El segundo partido, territorio de Márquez y Ochoa; México solo ha perdido una vez en esta instancia desde 1994

Rafael Márquez y Guillermo Ochoa han acompañado a México durante más de dos décadas. Uno fue el capitán que disputó cinco Mundiales y convirtió goles en tres de ellos; el otro se convirtió en el primer futbolista de la historia en alcanzar seis Copas del Mundo. Ahora vuelven a compartir la misma aventura desde lugares distintos, justo cuando el Tri se prepara para uno de los partidos que históricamente mejor ha jugado: el segundo de la fase de grupos.
Rafael Márquez y Guillermo Ochoa representan a varias generaciones. Cuando México saltó al campo para entrenar dos días después de la victoria sobre Sudáfrica, las cámaras encontraron una imagen que resumía buena parte de la historia reciente del futbol mexicano. Ochoa descansaba sobre un rodillo de espuma con una sonrisa relajada. Márquez estaba a su lado, con las manos en los bolsillos. Ninguno necesitaba hablar para recordar todo lo que han recorrido juntos.
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Entre ambos acumulan once Copas del Mundo. Y todavía escriben capítulos juntos. El Mundial 2026 los reunió nuevamente, aunque desde trincheras distintas. Márquez llegó como auxiliar técnico de Javier Aguirre. Ochoa lo hizo como guardián de la portería mexicana, a pesar de no ser titular. Dos leyendas que compartieron vestidor durante dos décadas y que ahora persiguen el mismo objetivo desde funciones diferentes.
Pocos jugadores tienen un currículum mundialista comparable al de Rafael Márquez. El defensa disputó cinco Copas del Mundo consecutivas, de Corea-Japón 2002 a Rusia 2018. Fue capitán durante cuatro de ellas y consiguió algo reservado para muy pocos futbolistas: marcar en tres Mundiales consecutivos. Anotó en Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, una secuencia que lo colocó entre los nombres más importantes en la historia de la selección mexicana.
Además conquistó la Copa Confederaciones de 1999 y dos Copas Oro, en 2003 y 2011. Cerró su carrera internacional con 148 partidos, 17 goles y seis asistencias. Sus 19 apariciones mundialistas lo mantienen entre los quince jugadores con más partidos disputados en la historia de la Copa del Mundo, comparte ese escalón con figuras como Luka Modrić y Antoine Griezmann.
Cuando se retiró después de Rusia 2018 parecía que su historia con la selección había terminado. No fue así. “Amo a mi selección, amo a mi país; viviendo aquí o viviendo allá, mi compromiso es total para hacer algo por mi selección", aseguró cuando se incorporó al cuerpo técnico. Ahora busca desde el banquillo lo que persiguió durante años dentro de la cancha: el mejor resultado para México en un Mundial.
Del otro lado está Guillermo Ochoa, otro caso difícil de dimensionar. El portero llegó a esta Copa del Mundo convertido en el primer futbolista de la historia en participar en seis Mundiales. Una marca que comparte únicamente con figuras como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo una vez que ambos debutaron en el torneo.
Pero el récord es apenas una parte de la historia. Ochoa debutó con México en 2005. Ha disputado más de 150 partidos internacionales, ganó cinco Copas Oro y fue protagonista de algunas de las actuaciones más recordadas en la historia reciente del Tri. Sus exhibiciones ante Brasil en 2014, Alemania en 2018 o Polonia en 2022 lo convirtieron en una figura que trasciende generaciones.
A los 40 años se mantiene en la competencia al máximo nivel. "Son diferentes etapas. Esta me toca vivirla así y estoy contento porque la puedo vivir dentro de la cancha", explicó antes del partido inaugural. No hay nostalgia en esa frase. Hay permanencia.
Quizá por eso la práctica del sábado tuvo un significado especial. El entrenamiento mostró a un grupo ligero después de romper una sequía histórica de 96 años sin victorias en partidos inaugurales. Los jugadores se movían en pequeños grupos, intercambiaban bromas y comentarios, caminaban juntos por el campo y transmitían una sensación poco habitual en una Copa del Mundo: tranquilidad.
No la tranquilidad de quien cree que ya cumplió. La tranquilidad de quien sabe que todavía queda mucho por delante. Apenas terminó la sesión de estiramiento, Rafael Márquez y Guillermo Ochoa emprendieron juntos la caminata que marca el inicio del entrenamiento. Iban uno al lado del otro y no dejaron de hablar durante varios minutos. Gesticulaban, sonreían, intercambiaban comentarios mientras el resto del plantel comenzaba a ocupar su lugar en la práctica.
La escena parecía reunir más de veinte años de selección mexicana en unos cuantos metros de césped. Entre ambos suman once Mundiales y conocen de memoria lo que representa un segundo partido de Copa del Mundo. Saben que desde Estados Unidos 1994 hasta Rusia 2018 México nunca perdió en la Jornada 2 de la fase de grupos. También saben que Qatar 2022 rompió esa tradición.
Por eso, mientras avanzaban juntos hacia el trabajo del día, parecía que hablaban de algo más que el entrenamiento. Hablaban de un partido que puede devolver al Tri una de las costumbres que mejor definieron a sus mejores generaciones mundialistas.
México enfrentará ahora a Corea del Sur en Guadalajara. Ambos ganaron en la primera jornada y el vencedor asumirá el liderato del Grupo A. El partido puede acercar al ganador a los Octavos de Final y cambiar por completo el escenario del grupo.
La historia ofrece motivos para el optimismo mexicano. Desde Estados Unidos 1994, el Tri ha perdido apenas uno de sus últimos ocho segundos partidos mundialistas. Derrotó a Irlanda, Ecuador, Francia y Corea del Sur; empató con Bélgica, Angola y Brasil; y solamente cayó ante Argentina en Qatar 2022.
Son encuentros que suelen marcar el verdadero inicio del torneo para México. Y pocos entienden mejor esa clase de partidos que Márquez y Ochoa.
Entre los dos acumulan más de veinte años con la presión de representar al país en la Copa del Mundo. Han vivido triunfos, decepciones, clasificaciones dramáticas y eliminaciones dolorosas. Han visto pasar entrenadores, compañeros y generaciones enteras.
Lo nuevo es que ahora recorren el camino juntos desde perspectivas distintas. Uno observa desde la banca. El otro desde la portería.
Pero ambos saben algo que la historia de los Mundiales mexicanos confirma una y otra vez: los torneos rara vez se definen en el debut. Muchas veces comienzan de verdad en el segundo partido.
Resultados de los segundos partidos de México en Mundiales
- Estados Unidos 1994: México 2-1 Irlanda
- Francia 98: México 2-2 Bélgica
- Corea-Japón 2002: México 2-1 Ecuador
- Alemania 2006: México 0-0 Angola
- Sudáfrica 2010: México 2-0 Francia
- Brasil 2014: México 0-0 Brasil
- Rusia 2018: México 2-1 Corea del Sur
- Qatar 202: México 0-2 Argentina
