"Los mexicoamericanos están transformando el futbol": Greg Garza

Greg Garza no esquiva la pregunta que define a toda una generación de futbolistas. Campeón en ambos lados de la frontera —Atlanta United en MLS, Xolos en Liga MX— e internacional con Estados Unidos, Garza representa la identidad mexicoamericana que está redefiniendo el panorama futbolístico continental.
El exdefensor campeón en ambos lados de la frontera reflexiona sobre representar dos culturas y cómo los mexicoamericanos están transformando el futbol continental rumbo al Mundial 2026
El exdefensor campeón en ambos lados de la frontera reflexiona sobre representar dos culturas y cómo los mexicoamericanos están transformando el futbol continental rumbo al Mundial 2026 / Greg Garza

"Cuando la gente me pregunta de dónde eres, yo siempre le digo: 'Yo soy del mundo'". Greg Garza no esquiva la pregunta más compleja que enfrenta cualquier mexicoamericano en el futbol. La abraza. "Yo crecí en todos los lados del mundo, pero siempre con el amor y la pasión de ser americano y representar mi país lo mejor posible, pero también súper grato de la cultura mexicana que tengo en la sangre".

Campeón con Atlanta United en la MLS y con Xolos de Tijuana en la Liga MX, internacional con la selección de Estados Unidos. Inició su camino en Sao Paulo, Brasil y posteriormente llegó al futbol de Portugal. Garza personifica la dualidad que cada vez más define el panorama futbolístico de Norteamérica. Y en vísperas del Mundial 2026, esa identidad híbrida no es una debilidad: es el futuro.

La decisión que marca una vida

La anécdota es reveladora y conmovedora. En el primer partido Estados Unidos contra México que jugó Garza, "toda mi familia con mi camiseta de Estados Unidos y mi hijo de 2 años con camiseta de México". Su primer hijo había nacido en Tijuana y ya había elegido. "Es tijuanense a morir, es mexicano a morir", dice el padre con orgullo.

Hoy, los tres hijos de Garza tienen tres pasaportes: americano, mexicano y brasileño (por su madre). "En nuestras casas se habla portugués con la mamá, inglés conmigo y español cuando están de malas", bromea. "Esta diversidad es lo que somos en Estados Unidos. No hay un país, a lo mejor Canadá, con más diversidad que Estados Unidos".

Pero esa diversidad viene con decisiones difíciles. Garza eligió Estados Unidos, y su camino fue claro desde temprano. "Representé la selección de Estados Unidos desde sub-14 y no fallé en ningún año hasta llegar a la mayor. Sub-14, sub-15, sub-17 donde jugué el Mundial, sub-18, sub-20, sub-23. Para mí escoger Estados Unidos fue más fácil porque no tuve esa oportunidad de representar a México siendo más joven".

No sacó su pasaporte mexicano hasta después de no clasificar al Mundial sub-20, cuando Xolos de Tijuana le ofreció la oportunidad de jugar profesionalmente. Y aquí viene la honestidad brutal que lo caracteriza: "Todo lo que hoy tengo en mi carrera fue por México. Siendo a lo mejor más americano que mexicano en mi vida, mi papá es de Ciudad Victoria, Tamaulipas, pero cruzó la frontera bien temprano. Las dos ligas me han dado todo lo que hoy tengo en mi vida".

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"El mexicoamericano es una cultura peleadora"

Hay un momento en la conversación donde Garza define lo que significa ser mexicoamericano en el futbol y lo hace con una palabra específica: peleador.

"Para mí, el mexicoamericano es una cultura peleadora. Yo siempre quería representar siendo mexicoamericano en donde jugaba. Aunque siempre llego a México y la gente me habla en inglés, yo digo: aunque no parezca, pero sí soy mexicano, sí hablo español".

La historia del apellido Garza es parte de esa identidad. "Representar el nombre Garza, aunque sea como Smith en Monterrey, Garza se ubica en todos lados. Para mí representar el nombre Garza, ese ser mexicoamericano, ser peleador, siempre digo que fui un jugador industrial. Yo trabajaba al mil por mil para cualquier entrenador en la MLS, en la Liga MX, en Portugal cuando jugaba allá".

El fenómeno Chivas y los mexicoamericanos

Si hay un club que ha entendido el valor de los mexicoamericanos recientemente, ese es Chivas al sumar siete: Daniel Aguirre, Leonardo Sepúlveda, Richard Ledezma, Efraín Álvarez, Sergio Aguayo, Brian Gutiérrez y Jonathan Pérez. Y Garza lo nota inmediatamente con una sonrisa: "Chivas es el nuevo Tijuana".

Explica: "En Tijuana tuvimos un montón: Michael Orozco, Edgar Castillo, Joe Corona y yo. Los referentes antes tal vez eran Pachuca y Tijuana. Chivas ha conseguido la manera de poder... yo digo que a lo mejor estos niños, Brian [Gutiérrez] y [Richard] Ledesma, siendo más chiquitos, me imagino que su club era Chivas".

Tres titulares actuales de Chivas vienen de la MLS y para Garza esto representa algo más profundo. Cuando visitó Tijuana el mes pasado, los entrenadores le preguntaron: "¿Cuándo vas a traer más mexicoamericano a Tijuana? Tenemos que regresar a eso. Estás en San Diego para que puedas tener la oportunidad de los dos lados".

La rivalidad por el talento mexicoamericano

"Me encanta, me encanta que los jugadores tengan las opciones de representar a los dos países y que los países peleen por ellos", dice Garza sobre la competencia entre México y Estados Unidos por los jóvenes talentos. "Al final de cuentas nos da ese orgullo que los mexicoamericano están haciendo algo bueno, que están llevando el nombre que está atrás de la camiseta y lo están representando de la mejor manera en cualquier país que elijan".

El caso de Edgar Castillo, su excompañero, ilustra la complejidad: "Jugó en la Sub-23 de México y después jugó en la selección mayor de Estados Unidos. Se cerraron las puertas de la selección de México de la mayor y después tuvo la oportunidad siendo mexicoamericano de poder representar Estados Unidos".

Para Garza, cada jugador tiene su historia. "Lo que se siente en el corazón ya es con cada uno. Un jugador que creció cerca de la frontera de San Diego-Tijuana, de una familia mexicana y a lo mejor nació en San Diego... ¿Qué siente más él? Es con el tema de las oportunidades que le da a uno y lo que se siente en el corazón".

Hay una comparación que Garza hace y que revela la profundidad de lo que significa ser seleccionado nacional: "Se empareja con los militares. Los militares que defienden nuestro país a lo máximo es un tema diferente, pero para mí yo siempre sentía ese amor, esa pasión de utilizar la camiseta de la selección".

"No hay momento en mi vida y en mi carrera, ganar campeonatos, ganar la Liga MX o ganar la MLS, que se compare con representar tu país. Representar no solamente el nombre que está atrás de mi camiseta, representar mi comunidad, mi ciudad, mi estado, mi familia. Es algo que no se puede explicar".

Las nuevas estrellas mexicoamericanas

Garza observa con atención a la nueva generación. Sobre Obed Vargas, nacido en Alaska y ahora en el Atlético de Madrid, se maravilla: "Un mexicoamericano que creció en Alaska. ¿De dónde salió, de Alaska? No sé. Pero tener la oportunidad de jugar en Europa, de representar sus dos culturas lo más posible, me imagino que llevará las dos banderas siempre en la sangre".

"Si preguntaras a él hace dos o tres años, no iba a imaginar lo que está pasando. Que la MLS y la Liga MX den esa oportunidad a los jugadores de cumplir sus sueños, está jugando en Atlético Madrid. Salió de Estados Unidos y jugando en Atlético Madrid es algo que no se imaginaba antes".

El mensaje para estos jóvenes es claro: "Siempre voy a apoyar a los jugadores en lo que ellos sienten en el corazón, lo que se siente en el alma para escoger y elegir lo que ellos quieren hacer en su vida. Las oportunidades que tengan de representar los dos países, esas dos culturas, es una felicidad muy grande".

Mundial 2026: Tres pasaportes, una celebración

Como mexicoamericano con novia canadiense, Garza encarna perfectamente el espíritu del Mundial 2026. "Es un punto histórico tener a los tres países de Norteamérica unidos. Me fascina como aficionado tener la oportunidad de viajar a México a ver un partido, después regresar a Estados Unidos o viajar a Canadá".

Y aquí viene la confesión final, la que resume todo: "Siendo aficionado y seleccionado de Estados Unidos, claramente voy a ser más aficionado de Estados Unidos. Ahora, mi hijo de 13 años va a estar con su camiseta de México, seguro". Una pausa, una sonrisa. Una respuesta perfectamente diplomática.

La perspectiva mexicoamericana de Garza le permite ver algo que otros no pueden: el crecimiento paralelo y complementario de ambas ligas.

"Hace 10 años, en serio, no veía este momento. No veía a las dos ligas trabajando de la mejor manera posible juntos", reflexiona sobre la colaboración actual entre MLS y Liga MX. "Siempre va a haber la rivalidad Estados Unidos-México, eso es inevitable, pero tener la oportunidad de trabajar juntos con Leagues Cup, con torneos que están tan bien representados llegando al Mundial, me da mucha satisfacción".

El cambio de paradigma es evidente en su experiencia personal. Cuando jugaba en Tijuana en 2013, enfrentar a un equipo de la MLS "era un momento que para nosotros, hey, nos va a tocar un equipo de la MLS, es un partido a lo mejor favorable". Hoy: "En las últimas cuatro ediciones de la Concacaf Champions, ha estado un equipo de la MLS en la final. Esa estadística demuestra que las ligas están muy emparejadas".

El flujo de talento en ambas direcciones

"La puerta siempre está abierta para los mexicanos", dice Garza sobre la MLS. "Y aún más para los mexicoamericanos. Yo siendo uno, siempre voy a ser lo más sincero posible: todo lo que hoy tengo en mi carrera fue por México".

Pero también señala el flujo inverso: "Hay muchísimos jugadores acá en México, tres titulares en Chivas que vienen de la MLS. A los dos lados, las dos ligas están trabajando juntos para poder dar esas oportunidades a los jugadores de los dos lados".

Este intercambio beneficia a todos, especialmente de cara al Mundial: "Los sueños de cada jugador que están transfiriendo, de tener esa oportunidad de más visibilidad en las dos ligas, de poder llegar a un grande de Europa, hace crecer las dos ligas. Y al final crece la selección de los dos países".

Garza desmiente la narrativa de la "liga de retiro": "El promedio de edad de los Jugadores Franquicia es de 28 años. Tener ejemplos como José Martínez y Miguel Almirón que llegaron a Atlanta con 21, 22 años, hicieron historia y después saltaron, y hoy en día con Son que es jovencito, un montón de jugadores en la altura de sus carreras que pueden todavía crecer".

Los números del Mundial lo respaldan: "En el último Mundial eran 37 jugadores que estaban jugando en la MLS. Este Mundial el récord va a ser muchísimo más que 37". La liga representa actualmente a 77 y 78 países, casi la mitad del mundo.

Al final de la conversación, Garza regresa al tema que lo define. Habla de criar a sus hijos en Estados Unidos con tres pasaportes, tres idiomas, tres culturas. "La diversidad que tienen mis hijos propios y tener la oportunidad de crecer una vida saludable, una educación buenísima en Estados Unidos, súper grato de tener esa diversidad".

"Criar a mis propios hijos a entender las diferentes culturas que ellos representan, yo creo que es lo que somos en Estados Unidos. Yo creo que la liga también representa eso".

Greg Garza no es solo un puente entre dos mundos futbolísticos. Es la prueba viviente de que esos dos mundos nunca estuvieron realmente separados. En el futbol norteamericano del futuro, la pregunta no será "¿México o Estados Unidos?", sino "¿por qué no ambos?".

Y cuando llegue el Mundial 2026, con estadios llenos en tres países, con mexicoamericanos representando ambas banderas, con familias divididas en las tribunas pero unidas en el amor por el juego, quedará claro que la verdadera respuesta siempre fue: "Yo soy del mundo".


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.