LeBron, Curry y Durant: las últimas glorias de una era irrepetible

La NBA ya cambió de manos, pero sus tres rostros más reconocibles todavía se resisten a entregarla. LeBron James tiene 41 años; Stephen Curry, 38; y Kevin Durant, 37. Las nuevas estrellas ocupan los primeros lugares, los campeones recientes pertenecen a otra generación y el tiempo redujo el margen para buscar un último anillo. Sin embargo, ninguno de los tres permanece en la liga por nostalgia. Todavía compiten porque creen que les queda una hazaña más.
Sus carreras comenzaron en momentos distintos. LeBron llegó a la NBA en 2003 como el heredero anunciado de Michael Jordan. Durant apareció cuatro años después con una capacidad ofensiva casi imposible para un jugador de su estatura. Curry, seleccionado en 2009, transformó el baloncesto desde una distancia que antes parecía reservada para los intentos desesperados.
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Con estilos diferentes, los tres controlaron la conversación de la liga durante más de una década. Entre 2012 y 2022, al menos uno de ellos disputó las Finales en diez de once temporadas. En ese periodo, ocho campeonatos quedaron en sus manos. LeBron conquistó cuatro títulos, Curry sumó otros cuatro y Durant obtuvo dos, aunque compartió con el base de Golden State las coronas de 2017 y 2018.
LeBron construyó su legado a través del poder, la inteligencia y una longevidad sin precedentes. Es el máximo anotador en la historia de la NBA, ganó cuatro premios al Jugador Más Valioso y disputó diez Finales. Curry cambió la geometría de la cancha, rompió el récord de triples y convirtió a Golden State en una dinastía. Durant, uno de los anotadores más completos que ha conocido el deporte, ganó un premio al Jugador Más Valioso, dos campeonatos y dos reconocimientos como el mejor jugador de las Finales.
También fueron rivales directos. LeBron enfrentó a los Warriors de Curry en cuatro Finales consecutivas, entre 2015 y 2018. Durant se incorporó a Golden State después de perder ante ellos y formó uno de los equipos más poderosos de todos los tiempos. Aquellos enfrentamientos dividieron opiniones, alteraron el equilibrio de la NBA y definieron una época.
Después de tantos años en lados opuestos, París 2024 les concedió una gloria compartida. Por primera vez, las tres grandes figuras vistieron el mismo uniforme en una competencia oficial y encabezaron a Estados Unidos rumbo al oro olímpico.
La final contra Francia reunió en una noche todo aquello que los hizo especiales. LeBron controló el partido y terminó con 14 puntos, seis rebotes y diez asistencias. Durant aportó 15 unidades y se convirtió en el primer jugador masculino de baloncesto con cuatro oros olímpicos. Curry reservó el momento definitivo: anotó cuatro triples en los últimos tres minutos, incluido un lanzamiento imposible sobre dos defensores, para sellar la victoria por 98-87.
LeBron recibió el premio al Jugador Más Valioso del torneo. Curry completó el único gran logro que faltaba en su carrera. Durant aumentó una colección olímpica sin comparación. París no fue solo otro campeonato para Estados Unidos; pareció el epílogo perfecto para tres rivales que, por una vez, defendieron la misma causa.
Dos años después, sus caminos volvieron a separarse y el final parece más cercano. LeBron cerró su etapa de ocho temporadas con los Lakers después de otra campaña notable. A los 41 años promedió 20.9 puntos, 6.1 rebotes y 7.2 asistencias. Además, condujo a Los Ángeles hasta la segunda ronda de los playoffs pese a las lesiones de Luka Dončić y Austin Reaves.
Tras considerar el retiro, LeBron eligió a los Philadelphia 76ers para disputar su temporada número 24, un récord absoluto en la NBA. Calificó esa elección como su “última decisión” y dejó claro que su único propósito es luchar por otro campeonato. Junto a Joel Embiid, Tyrese Maxey y Jaylen Brown, el Rey comenzará el capítulo final de su carrera lejos de Los Ángeles.
Curry enfrenta una situación distinta. Su vínculo con Golden State permanece intacto, pero la dinastía que lideró ya no domina la liga. Los Warriors terminaron la temporada con 37 victorias y quedaron eliminados en el Play-In. A pesar de una lesión de rodilla que le costó 27 partidos, Curry promedió 26.6 puntos. En el duelo de eliminación contra los Clippers anotó 35 y dirigió una remontada que recordó las mejores noches de la franquicia. Dos días después, Phoenix terminó con su temporada.
Durant también comprobó la distancia entre la grandeza individual y el éxito colectivo. En su primer año con Houston promedió 26 puntos, disputó 78 partidos y obtuvo un lugar en el segundo equipo All-NBA. A los 37 años conservó porcentajes extraordinarios: 52 por ciento de campo y más de 41 por ciento en triples. Sin embargo, las lesiones de rodilla y tobillo limitaron su participación en la serie que los Rockets perdieron ante los Lakers.
La NBA pertenece ahora a figuras como Luka Dončić, Nikola Jokić, Shai Gilgeous-Alexander, Jalen Brunson y Victor Wembanyama. LeBron, Curry y Durant ya no controlan cada temporada, pero todavía representan la medida con la que se compara a quienes desean ocupar su lugar.
Cada partido puede ser uno de los últimos. LeBron eligió Filadelfia, Curry permanece en Golden State y Durant confía en Houston. Son tres rutas distintas hacia el mismo objetivo: conquistar una última gloria antes de que termine la era.
Durante casi veinte años vencieron defensas, rivales y expectativas. Ahora enfrentan al único adversario que nunca pudieron dominar por completo: el tiempo. Tal vez no logren derrotarlo, pero todavía conservan una última oportunidad para obligarlo a esperar.
