Max Verstappen en México: cinco victorias y la búsqueda de un nuevo capítulo

El neerlandés ha hecho del Gran Premio de México un territorio que vibra con su nombre, un escenario donde la pasión de los fans se mezcla con su perfección al volante. Con cinco victorias en el Autódromo Hermanos Rodríguez, Max Verstappen ya es parte viva de la historia del deporte en nuestro país.
“Me gusta mucho conducir aquí. Es una pista muy difícil y súper resbaladiza; tienes que ser muy preciso con tus movimientos”, sentencia con voz segura el ganador de las ediciones 2017, 2018, 2021, 2022 y 2023. Un récord que suma a su trayectoria, pues en 24 Grandes Premios de México, no hay quien suba a lo más alto del podio que él.
“El coche también tiene que estar bien equilibrado al mismo tiempo, y sí, he tenido la suerte de ganar aquí unas cuantas veces”, comparte Max en entrevista con Sports Illustrated México. “Ha sido por supuesto bueno en cuanto a resultados, pero al mismo tiempo, estar aquí en México con los aficionados”, añade el cuatro veces ganador del título de Fórmula Uno, quien suma 228 Grandes Premios y 68 victorias en su trayectoria.
Max habla con respeto de México, de su cultura, su música y su gente. “Los fans aquí son increíbles, te empujan, te hacen sentir parte de algo más grande”, dice con una sonrisa. “Sabes, la cultura que tiene México es enorme, y también, ya sabes, la música, el baile, todo lo que hacen antes de la carrera, lo hacen realmente bien”, dice con esa mezcla de calma y emoción que solo muestra cuando habla de México.
“También cuando veo lo que pasa con Checo, quien fue mi compañero de equipo, ya sabes, es una atmósfera realmente loca, verlo y estar juntos en el podio celebrando, fue otro nivel de locura, pero en el buen sentido. Así que sí, siempre disfrutamos estar aquí”.
Cada triunfo en nuestro país ha tenido un significado especial. Desde aquel primer rugido que lo consagró como el más joven en dominar el circuito, el neerlandés encontró algo más que un trazado técnico y resbaladizo: encontró una conexión con la gente, con el ruido de las tribunas, con ese mar de banderas que se mueve como si el aire también celebrara cada adelantamiento suyo.
Año tras año, Verstappen ha regresado a un país donde la Fórmula 1 se vive con el alma. Aquí, entre el eco de los mariachis y el rugido del público, su madurez como piloto ha florecido. En las últimas temporadas, su precisión al volante y su temple bajo presión lo han transformado en una máquina casi perfecta, imbatible, pero también humana, conectada con la emoción de la gente que lo admira.
“Es difícil elegir una… Creo que las más importantes fueron, la de 2021… Como dije, los podios que compartí con Checo; creo que fue en 2021…”, duda y recuerda. “2022… Cuando los dos estuvimos juntos en el podio…Así que sí, fueron geniales”, sentencia Max.
–¿Hay algo especial con eso? –se le cuestiona.
“Sí, lo hace todo más especial: la multitud, la energía… El podio juntos”.
Pero este 2025, la historia podría alcanzar un nuevo capítulo. Si Verstappen logra su sexta victoria en México, no sólo extendería su reinado en el Hermanos Rodríguez: podría sellar un nuevo título mundial, uno que confirma su lugar entre los más grandes pilotos de todos los tiempos. La altitud, el calor, el ambiente… nada parece frenar al tetracampeón, que ha encontrado en el asfalto mexicano un segundo hogar.
“Es por lo que he trabajado toda mi vida, ¿sabes? Es lo que quería ser desde niño: piloto de Fórmula 1 y campeón. Y cuando logras eso, es como alcanzar una meta de vida, realmente”, comparte Max, quien empataría con cinco títulos consecutivos a Michael Schumacher, quien lo hizo entre 2000 y 2004.
Dejaría atrás a Juan Manuel Fangio, quien lo logró entre 1954 y 1957; lo hecho por Lewis Hamilto, quien se consagró campeón cuatro veces consecutivas entre 2017 y 2020; y por Sebastian Vettel, que lo logró entre 2010 y 2013. Aunque la meta de siete títulos, de Hamilton y Schumacher, parece que tomará más tiempo.
“Una vez que ganas uno, quieres intentar repetirlo, hacerlo más veces. He tenido la suerte de poder hacerlo”, afirma el neerlandés, actualmente a 40 puntos de Óscar Piastri, líder del campeonato 2025 con 346 unidades. Max sabe que, para alcanzar otro título, cada detalle en el cierre de temporada debe ser perfecto. Y como buen cazador, sus ojos brillan al pensar en la primera de sus cinco pruebas en un territorio donde suele imponerse: México, un circuito que ha hecho suyo y donde la victoria parece casi una costumbre.
Rivalidad, respeto y amistad: la historia de Verstappen y Checo Pérez
Hay algo especial cuando dos historias que parecían destinadas a correr en paralelo terminan entrelazándose en la misma categoría. Max Verstappen y Sergio “Checo” Pérez son prueba de ello: dos pilotos distintos, con orígenes opuestos, que encontraron en Red Bull una conexión improbable pero profundamente humana.
Ahora, el calendario de la Fórmula 1 llega a México, un escenario que ambos conocen. Para Max, es su terreno sagrado: cinco victorias en nueve participaciones (2017, 2018, 2021, 2022 y 2023) lo han convertido en el amo del Autódromo Hermanos Rodríguez. Pero detrás de esa racha legendaria, hay una historia de respeto, de aprendizaje mutuo… y de amistad silenciosa.
“Es un héroe local aquí en México y el apoyo que siempre ha tenido aquí ha sido increíble de ver”, comparte Max, quien nunca lo ha olvidado. Checo fue fundamental en 2021, después de ganar su primer título mundial. Fue en Abu Dabi, cuando Pérez contuvo a Hamilton con una defensa feroz —lo que Verstappen llamó “una leyenda”— y abrió la puerta al campeonato. Ese día, más que un compañero, Checo fue su escudo.
Cuando Checo llegó a Red Bull en 2021, muchos pensaron que sería una alianza temporal, un rol secundario junto al joven campeón. Pero el tapatío pronto se ganó un lugar más allá del volante: el de ser el compañero que entendía la presión, que sabía cuándo defender y cuándo empujar.
“Creo que fue un gran compañero de equipo para mí también. Tuvimos momentos realmente buenos juntos, y sí, seguimos en contacto cuando podemos”, añade Max.
En México, la relación entre ambos siempre se sintió diferente. El rugido del público, que coreaba “¡Checo! ¡Checo!” incluso cuando Max estaba en la pista, nunca fue motivo de distancia. Al contrario: Verstappen sonreía, levantaba el pulgar y lo celebraba. En 2021, cuando compartieron podio ante más de 100 mil aficionados, Max lo abrazó y le susurró algo que pocos oyeron. Checo, emocionado, solo respondió con una sonrisa.
Desde entonces, la química entre ambos ha sido de respeto mutuo. “Es un gran tipo, un hombre de familia. Hemos vivido buenos momentos juntos”, sentencia Verstappen. Fuera de cámaras, compartieron bromas, charlas sobre sus hijos, e incluso algunas cenas durante las giras largas. No son amigos de fiesta, pero sí de confianza.
“Lo bueno es que estará de vuelta el próximo año, ¿no? Será increíble verlo nuevamente en el calendario”, comenta Max con una mezcla de respeto y nostalgia. Recuerda cuando Checo tuvo que dejar Red Bull tras cuatro temporadas de esfuerzo conjunto, después de no mantener la consistencia de resultados que el equipo necesitaba para luchar por los campeonatos.
Este 2025, Verstappen llega a México con la posibilidad de sumar su sexta victoria en el Hermanos Rodríguez, una hazaña que podría coronarse con un nuevo título mundial. Pero más allá de la gloria y los récords, Max sabe que parte de esta historia se escribió junto a Checo Pérez, el héroe local que en su momento peleó hombro a hombro con él en Red Bull y que ahora regresa a la parrilla con Cadillac. El esperado reencuentro entre ambos tendrá que esperar hasta 2026, pero la admiración y el vínculo forjado en las pistas mexicanas seguirán intactos, al recordar que algunas historias trascienden la rivalidad y los equipos.
