México llega perfecto, pero el Mundial empieza aquí

La Selección Mexicana firmó la mejor primera ronda de su historia en los Mundiales, pero el desafío más grande apenas comienza. Ecuador aparece en el camino con dos fantasmas de fondo: 40 años sin ganar un duelo de eliminación directa y una larga deuda frente a las selecciones sudamericanas.
México hizo todo lo que podía hacer en la fase de grupos: ganó sus tres partidos, no recibió goles, convirtió al Azteca en una fortaleza.
México hizo todo lo que podía hacer en la fase de grupos: ganó sus tres partidos, no recibió goles, convirtió al Azteca en una fortaleza. / MexSport Sports Agency

Antes de enfrentarse a Ecuador, la Selección Mexicana ya escribió una de las mejores fases de grupos de toda su historia en las Copas del Mundo. Ganó por primera vez un partido inaugural, firmó su primera ronda perfecta con tres victorias, enlazó cuatro triunfos consecutivos en un mismo Mundial por primera ocasión, alcanzó las 20 victorias mundialistas y volvió a cerrar la fase de grupos sin recibir un solo gol, algo que únicamente había conseguido en México 1970.

Detrás de esa solidez apareció Raúl Rangel. El "Tala" igualó una marca que parecía intocable desde hace 56 años al completar los tres partidos de la primera ronda con el arco en cero, tal como lo hicieron Ignacio Calderón y aquella generación de 1970 que alcanzó los cuartos de final en casa.

El Estadio Azteca también volvió a convertirse en un aliado. México mantiene intacto su invicto mundialista en el inmueble: nueve partidos, siete victorias, dos empates, 16 goles a favor y apenas dos en contra. Ninguna selección ha logrado derrotar al Tricolor en el escenario más emblemático del futbol mexicano.

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Pero todo ese recorrido sólo sirvió para llegar hasta aquí. Porque los Mundiales cambian cuando comienza la eliminación directa. Se terminan los puntos, desaparecen los márgenes de error y las estadísticas dejan de importar. Cada partido es una sentencia. Ganar significa seguir soñando; perder, volver a casa.

Y es precisamente en ese escenario donde México carga con una de las mayores deudas de su historia.

Han pasado 40 años desde la última victoria del Tricolor en un partido de eliminación directa. Fue en México 1986, cuando derrotó a Bulgaria en los octavos de final. Desde entonces, generación tras generación se estrelló contra la misma barrera.

Ahora el obstáculo se llama Ecuador.

El equipo dirigido por Sebastián Beccacece encontró su mejor versión cuando estaba contra las cuerdas. Tras perder con Costa de Marfil y empatar sin goles frente a Curazao, los ecuatorianos remontaron a Alemania por 2-1 con goles de Nilson Angulo y Gonzalo Plata para meterse a los octavos de final.

Además, representan otro de los grandes fantasmas del futbol mexicano: las selecciones sudamericanas. Los números son contundentes. México apenas ha ganado uno de sus 14 partidos mundialistas frente a equipos de la CONMEBOL. El balance es de una victoria, tres empates y diez derrotas.

La única excepción ocurrió precisamente ante Ecuador. En Corea-Japón 2002, el equipo también dirigido por Javier Aguirre derrotó 2-1 a los ecuatorianos con goles de Jared Borgetti y Gerardo Torrado, un triunfo que encaminó al Tricolor al liderato de su grupo.

Desde entonces, México no ha vuelto a vencer a un rival sudamericano en una Copa del Mundo. Llegaron las eliminaciones frente a Argentina en 2006 y 2010, la derrota ante Uruguay en Sudáfrica 2010, el empate sin goles frente a Brasil en 2014 y un nuevo tropiezo contra la Albiceleste en Qatar 2022.

Aguirre entiende perfectamente el tamaño del desafío. "Espero un Ecuador muy intenso. Así son los equipos de Beccacece: presionan arriba, son muy sacrificados en los regresos y tremendamente competitivos en los duelos individuales", explicó el seleccionador nacional.

Para el Vasco, la mayor fortaleza del conjunto ecuatoriano está en su capacidad para recuperar el balón muy cerca del área rival. "Es un equipo que roba muchísimo balón en campo contrario; probablemente de los mejores de este Mundial en ese aspecto. No te deja jugar cómodo".

Por eso sabe que México tendrá que ofrecer su mejor versión. "Tenemos que hacer un partido casi perfecto". 

México llegará respaldado por la mejor fase de grupos de su historia, por una defensa imbatible, por un portero que igualó un récord de hace más de medio siglo y por un estadio donde nunca ha perdido un partido de Copa del Mundo.

Pero ninguna de esas cifras garantizará el boleto.

La verdadera prueba comienza ahora. Porque los récords ya quedaron atrás. Lo único que importa es romper el que más pesa: volver a ganar un partido de eliminación directa, cuarenta años después, y hacerlo frente al único rival sudamericano al que México ha logrado derrotar en una Copa del Mundo.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.