Aguirre ya tiene casi completo a su Tri mundialista

El Tri ya empieza a parecerse al Mundial que imaginó Javier Aguirre. Primero llegaron los futbolistas de la Liga MX. Después comenzaron a aterrizar, uno por uno, los europeos que Javier esperaba para completar el rompecabezas. Y ahora, a días del amistoso frente a Australia en Los Ángeles, la Selección Mexicana empieza por fin a tomar la forma real del equipo que quiere competir en su Mundial.
El lunes aparecieron Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo, dos nombres que explican parte de la última reconstrucción del Vasco: futbolistas de ritmo alto, con capacidad para cambiar partidos y ampliar variantes ofensivas en una plantilla que ya dejó atrás la etapa de observación. México entra, poco a poco, en modo Copa del Mundo.
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Este martes se sumaron también Santiago Giménez y Obed Vargas, quienes ya trabajaron bajo las órdenes del cuerpo técnico en el Centro de Alto Rendimiento. Cada llegada acerca a Aguirre al escenario que buscó desde el inicio de su tercera etapa: reunir cuanto antes a la base europea para empezar a ensamblar el equipo definitivo.
La siguiente pieza será Johan Vásquez. El central del Genoa aterrizará este miércoles para incorporarse a los entrenamientos y reforzar una zona donde el técnico mexicano busca estabilidad, liderazgo y futbolistas acostumbrados a competir bajo presión cada semana.
Todavía falta uno de los hombres más importantes del proceso. Raúl Jiménez se sumará en Los Ángeles y en las próximas horas reportará con la Selección. Su llegada no sólo suma experiencia internacional; también devuelve jerarquía a un ataque que Aguirre quiere equilibrar entre juventud y recorrido europeo. Dentro del vestidor, además, el delantero del Fulham es una de las voces de peso junto a Guillermo Ochoa y Edson Álvarez.
El plan del Vasco empieza a cerrarse justo cuando el calendario ya no concede demasiado margen. Los europeos llegan después de temporadas largas, vuelos transatlánticos y semanas de máxima exigencia, pero también aterrizan con el nivel competitivo que el cuerpo técnico considera indispensable para enfrentar un Mundial en casa.
Aguirre quería exactamente este escenario: casi todos juntos, en la misma ciudad, antes de los últimos amistosos rumbo a 2026. Porque a estas alturas ya no se trata de probar nombres. Se trata de construir automatismos, definir sociedades y darle forma definitiva a un equipo que carga con la presión de jugar un Mundial en su propio país.
Y pieza por pieza, el Tri empieza a quedar completo.
