El abrazo que empieza otro ciclo: Del Vasco a Rafa Márquez

El abrazo duró apenas unos segundos, pero alcanzó para cerrar un ciclo y abrir otro. México no llegó a Cuartos de Final, pero sí al mejor Mundial de su historia moderna, y a la certeza de que el próximo lo dirigirá Rafael Márquez. Aguirre fue el bombero de tres procesos distintos. Márquez llega, por primera vez, a construir.
Javier Aguirre le deja el mando de la selección mexicana a Rafa Márquez tras un Mundial donde se consiguieron marcas, pero sobre todo una base para el siguiente Mundial.
Javier Aguirre le deja el mando de la selección mexicana a Rafa Márquez tras un Mundial donde se consiguieron marcas, pero sobre todo una base para el siguiente Mundial. / Richard Pelham/Getty Images

El abrazo duró apenas unos segundos. Javier Aguirre lo dio en el Azteca, todavía con el peso de la eliminación encima, todavía con el 3-2 de Inglaterra clavado en el marcador y en la memoria. Rafael Márquez lo recibió de pie, en silencio, consciente de que ese gesto cerraba un ciclo y abría otro.

El último silbatazo del Vasco al frente de la Selección Mexicana no solo marcó el final de un Mundial: también simbolizó el inicio de una nueva era. Entre la frustración por la eliminación y el orgullo por el crecimiento de su equipo, Aguirre hizo oficial el relevo que el futbol mexicano había preparado desde hace meses.

"Le di un gran abrazo a Rafa Márquez, que continúa con esto, que le vienen cuatro años muy buenos. Hay una base sólida", dijo el técnico en conferencia, todavía con el rostro desencajado por la derrota. No hubo excusas ni culpables. "El sueño termina aquí", resumió, antes de asumir toda la responsabilidad: "Nos equivocamos tres veces y lo pagamos caro; ante un rival de las grandes ligas como Inglaterra, debes hacerlo todo perfecto".

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Aguirre cerró así su tercera etapa como seleccionador, con la serenidad de quien sabe que deja un proyecto encaminado. Protegió a sus jugadores, asumió la culpa por la derrota y, antes de despedirse, dirigió los reflectores hacia el hombre que considera indicado para continuar el camino. "Está más que capacitado... es un gran entrenador, ya lo va a demostrar", dijo sobre Márquez, emocionado, a quien dirigió como futbolista hace dos décadas y con quien ahora compartió el banquillo durante la preparación y disputa de la Copa del Mundo.

La relación entre ambos va más allá del torneo: Aguirre lo conoció como uno de los líderes de la Selección en la cancha, y dos décadas después lo tuvo como su principal aliado en el cuerpo técnico. Le ofreció todo su respaldo para el futuro, convencido de que la siguiente generación podrá dar el paso que a él volvió a escapársele.

Ese paso quedó otra vez pendiente, pero no por falta de argumentos. México construyó, partido a partido, el Mundial más exitoso de su historia. Logró por primera vez desde su debut en 1930 un paso perfecto en la fase de grupos, con tres victorias en tres partidos, y firmó apenas su segunda fase de grupos sin gol recibido, a la altura de lo conseguido como anfitrión en 1970.

Llegó a cinco triunfos consecutivos, la mayor racha ganadora en la historia de sus participaciones mundialistas y una cifra que ningún equipo de Concacaf había alcanzado antes, después de convertirse en la primera selección de la confederación en vencer a un rival sudamericano en fase eliminatoria de una Copa del Mundo, con el 2-0 sobre Ecuador. 

Su defensa, pieza clave del proyecto que el propio Márquez ayudó a diseñar desde el cuerpo técnico, acumuló cuatro porterías consecutivas en cero, siete partidos sin recibir gol como local en Mundiales y quince encuentros seguidos sin permitir gol en el primer tiempo, un registro que convirtió al Tri en apenas la tercera selección en la historia en ganar sus primeros cuatro partidos de un torneo sin recibir anotación alguna. 

En el Estadio Ciudad de México extendió su invicto mundialista a ocho victorias y dos empates. Raúl Jiménez se convirtió, además, en el futbolista de mayor edad en anotar para un equipo de Concacaf en fase de eliminación directa, y Guillermo Ochoa, con 40 años y 346 días, cerró su historia como el portero más veterano de la confederación en disputar un Mundial y el de más partidos jugados bajo los tres postes en la región, con doce presencias que lo colocan como el tercer mexicano con más duelos mundialistas, únicamente detrás de Andrés Guardado y del propio Rafael Márquez, dueño del récord con diecinueve. 

Nada de eso bastó ante Inglaterra, que con un doblete de Jude Bellingham y un penal de Harry Kane —cobrado tras una falta de Raúl Rangel— confirmó su pase a Cuartos de Final; Julián Quiñones descontó, pero México se quedó, una vez más, a las puertas del ansiado quinto partido, la misma instancia que lo frenó entre 1994 y 2018 y que ahora, con 2026, suma cuarenta años sin poder franquear.

El Káiser de Zamora recibirá, pese a todo, una Selección con bases sólidas. Ahí está Julián Quiñones, autor de cuatro goles en su primer Mundial y candidato a referente ofensivo del próximo ciclo; ahí está Álvaro Fidalgo, que entró de cambio ante Inglaterra y cambió la lectura del partido con su llegada por el centro. La columna vertebral ya consolidada —Edson Álvarez, César Montes, Johan Vásquez y Santiago Giménez— aporta la experiencia de una generación con cada vez mayor presencia en el futbol europeo.

Y detrás, una camada que ilusiona sin necesidad de exagerar: Gilberto Mora, con apenas 17 años, ya es el más joven en la historia de la Liga MX y el más joven en debutar con el Tri; en este torneo fue el segundo futbolista más joven en ser titular en un partido de eliminación directa mundialista, con 17 años y 259 días, y se espera que emigre a Europa en los próximos meses. 

Mateo Chávez anotó su primer gol en Copas del Mundo, cumplió el sueño que su padre nunca alcanzó como futbolista y se coronó campeón de la Copa de Países Bajos con el AZ Alkmaar; para 2030 tendrá 26 años y se perfila como líder de la banda izquierda. También está Armando la “Hormiga” González, quien despuntó como goleador en la Liga MX y mostró que tiene hambre en este Mundial. 

Brian Gutiérrez, con apenas diez partidos en el radar, mostró una lectura de juego propia de un veterano. Raúl Rangel, pese al penal cometido anoche, es la apuesta de Márquez bajo los tres postes de cara al siguiente ciclo, con Carlos Acevedo y Luis Malagón como competencia.

El relevo representa, también, un cambio de perfil. Aguirre fue el bombero que llegó en tres procesos distintos —Corea-Japón 2002, Sudáfrica 2010 y este 2026— para rescatar a la Selección en momentos críticos. Márquez llega, en cambio, con la misión de construir un proyecto de largo plazo, respaldado por la experiencia adquirida como entrenador en España, primero con el RSD Alcalá y después con el filial del Barcelona, y por el aprendizaje acumulado junto al propio Vasco durante estos dos años de proceso compartido.

"Hay entrenador para cuatro años, tenemos una buena camada, tenemos una buena organización, tenemos unas instalaciones fantásticas", aseguró Aguirre, convencido de que el futbol mexicano ya cuenta con los elementos para romper la barrera que históricamente lo ha frenado.

Márquez todavía no habla en rueda de prensa como técnico entrante; ese momento llegará en los próximos días, cuando la Federación lo presente formalmente ante el país que ya lo espera. Lo que sí queda registrado son las palabras con las que aceptó el proyecto en 2024, cuando dejó la banca del Barcelona Atlètic para integrarse como asistente de Aguirre: "Amo a mi selección, amo a mi país; viviendo aquí o viviendo allá, mi compromiso es total para hacer algo por mi selección. Me he caracterizado por no tener miedo al fracaso".

En esa misma etapa explicó por qué eligió el banquillo del Tri sobre otras ofertas: "El trabajo de un Mundial lo ve todo el mundo y es mi principal vitrina. No le quitaría valor a la selección o a un Mundial".

Cuatro años. Ese es el plazo que Aguirre repitió como una promesa dicha en voz baja, casi como una plegaria. El mismo plazo que separaba a México de este Mundial cuando ambos técnicos posaron juntos por primera vez, en agosto de 2024, como seleccionador y asistente. 

El técnico Márquez ya arma su cuerpo técnico. Se habla de Andrés Guardado como auxiliar técnico, de Moisés Muñoz o Alfredo Talavera para ser entrenador en la portería, de Aarón Galindo, con quien mantiene una relación cercana desde sus años compartidos en España. Buscó también a Efraín Juárez, pero éste se negó para continuar su carrera como técnico.

El abrazo del Azteca no fue solo una despedida: fue la entrega oficial de una estafeta al capitán de cinco Mundiales, quien tendrá la responsabilidad de transformar la ilusión en el salto definitivo que el Tricolor ha perseguido durante décadas.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.