El Mundial que Chucky Lozano verá desde casa

Por primera vez desde que se convirtió en uno de los símbolos de la Selección Mexicana, Hirving Lozano no estará en una Copa del Mundo. El hombre que firmó el gol más importante de México en el siglo XXI verá el partido inaugural desde su sala, acompañado de sus hijos y lejos de la cancha donde alguna vez hizo historia.
Lozano fue el protagonista del gol ante Alemania en el Mundial de Rusia 2018.
Lozano fue el protagonista del gol ante Alemania en el Mundial de Rusia 2018. / MexSport Sports Agency

La última vez que México inauguró un Mundial en casa, Hirving Lozano ni siquiera había nacido. Cuando vuelva a hacerlo, cuarenta años después, uno de los futbolistas más representativos de la última generación mexicana verá el partido desde casa.

"Yo creo que en mi casa", responde a Sports Illustrated cuando se le pregunta dónde seguirá el debut de la Selección Mexicana frente a Sudáfrica, el próximo 11 de junio en el Estadio Azteca. "Disfrutándolo con unas papas y viendo el partido".

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La escena resulta difícil de imaginar. El hombre que marcó uno de los goles más importantes en la historia reciente de la Selección Mexicana estará frente a un televisor. Lejos de la concentración, lejos del vestidor y lejos de una Copa del Mundo que durante años pareció destinada a ser la suya.

La imagen contrasta con la que millones de aficionados conservan de él. No es el muchacho que salió disparado por la banda izquierda en Moscú para vencer a Manuel Neuer. No es el atacante que hizo explotar el Estadio Luzhnikí y provocó uno de los festejos más memorables del futbol mexicano. Es un futbolista de 30 años que observa el Mundial desde otra orilla.

Su ausencia no llegó de un día para otro. Primero fue el PSV. Después el Nápoles, donde alcanzó algunos de los mejores momentos de su carrera antes de que una lesión en el hombro frenara su ascenso. Más tarde regresó a Eindhoven. Después apareció San Diego FC, el proyecto que parecía ofrecerle estabilidad, minutos y una ruta clara hacia el Mundial de 2026.

El club apostó fuerte por él. Lo convirtió en el primer jugador franquicia de su historia y en la cara visible de una organización que buscaba conectar con la afición mexicana a ambos lados de la frontera. La idea era construir alrededor suyo algo parecido a lo que LAFC había logrado con Carlos Vela.

Sobre el campo, los números respaldaban la apuesta. Disputó 34 partidos, marcó 11 goles y repartió nueve asistencias. Pero los números no cuentan toda la historia.

Las diferencias con el cuerpo técnico comenzaron desde la pretemporada. La ruptura definitiva llegó tras un altercado con el entrenador Mikey Varas después de ser sustituido al medio tiempo en un partido contra Houston Dynamo. En octubre fue separado del plantel durante dos encuentros. Se disculpó públicamente, regresó para los playoffs e incluso volvió a marcar.

Ya era demasiado tarde. El 9 de enero, el director deportivo Tyler Heaps anunció que Lozano no formaba parte de los planes deportivos de la institución pese a tener contrato hasta 2028. De pronto, el futbolista que alguna vez representó el futuro de México se encontró sin equipo a pocos meses del Mundial que soñó jugar en casa.

Sin embargo, la distancia no ha reducido la emoción con la que observa el torneo. Al contrario. Cuando habla de la Copa del Mundo que está por comenzar, se detiene en lo excepcional que resulta que México vuelva a recibir el evento más importante del futbol.

"Es súper especial. México tiene algo muy bonito. Por eso han escogido tres veces el Mundial aquí".

Habla como alguien que entiende el tamaño del momento porque ya estuvo dentro. Porque conoce el peso de escuchar el himno antes de un partido mundialista. Porque sabe que una sola jugada puede cambiar una carrera. A él le ocurrió en Rusia 2018.

Todavía recuerda cada detalle del gol contra Alemania. La recuperación, la conducción de Javier Hernández, el recorte sobre Mesut Özil y el disparo al primer poste. "Fue uno de los mejores momentos de mi vida. Me cambió por completo la carrera".

La dimensión de aquel instante aparece cuando intenta compararlo con algo fuera del futbol. "Solamente es parecido a cuando nacieron mis hijos".

Quizá por eso este Mundial tendrá un significado distinto. Por primera vez lo vivirá junto a ellos. No desde una concentración ni desde un hotel de selección. Lo verá desde casa. "Ahora se disfruta de diferente manera y lo vivo al máximo con mis hijos".

Mientras observa a la nueva generación mexicana, encuentra razones para el optimismo. Considera que la Selección ha crecido y que existen futbolistas capaces de protagonizar momentos importantes. Entre ellos menciona a Gilberto Mora.

"Lo he visto entrenar y jugar. Tiene algo muy bueno". También confía en la experiencia de Javier Aguirre. "Lo que yo viví con él es que sabe manejar todo esto".

Desde fuera, el panorama parece más sencillo. Lozano sabe que no lo es. Los Mundiales son impredecibles. Lo aprendió cuando México derrotó al campeón del mundo en Rusia y cada vez que la Selección se quedó a un paso de romper la barrera y llegar a los cuartos de final. Por eso evita poner límites.

"Siempre que estás dentro de un Mundial tienes posibilidades hasta de ser campeón. Es difícil, claro, pero se puede lograr". Lo dice alguien que ya cambió la historia durante noventa minutos. Ahora le tocará mirar. Lejos de la cancha. Lejos del Estadio Azteca. Lejos de la concentración.

Pero con la certeza de que, cuando se recuerden los Mundiales de México, su nombre seguirá apareciendo. Porque aunque esta vez no esté en la lista, sigue siendo el autor de una de las imágenes más memorables que ha producido la Selección Mexicana. Y esa historia nadie puede quitársela.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.