Mundial 2026: ¿Irán, ausente? En Los Ángeles, sus compatriotas la esperan

En un campo de futbol de Los Ángeles, Shawn Rezaei vocifera en farsi para que sus compañeros presionen mejor a sus rivales. Unos ánimos que este iranoestadounidense espera poder repetir dentro de tres meses durante el Mundial 2026, para apoyar a la selección de Irán.
Pero tras la guerra que se desató el sábado entre Estados Unidos e Israel contra Irán y la muerte del guía supremo iraní, Alí Jamenei, este futbolista aficionado de 58 años es consciente de que el destino del Team Melli es incierto.
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🇮🇷"Con lo ocurrido y con los ataques norteamericanos, es difícil para nosotros pensar en el Mundial, pero será decisión de los dirigentes deportivos".
— Fútbol y Política (@FutboliPolitica) February 28, 2026
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, puso en duda la participación de la selección en el Mundial. pic.twitter.com/VDVZ8rMKpM
"Hay mucha agitación en Irán en este momento... así que todo está en suspenso", suspira Rezaei.
Como la mayoría de los otros inmigrantes del Arya FC, su club persa local, se alegra de poder recibir en su ciudad dos partidos del seleccionado iraní en junio.
Porque Los Ángeles, a veces apodada Tehrangeles, en un juego de palabras con Teherán, alberga a cerca de 200.000 iranoestadounidenses, lo que la convierte en el epicentro mundial de la diáspora.
"Hubo una gran efervescencia dentro de la comunidad persa en el momento del sorteo", cuenta a la AFP este empleado de restaurante, que querría llevar a toda su familia al estadio.
Pero la guerra en Oriente Medio pone en peligro este proyecto.
Al día siguiente de los primeros ataques estadounidense-israelíes, el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, llegó a plantearse boicotear el torneo, que se celebra en Norteamérica del 11 de junio al 19 de julio.
“Nuevo equipo"
"Lo único seguro por ahora es que, con este ataque y esta crueldad, no podemos contemplar el Mundial con esperanza", dijo el directivo a la televisión iraní unas horas después del inicio de los bombardeos el sábado.
Unas amenazas que Rezaei descarta, convencido de que la República Islámica vive sus últimos días.
La muerte del ayatolá Jamenei "es el acontecimiento más grave ocurrido en estos últimos 47 años, y este régimen ha sufrido daños enormes. No sobrevivirá", estima Rezaei, que huyó de Irán en 1984, cinco años después de la Revolución Islámica.
Si el poder cae, espera ver surgir "un nuevo equipo que represente de verdad al pueblo iraní" y detrás del cual sea fácil unirse.
El Mundial de Qatar 2022 mostró una fractura entre la selección nacional y sus aficionados.
Irán estaba entonces sacudido por las protestas populares provocadas por la muerte de la joven Mahsa Amini, detenida por llevar supuestamente mal puesto el velo.
El Team Melli se negó a entonar el himno nacional en su primer partido en Qatar 2022, un gesto percibido como un apoyo a los manifestantes, pero después los jugadores lo cantaron de forma vacilante en los demás encuentros.
Algunos aficionados lo interpretaron como una capitulación política y celebraron las derrotas de la selección iraní, sospechosa de connivencia con los mulás en el poder.
"Irán liberado"
"No hay un apoyo del 100% detrás del equipo y, mentalmente, creo que eso tiene un impacto en los jugadores", lamenta Mehran Janani, otro miembro del cuadro angelino Arya FC.
Este ingeniero duda en acudir a los partidos en esta Copa del Mundo.
Teme que las tensiones políticas provocadas por la sangrienta represión de un nuevo levantamiento popular en enero, que dejó varios miles de muertos, eclipsen la fiesta deportiva.
"Aunque el régimen caiga, no estoy seguro de que haya tiempo suficiente para que el nuevo equipo esté listo para mostrar un buen fútbol", teme este iranoestadounidense de 58 años. "Este Mundial corre el riesgo de arruinarse para Irán".
Sus compañeros esperan que la selección juegue bajo la bandera de un "Irán liberado", pero están dispuestos a animarla pase lo que pase.
"Es el pueblo quien apoya a este equipo, no el régimen", insiste Sasha Khoshabeh.
Este fisioterapeuta de 44 años sueña con ver a Irán superar la fase de grupos, algo que nunca ha conseguido y este año parece alcanzable, en un grupo en el que se enfrenta a Egipto en Seattle y a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles.
Después de 34 años de exilio, Khoshabeh piensa darle una acogida ferviente a su equipo del alma, para que tenga la sensación de jugar en casa.
"Es un sueño hecho realidad. Ya puedo decirle que el estadio... estará compuesto en un 80% por iraníes", anticipa. "Así que lo espero con ansias". AFP
