El rugido americano con alma mexicana: Checo Pérez y Cadillac, la nueva era de la Fórmula 1

Por primera vez en décadas, un equipo de Estados Unidos construirá todos los componentes de su coche y no sólo observará la Fórmula 1: será parte de ella. En 2026, Cadillac debutará oficialmente en el campeonato y con ello renace una ilusión que mezcla historia, ambición y emoción. Pero hay un ingrediente que enciende el corazón de millones: el regreso de Sergio “Checo” Pérez al frente del primer monoplaza Cadillac de la era moderna.
“Queremos demostrar lo que la innovación y el ingenio estadounidenses pueden lograr”, comenta Dan Towriss, CEO de Cadillac Fórmula 1, a Sports Illustrated México, con una calma que esconde una ambición desbordante.
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“Durante años se ha dicho que los americanos no pueden hacerlo. Nosotros venimos con una confianza silenciosa, forjada a fuego durante tres años y medio. Queremos hablar con hechos: trabajando y ganando”, añadió el director ejecutivo de TWG Motorsports, propietaria de Cadillac Formula 1 Team.
“Este es un deporte muy técnico, muy especializado, y requiere muchísima experiencia. Por eso ha sido tan importante contar con gente como Graham, Nick Chester, John Tomlinson, Pat Symonds… todos con trayectoria previa en F1. Son personas que ya han hecho esto antes, y eso es fundamental para construir un equipo competitivo”, añadió el empresario.
TWG Motorsports es la división de automovilismo de TWG Global Holdings, empresa estadounidense dedicada a la gestión de inversiones deportivas. La unidad fue creada con el propósito de consolidar y administrar una cartera integral de equipos de competición en las principales categorías del mundo motor, incluyendo Fórmula 1, INDYCAR, Fórmula E, IMSA y NASCAR.
Entre sus principales alianzas destacan su asociación con Cadillac en Fórmula 1, la propiedad de Andretti Global y Wayne Taylor Racing, así como su participación en Spire Motorsports, reforzando su posición como uno de los grupos con mayor proyección dentro del automovilismo internacional.
“Tienes que crear una visión en la que la gente crea. Las personas deben entusiasmarse con lo que estamos construyendo. Es un momento histórico: crear una nueva escudería de Fórmula 1 desde cero. Si eres alguien con experiencia en el deporte, esta es una oportunidad única —partir de una hoja en blanco, diseñar el equipo del futuro— no copiar lo que hiciste antes en Mercedes, Aston Martin o Ferrari, sino algo completamente nuevo. Eso ha motivado a muchos talentos a unirse al proyecto. Estoy muy satisfecho con la calidad de las personas que han creído en Cadillac F1”, confesó.
Un sueño que se construye desde cero
Towriss lo dice sin adornos: levantar una escudería desde cero es una locura. Pero es justo ese tipo de locura la que hace grande al automovilismo. Con tres sedes —Charlotte, Indianápolis y Silverstone—, Cadillac está construyendo no solo autos, sino una cultura.
“Estamos literalmente construyendo el barco mientras navegamos”, confiesa. Cada semana, unas 50 personas se suman al proyecto. La meta no es inmediata; es duradera. “Queremos ser un equipo que compite cada semana, no un destello fugaz”.
“Tenemos tres centros principales: una planta de 200,000 pies cuadrados en Charlotte, Carolina del Norte, para desarrollar las unidades de potencia Cadillac; otra de 400,000 pies cuadrados en Indianápolis, Indiana, que será la sede de fabricación del equipo; y un campus en Silverstone, donde concentramos la ingeniería y diseño”, describió el empresario, quien asume el reto de algo novedoso como un proyecto que dejará huella en tres sedes.
“La tecnología ayuda mucho. Después de la pandemia, todos nos adaptamos mejor al trabajo remoto. Nuestro gran enfoque es construir un solo equipo, con una misma cultura y comunicación”.
Checo, era el indicado
La llegada de General Motors como socio estratégico marca un momento histórico. Y en el centro de ese sueño, el nombre de Checo Pérez aparece con una fuerza simbólica: el piloto que llevó la bandera mexicana al podio más alto, el hombre que detuvo a Hamilton para abrirle paso al primer título de Verstappen, el corredor que no se rinde.
“Desde la primera conversación con Checo, supimos que era el indicado”, confiesa Towriss. “Su experiencia tomó un nuevo significado cuando lo escuchamos hablar de cómo entiende las carreras, cómo vive la presión y cómo guía a un equipo. Este es el hombre que debía pilotar el primer Cadillac de Fórmula 1”.
El tapatío no llega solo como piloto: llega como líder técnico, mentor y símbolo de un puente entre dos mundos. Ya trabaja con los ingenieros en el desarrollo aerodinámico, dando retroalimentación directa y moldea el futuro del auto antes de subirse al volante. “No es alguien que solo espera a que el coche esté listo. Está completamente integrado en el proceso”.
Y mientras el proyecto avanza, la emoción crece. En cada rincón del mundo del motor, los colores de Cadillac se mezclan con el rojo, blanco y verde de México. “La pasión mexicana es incomparable”, admite Towriss. “Estuve aquí cuando Checo subió al podio y fue una locura. Nunca había visto algo así. Es una energía única y me encanta”, añade desde el paddock del Gran Premio de México.
Cadillac no promete títulos inmediatos. Promete construir una historia. “Sabemos que no tenemos derecho a vencer a los equipos que llevan décadas aquí”, reconoce Towriss. “Pero lo haremos con trabajo, paso a paso. Este es el inicio de algo que va a trascender. Queremos ser campeones… No buscamos un éxito momentáneo, sino ser una escudería que compite cada semana”.
En ese futuro que se dibuja, hay una imagen poderosa: un auto estadounidense con un piloto mexicano, bajo un mismo rugido. Una alianza que combina la precisión con la pasión.
“Carlos Slim ha sido fundamental”, agrega Towriss. “Su liderazgo y apoyo fueron decisivos para hacer realidad este proyecto. Gracias a él y al equipo, Checo está donde debe estar”.
Arranca venta de mercancía en Las Vegas
–Hay fans mexicanos que ya usan mercancía de Cadillac, que todavía no está a la venta… ¿Cómo ves esto? –se le cuestiona.
“¡Me encanta! Oficialmente, la venta de merchandising comienza cuando corramos en 2026, pero debido a la popularidad de Checo y del equipo, lanzaremos algo antes, en Las Vegas. La pasión de los fans es increíble. Incluso bromeé con Pato O’Ward en una carrera de IndyCar sobre la locura que se vive en México. Y le dije: ‘Tu país, hermano… la pasión de su gente es incomparable’”.
Y mientras 2026 se asoma en el horizonte, el sueño de Cadillac comienza a tomar forma. Un sueño que no se mide solo en victorias, sino en significado: volver a creer que en la Fórmula 1 aún hay espacio para lo imposible.
“Checo nos empujará y nosotros lo empujaremos a él”, dice Towriss con una sonrisa. “En este deporte, los detalles más pequeños marcan la diferencia. Y cuando ves ese fuego en los ojos de Checo, sabes que todo es posible”.
Cadillac Fórmula 1 debutará oficialmente en 2026. Un nuevo rugido se prepara para encender los circuitos… Y México volverá a vibrar con su hijo más veloz.
