Mundial de 16 a 48: el camino más largo hacia la mejor actuación de México

Hace 56 años, a México le bastaron cuatro partidos para instalarse entre los ocho mejores del planeta. En 1986 necesitó cinco. Hoy, en el Mundial más grande de la historia, el Tri está a una victoria de recorrer el trayecto más largo que jamás haya enfrentado una generación mexicana para alcanzar la misma meta.
Si México derrota a Inglaterra, no sólo volverá a los Cuartos de Final: habrá firmado, por el contexto y la dimensión del torneo, la mejor actuación mundialista de su historia.
Si México derrota a Inglaterra, no sólo volverá a los Cuartos de Final: habrá firmado, por el contexto y la dimensión del torneo, la mejor actuación mundialista de su historia. / Luke Hales/Getty Images

Durante más de medio siglo, el techo del futbol mexicano ha permanecido intacto. Los Cuartos de Final de 1970 y 1986 siguen como las actuaciones más profundas de la Selección Mexicana en una Copa del Mundo. Dos generaciones separadas por 16 años, dos Mundiales organizados en casa y un mismo desenlace: el sexto lugar del torneo.

La historia recuerda el destino. Lo que pocas veces se detiene a comparar es el tamaño del camino. Porque llegar a los Cuartos de Final en 1970 no exigía lo mismo que en 1986. Y hacerlo en 2026 representa un desafío todavía mayor.

En México 1970, la Copa del Mundo reunía apenas a 16 selecciones. El formato era sencillo: cuatro grupos de cuatro equipos y los dos mejores avanzaban directamente a los Cuartos de Final. No había Octavos. No existían rondas intermedias. El margen de error era mínimo, pero el recorrido también.

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México necesitó únicamente cuatro partidos para instalarse entre las ocho mejores selecciones del planeta. Empató con la Unión Soviética, derrotó a Bélgica y El Salvador para superar la fase de grupos, el siguiente compromiso ya era un partido por un lugar en las semifinales.

La aventura terminó frente a una extraordinaria Italia que disputó la final contra Brasil, pero aquella generación dejó escrita la actuación más importante que había conseguido el futbol mexicano.

Dieciséis años después, el Mundial volvió a disputarse en territorio mexicano y también había cambiado. La FIFA amplió el torneo a 24 selecciones y apareció una nueva escala en el recorrido: los Octavos de Final.

Por primera vez, clasificar desde la fase de grupos ya no era suficiente para colocarse entre los ocho mejores. Había que superar una eliminatoria más. México respondió con una de las tardes más memorables de su historia.

Derrotó 2-0 a Bulgaria gracias al histórico gol de tijera de Manuel Negrete —considerado por la FIFA como el mejor gol en la historia de los Mundiales— y al tanto de Raúl Servín. Fue la primera victoria mexicana en un partido de eliminación directa dentro de una Copa del Mundo.

Cinco encuentros después del silbatazo inicial del torneo, el Tri volvía a estar en los Cuartos de Final. El sueño terminó en la tanda de penales frente a Alemania Federal, pero el sexto lugar volvió a convertirse en la mejor actuación que México había logrado en un Mundial.

Cuarenta años después, el escenario volvió a transformarse. El Mundial de 2026 abrió una nueva era.

Por primera vez compiten 48 selecciones, el torneo cuenta con una ronda adicional de eliminación directa y nunca había sido necesario recorrer un camino tan largo para llegar a los Cuartos de Final.

Paradójicamente, la meta sigue siendo exactamente la misma. México ya dio cuatro pasos.

Primero construyó la mejor fase de grupos de toda su historia, con tres victorias en tres partidos. Después superó a Ecuador en la primera ronda de eliminación directa y confirmó que esta generación sabe responder cuando el margen de error desaparece.

Ahora aparece Inglaterra. Una de las potencias históricas del futbol mundial se interpone entre México y un lugar entre los ocho mejores del planeta.

Si el equipo de Javier Aguirre consigue la victoria, habrá necesitado seis partidos para llegar a los Cuartos de Final. Serán dos encuentros más de los que requirió la generación de 1970 y uno más que el equipo de Bora Milutinović en 1986.

Puede parecer un simple dato estadístico. No lo es.

Cada partido adicional representa una nueva final, un nuevo obstáculo y una nueva oportunidad para quedar eliminado. En un torneo con 48 selecciones, sobrevivir seis encuentros exige sostener el nivel durante casi tres semanas de competencia y superar un número de rivales que ninguna otra generación mexicana había enfrentado en una Copa del Mundo.

Esa es la diferencia que no siempre reflejan los libros de historia. En 1970, México buscaba colocarse entre los mejores ocho de un torneo con 16 participantes. En 1986 debía hacerlo entre 24.

En 2026 intenta abrirse paso entre 48 selecciones, en la Copa del Mundo más grande que ha organizado la FIFA. La instancia es la misma. La dificultad, no.

Por eso, una victoria sobre Inglaterra tendría un significado que va mucho más allá del llamado quinto partido. No sólo igualaría las actuaciones de 1970 y 1986. Las pondría en otra dimensión.

Porque alcanzar los Cuartos de Final después del recorrido más largo que ha exigido un Mundial convertiría a la generación de 2026 en la más exitosa que ha tenido el futbol mexicano.

El destino sigue siendo el mismo de hace 56 años. Lo que cambió para siempre fue el tamaño del viaje.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.