Aguirre confirma lista casi cerrada; la pelea es por los últimos lugares

“Hay muy pocos espacios”, advirtió Javier Aguirre al referirse a la convocatoria para la Copa del Mundo 2026. Con la lista casi cerrada, cada entrenamiento es una evaluación directa. Erick Sánchez quiere revancha; Efraín Álvarez, consolidar su elección. El margen es corto y el reloj no se detiene.
Últimos boletos al Mundial: Aguirre reduce la lista y sube la presión
Últimos boletos al Mundial: Aguirre reduce la lista y sube la presión / Edmundo Méndez

La lista no está cerrada. Pero casi. Javier Aguirre lo dijo sin rodeos antes del último ensayo sin europeos: el margen es mínimo y el tiempo, todavía más. La selección tiene monitoreo sobre 55 jugadores; la nómina final para la La Copa del Mundo 2026 será de 26. No hay espacio para romanticismos.

“La lista final está prácticamente definida, hay muy pocos espacios”, fue el mensaje contundente previo al enfrentamiento ante Islandia en Querétaro.  Y fue más profundo que la advertencia: “De momento no está cerrada la lista para nadie, mi obligación es buscar a los mejores 26 para el día 11 de junio”.

Después vino la frase que atraviesa toda la concentración: “El que venga a la Selección y no venga motivado, no me sirve. Tenemos un Mundial en casa,  el que no entienda esto como una oportunidad histórica, no me sirve”.

Ese es el ecosistema en el que compiten Erick Sánchez y Efraín Álvarez. No disputan un lugar en una lista amplia; pelean por los últimos asientos de una nómina prácticamente definida.

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Erick Sánchez y la última lista

No es una convocatoria más. Es el último escaparate doméstico antes de que Aguirre mezcle todas las piezas y el margen se reduzca al mínimo operativo. Cincuenta y cinco observados. Veintiséis elegidos. La proporción es implacable. En ese embudo está Erick Sánchez. Y para él, el proceso tiene memoria, un antecedente doloroso.

Hace cuatro años se quedó en la orilla. Fue uno de los descartados por Gerardo Martino rumbo a Qatar 2022. Hizo maletas junto a Santiago Giménez y Jesús Angulo cuando todavía peleaba por mantenerse en la convocatoria. El último corte lo dejó fuera.

La herida no se exhibe, pero existe. “Yo me quedé fuera del proceso pasado… entonces creo que para mí es algo muy importante este proceso, este tiempo que queda porque quiero demostrar y quiero estar ahí”. No suena a reclamo. Suena a determinación.

El regreso

Sánchez volvió a la Selección en septiembre de 2025, después de un año sin ser convocado. Un año largo, silencioso, donde la camiseta nacional dejó de estar en su rutina. Regresó cuando el reloj rumbo a la FIFA World Cup 2026 ya no admite pausas.

“Estoy tranquilo… Estoy consciente de que es una oportunidad, no solo para mí, para todos los que venimos a esta concentración”.

El partido ante Islandia no es un amistoso más. Es evaluación. Es la última lista sin los mexicanos que juegan en Europa. Después, el universo se ampliará y el espacio se reducirá.

“Tenemos que demostrar, hacer las cosas de la mejor manera… Al final esto es un equipo”.

Convencer a Aguirre no es cuestión de discurso. Es ejecución. “Se demuestra dentro del campo, no nada más con palabras”.

De 100 mil a 10 millones

La dimensión de su crecimiento también se puede leer en cifras. En 2018, Erick Sánchez tenía un valor de mercado de 100 mil euros. Seis años después, en julio de 2024, su cotización alcanzaba los 10 millones de euros. La curva no es casualidad: responde a rendimiento, continuidad y títulos.

Jugó un Mundial de Clubes apenas cumplidos los 18 años. Ganó un título de Liga y una Liga de Campeones de la Concacaf con CF Pachuca. Después dio el salto al Club América, uno de los clubes más populares del país, al que llegó para el Apertura 2024 y con el que ya suma un campeonato más.

Su carrera ha tenido vértigo: de la Liga de Expansión a referente en Primera División; de promesa juvenil a fichaje millonario; de Mundial de Clubes adolescente a pieza importante en la Liga MX. Pero el Mundial absoluto todavía le falta.

En su posición compite con nombres consolidados, incluidos excompañeros como Álvaro Fidalgo. “Ver cómo trabaja, cómo se exige… eso te hace mejor jugador. La competencia interna hace que crezcas”.

También están las lesiones, los regresos, la necesidad de sostener el nivel en el momento exacto. “Yo ningún partido trato de relajarme, siempre trato de dar lo mejor de mí, de luchar, de pelear, voy a tratar de demostrar, de poder aportar al equipo… Estar cerca del Mundial que es en casa… es un plus extra de motivación”.

Para Erick Sánchez, 2026 no es solo una Copa del Mundo. Es la posibilidad de reescribir una escena que ya vivió desde fuera. Hace cuatro años vio cómo su nombre no aparecía en la lista definitiva. Hoy es uno de los 55 observados. Uno de los que todavía pueden convencer.

La diferencia entre volver a quedarse en la orilla o finalmente cruzar la puerta será mínima.

Y él lo sabe.

Efraín Álvarez y la decisión que lo trajo hasta aquí

También él está en esa lista de 55. También entiende que esta convocatoria —la última sin europeos— es una frontera. Después, cuando Javier Aguirre cierre el abanico y el Mundial quede a 100 días, convencer ya no será una aspiración: será una urgencia.

Para Efraín Álvarez, la historia empieza lejos del centro de México. Nació el 19 de junio de 2002 en Los Ángeles, hijo de padres mexicanos, en un barrio donde el balón era rutina y la rivalidad México–Estados Unidos era conversación diaria. Creció entre dos banderas. Eligió una.

“Ilusión, la verdad… Al final del día estamos peleando por un boleto a la Copa Mundial”, dice ahora, ya con la camiseta verde puesta y la voz firme.

A los nueve años ingresó a la academia del LA Galaxy. Zurda educada, pausa impropia para su edad, visión de juego precoz. En 2016, con 14 años, fue capitán de la Sub-15 de Estados Unidos en un torneo internacional en Argentina y firmó una actuación que lo puso en los radares internacionales.

En agosto de 2017, con 15 años recién cumplidos, firmó contrato profesional con LA Galaxy II: el más joven en hacerlo en la historia de la USL. En 2018 explotó: 12 goles y 4 asistencias en 17 partidos. El salto al primer equipo llegó en 2019. Debutó en la MLS asistiendo en su primer partido. Tenía descaro y precisión.

Aunque jugó en juveniles estadounidenses, eligió a México. En el Mundial Sub-17 de 2019 fue figura: cuatro goles y dos asistencias para llevar al Tri a la final. El talento era evidente. Faltaba consolidarlo.

De Tijuana a Guadalajara

En 2023, Club Tijuana pagó 2.5 millones de dólares por él. En la frontera encontró continuidad y regularidad. En la temporada 2024/25 firmó 5 goles y 6 asistencias en Liga MX. Se convirtió en uno de los volantes ofensivos con más pases filtrados del torneo. Su valor de mercado subió a cinco millones de dólares.

El siguiente paso fue mayor. En mayo de 2025, Club Deportivo Guadalajara rompió récord por un mexicano Sub-23 y pagó ocho millones de dólares para ficharlo por cuatro años. En su debut con Chivas marcó un gol de tiro libre. En el Clásico Nacional ante Club América mostró personalidad. También falló un penal ante Tigres. Virtud y error. Juventud real.

Más de 150 partidos profesionales, más de 25 goles y 30 asistencias con apenas 23 años.

La Selección y el momento

Debutó con la Selección Mayor en 2019, bajo el mando de Gerardo Martino. Luego vinieron convocatorias intermitentes. Hasta que en 2025 Aguirre volvió a mirarlo. Nations League. Copa Oro. México campeón. Efraín participando, asistiendo, celebrando.

Ahora la competencia es distinta. Ya no se trata de promesa, sino de consolidación.

“Estamos acá para pelear un boleto, estamos acá para poner a la selección lo más alto posible”, insiste. La motivación es directa: “Queremos llenarle el ojo a Javier y a Rafa”.

No lo esconde. La pelea es frontal. Aguirre decidirá, pero primero hay que entrar en su campo visual.

En plena concentración, México atraviesa momentos complicados en casa. Los siete convocados de Chivas tuvieron que trasladarse por carretera desde Puebla el domingo pasado, cuando hubo violencia en diferentes carreteras del país, pero sobre todo en Jalisco.

“Estamos conscientes de la situación. Ojalá que todos estén bien en casa. Pero nosotros estamos enfocados acá en la selección”, afirma Efraín, quien tuvo que hablar a casa para ver que su familia estuviera bien. “Ojalá México se ponga otra vez sano”. La dualidad es inevitable: preocupación familiar y profesionalismo competitivo.

Dentro del grupo, dice, el ambiente es fuerte. “Todos estamos muy unidos. Sabemos lo que estamos representando”.

El hecho de coincidir con varios compañeros de Chivas en la convocatoria también suma. Se conocen, se entienden, pero aquí no se juega por colores de club. “Venimos acá a la selección y hay que poner la selección en lo más alta”.

La decisión que pesa

Efraín tuvo que elegir entre dos países. Eligió México. Esa decisión lo trajo hasta este punto: competir por un lugar en un Mundial que se jugará en casa.

“Siempre siendo mexicanos todos los jugadores tienen una oportunidad, al final él decide (Javier Aguirre), pero nosotros tenemos que llenarle el ojo”.

A casi 100 días del torneo, la ilusión no es ingenua. Es consciente. Sabe que forma parte de un grupo amplio que será reducido sin sentimentalismos.

La historia de Efraín Álvarez no es solo la del talento precoz que brilló en Los Ángeles. Es la del futbolista que eligió identidad sobre comodidad, que cruzó fronteras deportivas y que ahora pelea, en la última lista sin europeos, por no quedarse mirando desde fuera.

La zurda ya está probada. Ahora necesita que alcance.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.