Libertad posicional: la carta reformadora de Luis Enrique

La exhibición del PSG ante el Inter de Milán en Múnich supone un cambio de paradigma en la concepción del juego.
Luis Enrique, entrenador del Paris Saint-Germain, es lanzado al aire por sus futbolistas.
Luis Enrique, entrenador del Paris Saint-Germain, es lanzado al aire por sus futbolistas. / Foto: Lars Baron.

Lo normal es que la victoria del París Saint-Germain ante el Inter de Milán en la final de la Champions League se convierta en uno de esos sucesos que sirven para entender la evolución del futbol contemporáneo.

Vitinha, Désiré Doué, Ousmane Dembélé y Achraf Hakimi se distinguen como nombres propios evidentes de la monstruosa exhibición en Múnich, pero el que la explica es Luis Enrique. 

A una década de distancia de la puesta en escena en Berlín, donde el asturiano coronó un curso inolvidable ante la Juventus con el croata Ivan Rakitic como interior derecho para compensar los movimiento del Lionel Messi falso extremo en clave MSN (Messi-Suárez-Neymar), en Múnich optó por montar una versión coral y salvajemente libre para ganar su segunda Champions como entrenador. 

Con una rotación posicional que recordó a la escuela neerlandesa más radical, pudiera resultar ciertamente contradictorio hablar una de “estructura con balón” para interpretar el dominio que manifestó el equipo durante el primer tiempo en ataque organizado. 

En una entrevista reciente con Rio Ferdinand, el portugués Vitinha, quizá el jugador más importante del plan, explicaba que el gran cambio del PSG de la temporada 2023-24 respecto al de la 2024-25 era, precisamente, la libertad que adquirieron a nivel de movimientos. 

“Un seis puede ser un ocho, un ocho puede ser un diez, un diez puede ser un seis. En el frente de ataque nunca se sabe quién está en la izquierda, en el centro, y eso lo hace difícil para el rival”, dijo, al tiempo que reconocía que el equipo había pasado de adquirir un gran sentido posicional a entender el juego desde la autosuficiencia y la invasión de espacios. 

El gol de Hakimi sirve para situarnos en contexto. Khvicha Kvaratskhelia, teórico extremo izquierdo, traza una diagonal con balón para encontrar por dentro, en el pico del área, a Fabián Ruiz, teórico interior izquierdo. Con cuatro compañeros cargando el área, Ruiz decide dar un pase atrás a Vitinha, el teórico mediocentro, que recibe en posición de mediapunta izquierdo. Éste filtra un balón a Doué, teórico extremo derecho, en posición de centro delantero, quien, a su vez, asiste en el segundo palo a Hakimi, teórico lateral derecho, que termina como atacante por delante de Dembélé, una especie de falso 9.

En una conversación que tuvo con los canales oficiales del club, Luis Enrique habló de la importancia de entrenar los espacios reducidos para darle sentido a una estructura desprovista de rigidez posicional y preparar al equipo tras la pérdida. 

“En un espacio reducido, sin matar físicamente al jugador, puedo trabajar ataque y defensa, ataque y defensa”, argumentó. “Primero para dominar al rival en campo contrario y luego para que seamos capaces de presionar todo el tiempo”.

Durante el partido del sábado, el Inter, que de inicio intentó presionar en bloque medio, no pudo encontrar nunca referencias de marca y fue incapaz de salir cuando lograba intervenir alguna secuencia de pases rival.

Cuando Nuno Mendes se quedaba como lateral bajo por izquierda para formar la línea de tres junto a Willian Pacho y Marquinhos, Vitinha y Joao Neves formaban un doble pivote, con Hakimi y Ruiz como mediapuntas, Doué y Khvicha Kvaratskhelia como extremos de tendencia interior y Dembélé como falso 9. 

Cuando Mendes y Hakimi, teóricos laterales, se colocaban a la altura de Vitinha y Neves como mediocampistas, Ruiz compensaba los descensos de Dembélé cargando el área. 

Cuando Dembélé bajaba a organizar en posición de interior derecho, colocándose a la altura de Neves, Vitinha y Mendes, Hakimi daba amplitud como extremo derecho y Doué era el que aparecía por dentro en posición de delantero.

La propuesta de Luis Enrique se sitúa, además, en una época consagrada a la mecanización del juego; lo que le confiere un marcado carácter reformador.

Para dimensionar en todo su esplendor lo que atestiguamos en Múnich es necesario tomar cierta distancia, pero sería irresponsable no abordar el partido del sábado como lo que realmente fue: un cambio de paradigma en la concepción del juego.


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Ricardo López Si
RICARDO LÓPEZ SI

Editor en Sports Illustrated México. Periodista y escritor.