino contrario. Abandonó la Fórmula 1 de manera repentina durante el Gran Premio de Canadá de 1979 y regresó con McLaren en 1982. Dos años después conquistó su tercer campeonato tras superar a Alain Prost por medio punto, el margen más pequeño en la historia de la categoría. Lauda no volvió solo para competir: recuperó la cima frente a un compañero más joven y cerró su carrera con uno de sus mayores triunfos.
George Foreman conquistó por primera vez el campeonato mundial de peso pesado en 1973, después de derrotar a Joe Frazier, y perdió el título ante Muhammad Ali un año más tarde. Se retiró en 1977 y permaneció diez años fuera del boxeo. Volvió en 1987, a los 38, pero su regreso no produjo un campeonato inmediato. Foreman necesitó siete años de peleas para recibir otra oportunidad. En 1994, con 45 años, noqueó a Michael Moorer, de 26, y recuperó los cinturones de la AMB y la FIB. Se convirtió así en el campeón mundial de peso pesado más veterano de la historia, dos décadas después de haber perdido el título frente a Ali.
Michael Phelps también encontró una segunda cima. El nadador anunció su retiro después de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, volvió a competir en 2014 y llegó a Río 2016 con una última misión. Conquistó cinco medallas de oro y una de plata antes de despedirse definitivamente. Su ausencia no borró la técnica ni la capacidad competitiva que lo habían convertido en el atleta más condecorado en la historia olímpica.
Donald enfrenta un desafío especialmente complejo. Dos temporadas completas sin disputar un partido representan una pausa considerable para cualquier jugador de la NFL. Los entrenamientos pueden devolverle la condición física, pero solo la competencia revelará si conserva la velocidad de reacción y el ritmo necesarios para superar a linieros ofensivos que no dejaron de jugar.
La principal ventaja del veterano está en el equipo que encontrará. Donald no regresa para rescatar por sí solo una defensa en crisis. Los Rams adquirieron a Myles Garrett y ahora podrán reunir a dos ganadores del premio al Jugador Defensivo del Año en el mismo frente. Los rivales tendrán que decidir a cuál de los dos dedicar sus dobles bloqueos, una situación que puede reducir la carga del número 99 y permitirle concentrarse en momentos específicos.
Los Rams tampoco necesitan que Donald reproduzca cada semana el dominio de su mejor etapa. Su presencia puede alterar protecciones, liberar espacios para Garrett, elevar el nivel de los jóvenes y aparecer en terceras oportunidades o dentro de la zona roja. Incluso una versión menos explosiva puede cambiar partidos si conserva su lectura de juego, su técnica y su capacidad para atraer la atención de varios bloqueadores.
Jordan, Gronkowski, Lauda, Foreman y Phelps demostraron que una leyenda puede regresar y volver a ganar. Brady comprobó que un deportista puede mantener un nivel individual sobresaliente sin conquistar otro campeonato. Schumacher recordó que el prestigio y la experiencia tampoco detienen el paso del tiempo.
Aaron Donald todavía no sabe a qué grupo pertenecerá. Su regreso no necesita terminar con otro premio individual para tener sentido, pero sí deberá convertir a los Rams en un equipo más peligroso. Volver fue la primera decisión; recuperar la influencia que lo convirtió en una figura generacional será el verdadero desafío.
