Katia Itzel García, la mujer que llegó al centro del mundo del arbitraje

Durante años corrió detrás de una posibilidad que parecía lejana. Hoy la alcanzó. Katia Itzel García arbitrará el partido entre Túnez y Países Bajos y se convertirá en la primera mexicana designada como jueza central en una Copa del Mundo. Una historia de perseverancia que comenzó mucho antes de los reflectores y que ahora encuentra su escenario más grande.
El futbol mexicano tendrá una protagonista distinta. No vestirá uniforme de selección ni buscará un gol. Katia Itzel García dirigirá el Túnez-Países Bajos y se convertirá en la primera árbitra mexicana en impartir justicia como central en un Mundial.
El futbol mexicano tendrá una protagonista distinta. No vestirá uniforme de selección ni buscará un gol. Katia Itzel García dirigirá el Túnez-Países Bajos y se convertirá en la primera árbitra mexicana en impartir justicia como central en un Mundial. / MOLLY DARLINGTON/Getty Images

Katia Itzel García tardó diez minutos en entender que era verdad. En 2019 recibió una llamada que cambió su carrera. Del otro lado de la línea le informaron que había obtenido el gafete FIFA. Colgó el teléfono, se quedó sentada y dejó pasar el tiempo. El corazón acelerado. La mente en blanco.

“Colgué y tardé diez minutos en darme cuenta de que sí era real”, recuerda Katia en entrevista con Sports Illustrated.

Aquella llamada fue una puerta. La que se abre hoy, en Kansas City, es mucho más grande.

Este 25 de junio de 2026, Katia Itzel García se convertirá en la primera árbitra mexicana que dirige un partido de Copa del Mundo varonil como jueza central. Túnez y Países Bajos disputarán un encuentro decisivo del Grupo F. Decenas de miles de personas estarán pendientes del balón. Millones observarán la cancha. Y en el centro estará ella.

No nació dentro del arbitraje. No hubo un padre árbitro que le enseñara las reglas ni un familiar que le prestara el silbato por primera vez. Su historia comenzó de una forma mucho más sencilla y, quizá por eso, más extraordinaria.

Buscó en internet. Quería saber quiénes eran las árbitras mexicanas. Encontró algunos nombres y les escribió por redes sociales. Esperó respuestas. Una llegó. Era Verónica Brito.

Le habló de la escuela de arbitraje de la Federación Mexicana de Futbol, de los exámenes físicos, de la disciplina y de un camino que parecía demasiado largo para cualquiera.

Katia decidió recorrerlo. “Yo me invité solita a esta fiesta”, dice cuando recuerda aquellos días. Lo hizo mientras estudiaba Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM. Lo hizo sin modelos claros a quién seguir. Lo hizo cuando las mujeres apenas representaban una mínima parte del gremio arbitral mexicano.

Y lo hizo porque siempre tuvo la costumbre de perseguir aquello que le despertaba curiosidad.

De niña arrastraba una silla para sentarse junto a sus padres frente al televisor y ver los noticieros. Probablemente no entendía la mayoría de los temas, pero desarrolló una inquietud permanente por observar, analizar y preguntar. Esa misma inquietud la llevó años después a descubrir que existía un mundo dentro del futbol al que pocas mujeres habían tenido acceso.

El trayecto estuvo lejos de ser sencillo. Aprendió pronto que para arbitrar partidos varoniles las pruebas físicas eran exactamente las mismas que para los hombres. No había atajos ni consideraciones especiales. Había que correr más rápido, resistir más y equivocarse menos.

La exigencia se volvió parte de su rutina. También ayudó una historia previa que muchas veces queda olvidada cuando se habla de ella: antes de ser árbitra fue futbolista durante catorce años.

Jugó en equipos escolares, universitarios y en innumerables partidos de barrio. Desde ahí aprendió algo que sigue utilizando cada fin de semana. “Yo no entiendo a la árbitra que soy hoy sin la futbolista que fui”.

Haber estado dentro de la cancha le enseñó a leer emociones, anticipar movimientos y comprender el lenguaje corporal de los jugadores. Hay acciones que identifica antes de que sucedan porque alguna vez las ejecutó ella misma.

Pero incluso con esa preparación existía una barrera más difícil. La ausencia de referentes. Cuando comenzó, veía mujeres en el arbitraje, pero rara vez ocupando los espacios más visibles. Durante mucho tiempo creyó que el máximo objetivo posible era convertirse en árbitra asistente.

No porque le faltara ambición. Porque faltaban ejemplos. “Yo no tenía a alguien que me dijera: tú también puedes lograrlo”. La respuesta fue avanzar igual. Paso a paso.

Llegó el gafete FIFA en 2019. Llegó la Final de la Copa Mundial Sub-17 Femenil en India 2022, una designación que recibió entre lágrimas y temblores de nervios. Llegaron los torneos internacionales. Llegó la Copa Oro. Llegó la Champions Cup.

Y llegó el 9 de marzo de 2024. Aquella noche en Pachuca se convirtió en la primera mujer en dos décadas que arbitraba un partido de Liga MX. Recordó después que toda la presión desapareció con el silbatazo inicial. “Todo se fue. Solo me enfoqué en el partido”.

Quizá por eso hoy parece tan tranquila. Antes de recibir la designación para Túnez contra Países Bajos ya había participado en tres encuentros mundialistas como cuarta árbitra. Y tendrá un cuarto partido el próximo 27 en Argelia ante Austria. Observó. Aprendió. Esperó. Incluso pasó inadvertida cuando asistió al alemán Felix Zwayer durante un partido en el que sufrió calambres. Le acercó jugo de pepinillo para aliviar las contracciones musculares y ayudarlo a terminar el encuentro.

Nadie lo notó. Eso también forma parte del arbitraje. Estar cuando hace falta aunque nadie te vea. Hoy sí la verán.

La acompañarán la mexicana Sandra Ramírez y el español José Enrique Naranjo en una terna internacional que representa mucho más que un partido. Representa una transformación.

Cuando Katia ingresó al arbitraje, las mujeres eran una excepción dentro del gremio. Hoy existen más de cien árbitras profesionales en México y muchas de ellas crecieron viendo los logros que antes parecían imposibles.

Ella misma encontró inspiración al observar a la francesa Stéphanie Frappart dirigir en Qatar 2022. Entonces pensó algo que terminaría marcando su carrera. “Yo también puedo”.

No fue una frase de motivación. Fue una conclusión. La certeza de que la distancia entre un sueño y la realidad puede recorrerse con trabajo.

Por eso, cuando las nuevas árbitras reciben el gafete internacional, suele advertirles algo que parece una paradoja. “Lo más fácil ya lo hiciste. Ahora viene lo más difícil”. Porque sabe exactamente de qué habla.

Diez años después de escribir mensajes a desconocidas en internet buscando una oportunidad, Katia Itzel García ya no busca referentes. Ella se convirtió en uno.

Y cuando esta tarde suene el silbatazo inicial en Kansas City, desaparecerán las estadísticas, las ceremonias y los reconocimientos. Quedará únicamente el futbol.

Y una mexicana en el centro de la cancha que escribe su historia.


Published |Modified
Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.