Red Bull y su desmantelamiento: De la dinastía más dominante de F1 a un equipo irreconocible

Red Bull Racing ya no es lo que fue hasta hace unos años. La escudería austriaca ha sufrido la baja de piezas importantes y hoy la dinastía que llegó construir ha empezado a quedar de lado, alejada de los tiempos de gloria que parecen no muy lejanos.
Todo empezó a caerse el día que murió Dietrich Mateschitz. El fundador de Red Bull Racing falleció el 22 de octubre de 2022 a los 78 años, y con él se fue el hombre que durante casi dos décadas fue el árbitro, el pegamento y el alma de la escudería más dominante de la Fórmula 1 moderna. Lo que vino después fue una guerra de poder interna, una hemorragia de talento sin precedentes y el colapso de una estructura que tardó 15 años en construirse. Hoy, Red Bull ya no se parece en nada al equipo que ganó ocho campeonatos de pilotos y seis de constructores.
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Para entender lo que se está perdiendo hay que entender primero lo que se construyó. Red Bull ganó cuatro títulos consecutivos de pilotos y constructores con Sebastian Vettel entre 2010 y 2013. Luego repitió la hazaña con Max Verstappen entre 2021 y 2024. En la temporada 2023, el equipo ganó 21 de las 22 carreras del calendario, un nivel de dominio que la Fórmula 1 no había visto desde la era de Michael Schumacher con Ferrari a principios de los años 2000. Nadie en la historia moderna del deporte construyó una máquina tan perfecta. Y nadie la desarmó tan rápido.
La primera ficha en caer fue Rob Marshall, director de ingeniería y uno de los arquitectos técnicos de los coches ganadores de la era Vettel y la era Verstappen. Se fue a McLaren en 2023 después de 17 años en Milton Keynes. Entonces pocos lo vieron como una señal. Un año después, Adrian Newey anunció su salida en el GP de Miami de 2024. El mejor diseñador aerodinámico de la historia de la F1, el hombre detrás de 14 títulos mundiales entre pilotos y constructores, dijo que ya no podía ser "fiel a sí mismo" dentro del equipo. El escándalo de Christian Horner y la lucha de poder interna que siguió a la muerte de Mateschitz lo empujaron hacia la puerta. Terminó en Aston Martin.
Tampoco tardó en irse Jonathan Wheatley, director deportivo durante 18 años y uno de los hombres más astutos en el manejo del reglamento deportivo de toda la parrilla. Se fue a liderar el proyecto Audi, solo para abandonar ese equipo después de apenas tres carreras. Luego Will Courtenay, jefe de estrategia, firmó con McLaren como director deportivo. Christian Horner fue despedido en julio de 2025 durante el GP de Gran Bretaña, después de dos décadas al frente del equipo y en medio de una caída en picada del rendimiento en pista. Helmut Marko, el asesor histórico que descubrió y formó a Sebastian Vettel y a Max Verstappen, se retiró al terminar la temporada 2025. Y en abril de 2026, McLaren confirmó el fichaje de Gianpiero Lambiase, el ingeniero de carrera de Verstappen durante diez años y la voz que el cuatro veces campeón escuchó en cada vuelta, cada pit stop y cada momento de crisis de sus cuatro títulos consecutivos. Lambiase llega a Woking en 2028.
Cada salida dejó un hueco que Red Bull no pudo llenar con la misma solidez. El equipo que empezó 2024 ganando siete de las primeras diez carreras terminó esa misma temporada sin entender qué había salido mal. La estructura técnica, deportiva y estratégica que construyó esa dominancia dejó de existir en cuestión de meses. Los rivales no solo observaron el declive. Lo aceleraron. McLaren se llevó a Marshall, a Courtenay y pronto a Lambiase. Newey fue a Aston Martin. Wheatley intentó reconstruirse en Audi. Red Bull vio cómo sus propias creaciones se convirtieron en armas de sus enemigos.
Hoy queda una persona de toda esa era. Hannah Schmitz, directora de estrategia de Red Bull desde 2026 tras la salida de Courtenay, lleva en el equipo desde 2009. Sus huellas están en algunas de las victorias más recordadas: el GP de Brasil 2019 de Verstappen, el GP de Hungría 2022, el GP de Mónaco 2022 de Sergio Pérez, el GP de Qatar 2025. Verstappen la describió después de Hungría con una frase corta y definitiva: "Es increíblemente tranquila. Simplemente, es excepcional." Ella misma considera esa carrera una de sus favoritas. La F1 la reconoció este año con un homenaje en el GP de Australia, donde la curva 6 del circuito de Albert Park llevó su nombre por un día.
Pero ahora su nombre también circula por el paddock como el de la siguiente en salir. El ex mecánico de Red Bull, Kenny Handkammer, lo dijo sin rodeos en un podcast: "Parece que Hannah Schmitz también se va. Y hay rumores de que vendrán más salidas." Ferrari, equipo con problemas crónicos de estrategia, aparece como posible destino. Nada está confirmado. Pero en Red Bull, cuando un rumor de este tipo aparece, ya no sorprende a nadie.
Lo que queda es un equipo con un nuevo director, Laurent Mekies, que hereda una historia enorme pero una plantilla técnica que apenas reconoce a los protagonistas de esa historia. La nueva era de la F1 en 2026 llegó con nuevos motores y nuevas reglas, y Red Bull, que construye su propio motor por primera vez, arrancó el año con serias dificultades de competitividad. Verstappen tiene una cláusula en su contrato que le permite salir a mitad de 2026 si el equipo no está entre los dos más competitivos de la parrilla. El inicio de temporada hace esa cláusula muy cercana a activarse.
El equipo que dominó la Fórmula 1 durante una década entera perdió a su fundador, a su director técnico histórico, a su jefe deportivo, a su director de equipo, a su asesor, a su estratega y al ingeniero de su mejor piloto. Si Schmitz también se va, Red Bull pierde el último hilo que lo conecta con la era que lo hizo grande.
