Carlos Slim Domit: once años de Fórmula 1 en México, un negocio que trascendió la pista

La Fórmula 1 volvió a México en 2015 con una misión que iba más allá de recuperar una carrera en el calendario. El reto consistía en construir un evento capaz de trascender el asfalto, atraer al público internacional y convertir un fin de semana de competencia en una plataforma de promoción para el país. Once años después, Carlos Slim Domit considera que el proyecto ha demostrado su alcance.
Desde la primera edición, el Gran Premio de México sorprendió por la respuesta de los aficionados y recibió el reconocimiento de la Fórmula 1 como el mejor evento de la temporada. Para Slim Domit, ese reconocimiento no dependió únicamente de las instalaciones o del espectáculo deportivo, sino de una característica difícil de reproducir en otras sedes: la manera en que México recibe a los equipos, pilotos y visitantes.
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“Desde el primer Gran Premio fue muy impresionante lo que se hizo. El promotor entendió que esto era mucho más que traer una carrera de coches: es un programa de país que involucra a mucha gente”, explica en entrevista con Sports Illustrated México.
La distinción se repitió durante varios años y se convirtió en una referencia para medir el crecimiento de una carrera que encontró en la afición mexicana uno de sus principales activos.
“Esto refleja el trabajo de todos, pero también la respuesta de la gente. El reconocimiento no se debe necesariamente a tener la mejor pista o las carreras más entretenidas, sino a que México es el mejor lugar para venir a correr. Eso es gracias a la afición mexicana, a su entusiasmo y a su hospitalidad”, sostiene.
El Gran Premio dejó de entenderse como una competencia aislada para convertirse en un proyecto que involucra turismo, entretenimiento, exposición internacional, patrocinadores y relaciones comerciales. Esa evolución explica, desde su perspectiva, por qué las empresas globales mantienen su interés en un evento que concentra la atención deportiva durante varios días, pero cuyos beneficios pueden extenderse más allá de la carrera.
Checo Pérez, una pieza fundamental
El regreso de la Fórmula 1 a México también necesitaba un referente deportivo. Sergio Pérez representó esa conexión entre el campeonato y una afición que buscaba identificarse con un piloto nacional capaz de competir contra los mejores del mundo.
Slim Domit reconoce que contar con un mexicano en la parrilla fue una pieza fundamental para impulsar el proyecto. Sin embargo, la apuesta no consistía solamente en tener presencia nacional, sino en que Checo consiguiera resultados que reforzaran el interés del público y consolidaran el vínculo con la categoría.
“La intención siempre fue que regresara el Gran Premio. Tener un piloto mexicano era una pieza fundamental, pero también era importante que llegara a competir y a dar resultados, no solamente a participar”, señala.
El proyecto avanzó mediante una combinación de objetivos, aprendizajes y desafíos. La evolución no estuvo exenta de errores, admite Slim Domit, pero cada edición permitió identificar nuevas oportunidades para fortalecer el evento.
“Fue una evolución. Cada logro apoyaba la posibilidad de plantear nuevas cosas y asumir otros retos. En ese proceso cometimos muchísimos errores, aprendimos mucho”, añade.
La presencia de Pérez ayudó a acercar la Fórmula 1 a nuevas generaciones y dio al público mexicano una figura propia dentro de un campeonato de alcance mundial. El Gran Premio, a su vez, ofreció el escenario para que esa relación entre piloto y aficionados adquiriera una dimensión colectiva.
La pandemia, la prueba más difícil
En once años de historia reciente, el mayor desafío no llegó desde la pista, sino de una crisis que paralizó al deporte internacional. La pandemia de COVID-19 obligó a replantear la continuidad de numerosos eventos y puso a prueba la capacidad de organización de los promotores.
Para Slim Domit, aquel periodo representó el momento más complicado del proyecto. La prioridad fue encontrar alternativas para recuperar la carrera y evitar que la interrupción comprometiera el trabajo acumulado durante los primeros años.
“Sin duda, la etapa más difícil fue la pandemia de COVID-19. Hubo que buscar cómo reinventarse y cómo recuperar la carrera”, recuerda.
La experiencia dejó una lección sobre la necesidad de adaptarse y fortalecer la estructura del evento. La recuperación permitió continuar con un proyecto que, de acuerdo con el directivo, ha aprovechado cada dificultad para consolidar su operación.
“Todo lo que ha sucedido se ha aprovechado para construir un evento cada vez más sólido y consolidado”, afirma.
El valor comercial del Gran Premio tampoco se limita a la publicidad que reciben las marcas durante la transmisión televisiva. La carrera funciona como un punto de encuentro para empresas, directivos y patrocinadores que buscan fortalecer sus operaciones y explorar oportunidades en México.
Slim Domit explica que el crecimiento del país dentro de las estrategias de las grandes compañías internacionales ha reforzado la importancia de la carrera. Los ejecutivos que viajan a la Ciudad de México no acuden únicamente para presenciar la competencia: también aprovechan el evento para establecer contactos y estrechar relaciones comerciales.
“Es un evento muy consolidado para las marcas, tanto por la exposición que tiene en México como en el resto del mundo. Cada vez permite más interacción entre patrocinadores y empresas”, señala.
“Los directivos de las compañías más grandes vienen no solamente por la carrera, sino porque sus operaciones en México son cada vez más importantes”.
En ese sentido, la Fórmula 1 ofrece una plataforma global para las empresas que buscan posicionarse ante audiencias internacionales. El calendario, con más de veinte sedes en distintos países, permite que una marca conecte su presencia local con una estrategia de comunicación mundial.
“Hoy México está en la estrategia de las grandes empresas del mundo. El Gran Premio facilita ese acercamiento entre compañías que buscan crecer e invertir más en nuestro país”, sostiene.
La dimensión comercial también obliga a evaluar el costo del evento frente a otras propiedades deportivas de gran alcance. Slim Domit considera que la comparación debe realizarse con espectáculos como una final de la Copa del Mundo o una pelea por un campeonato mundial de boxeo, no con una competencia convencional.
“Creo que hay que comparar los eventos de este nivel con una final de la Copa del Mundo, una pelea de boxeo por un campeonato mundial u otros grandes acontecimientos deportivos. Incluso puede ser que el Gran Premio sea más barato y accesible que muchos de ellos”, argumenta.
La estrategia de acceso al público forma parte de esa ecuación. El promotor ha buscado combinar espacios de alto costo con zonas más accesibles, además de organizar exhibiciones, actividades gratuitas y fan zones que acercan a los pilotos a los aficionados.
El alcance del evento se extiende así más allá de quienes ingresan al Autódromo Hermanos Rodríguez. Las transmisiones, la cobertura mediática y las redes sociales multiplican la exposición, mientras que las activaciones permiten a las marcas establecer contacto directo con los asistentes.
Un legado que va más allá de la derrama económica
A once años de su regreso, Slim Domit evita reducir el legado del Gran Premio a una sola cifra. La ocupación hotelera, el turismo, la generación de empleos y la derrama económica son indicadores relevantes, pero considera que el valor del evento también se encuentra en la imagen que proyecta México hacia el exterior.
“Creo que es todo. También agregaría la imagen de México hacia el exterior”, explica.
Para el directivo, la combinación de impacto económico, cobertura internacional y actividad comercial permite dimensionar el alcance de una competencia que reúne a miles de personas y conecta al país con una de las industrias deportivas más globalizadas.
“No creo que exista un solo indicador. El valor está en que el evento integra todos esos elementos y genera un impacto global”, concluye.
Once años después de su regreso, el Gran Premio de México enfrenta el desafío de mantener esa relevancia en un calendario internacional cada vez más competitivo. Su consolidación, de acuerdo con Slim Domit, no depende únicamente de lo que ocurre durante las vueltas en el circuito, sino de la capacidad para convertir la carrera en una experiencia para los aficionados y en una plataforma de negocios, turismo y proyección internacional para México.

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.
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