Aston Martin y su motor, como el punto débil del proyecto 2026

Aston Martin llega a los test de pretemporada como uno de los proyectos que más expectativa genera para 2026, por estructura, inversión y por el salto a una alianza completa con Honda. El problema es que Bahréin no respalda esa idea.
La lectura que deja la pretemporada no se centra en el chasis ni en la aerodinámica, sino en la unidad de potencia: el motor Honda aparece como el talón de Aquiles del equipo, tanto por fiabilidad como por rendimiento relativo frente al resto.
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La señal más dura está en los números. Aston Martin fue el más lento de todos en las pruebas de Bahréin y completó muchas menos vueltas que cualquier otro equipo: 334 en seis días. Para ponerlo en perspectiva, en el último día solo Charles Leclerc superó los 130 giros, mientras el AMR26 apenas sumó seis al circuito.
Las interrupciones no fueron accidentales ni aisladas: una serie de problemas técnicos, con un inconveniente no especificado y una "anomalía en los datos", frenaron al equipo durante la primera semana, mientras que en la segunda, un problema con la unidad de potencia mantuvo al AMR26 en el garaje durante cuatro horas, antes de que la situación empeorará aún más.
El golpe final llegó el jueves, cuando Fernando Alonso salió por primera vez a completar una simulación de carrera real. Tras una mañana de tandas cortas, Alonso se lanzó por la tarde a los primeros intentos de tanda larga, pero tras 26 giros el monoplaza se detuvo en medio de la pista.
Honda confirmó al día siguiente que el incidente reveló un problema relacionado con la batería que afectó el plan de pruebas del equipo. La jornada del viernes, la última de la pretemporada, fue prácticamente un trámite: Lance Stroll sólo completó dos vueltas de instalación por la mañana y otras cuatro al inicio de la tarde, antes de que el equipo anunciara el final de su programa más de dos horas antes de la bandera a cuadros.
Lo más relevante es que el problema no queda solo en la fiabilidad. Honda admitió públicamente que su unidad de potencia 2026 carece tanto de rendimiento como de fiabilidad.
Los tiempos lo confirman: la vuelta más rápida de Aston Martin fue un 1:35.974 de Lance Stroll, que se compara desfavorablemente incluso con el 1:35.290 del nuevo equipo Cadillac, mientras que todos los demás alcanzaron el 1:34 como mínimo y Ferrari llegó a marcar un 1:31.992 con Charles Leclerc.
En un año donde el sistema híbrido cambia por completo y la parte eléctrica toma un rol decisivo en recta, esa brecha no es menor: cualquier debilidad en la entrega o en la gestión de energía se traduce en pérdida directa de tiempo por vuelta, sobre todo en los tramos donde el despliegue eléctrico define la velocidad final.
Las voces del equipo no pudieron disimular la preocupación. Lance Stroll fue directo al cierre de los test: "Han sido unas semanas difíciles aquí en Bahréin, y terminar la segunda prueba con tan pocas vueltas no era lo que habíamos planeado. Ahora mismo, el coche aún no ofrece el rendimiento que deseamos."
Pedro de la Rosa, embajador del equipo, intentó mantener el optimismo pero no pudo ocultar la magnitud del desafío: "Con un reglamento tan complejo, tan diferente y donde la gestión de la energía es tan importante, imagínate las cosas que tenemos que aprender todavía." Y agregó: "Vamos a ir a más, de eso no hay duda. No pierdan la fe."
El contexto histórico tampoco ayuda. Aston Martin ya vivió una caída pronunciada en 2024 tras el prometedor 2023, y ahora enfrenta una pretemporada que recuerda, según varios analistas, a lo que Alonso sufrió con McLaren-Honda durante la era turbo-híbrida anterior. Desde el equipo se admitió que el AMR26 tiene más problemas que solo el motor, pero se sugirió que la unidad de potencia y su instalación generan la mayor parte de los contratiempos.
La temporada arranca en Australia y ahí se acabará la narrativa de test. En Melbourne, Aston Martin no necesita promesas ni teorías: necesita vueltas completas, ritmo sostenido y una unidad Honda capaz de aguantar distancia de carrera sin comprometer la parte eléctrica.
El 1 de marzo se homologan los motores de la F1 2026, que ya no podrán evolucionar hasta que la categoría active el sistema ADUO para equilibrar rendimiento entre fabricantes después de la sexta carrera. Eso significa que lo que Honda lleve a Australia será, en esencia, lo que tendrá por un buen tramo del año.
Si el motor no responde desde el primer fin de semana, el equipo empezará 2026 a contracorriente, no por falta de ambición ni por el trabajo de Adrian Newey en el chasis, sino por el componente más determinante del nuevo reglamento.
