Rafa Márquez, presentado como DT del Tri, ve nueva oportunidad: “No se me dio como jugador”

Rafa Márquez ya sabe lo que significa llegar a un Mundial. Lo hizo cinco veces como jugador. También conoce la frustración de quedarse siempre en el mismo lugar: los octavos de final.
Ahora tendrá una nueva oportunidad.
Ya no será el capitán que ordenaba desde el campo. Será el director técnico que deberá conducir a una nueva generación hacia el Mundial y, sobre todo, intentar romper la barrera que marcó su carrera con la Selección Mexicana.
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Rafa Márquez reconoce nueva oportunidad
“Ya no se me dio como jugador en esas cinco Copas del Mundo. Desafortunadamente siempre llegamos a lo mismo. Hoy tengo esta oportunidad”, expresó Márquez durante su presentación como nuevo director técnico del Tricolor.
La responsabilidad es distinta. También la presión.
Márquez llega ilusionado, pero no esconde los nervios de sentarse por primera vez en la silla principal de la Selección. Su experiencia como futbolista le da un recorrido extraordinario, pero ahora deberá trasladar todo lo aprendido al banquillo.
“He vivido una carrera extraordinaria como jugador y ahora la oportunidad que tengo, la responsabilidad que tengo, es todavía mucho más grande. Estoy feliz, estoy muy contento. Obviamente no te voy a mentir: estoy nervioso de ya empezar a estar en la cancha y poder transmitir todo lo que podemos transmitir tanto yo como mi cuerpo técnico”, reconoció.
El camino hacia el siguiente Mundial comienza mucho antes de la competencia. Para Márquez, un proceso de cuatro años se construye desde el primer partido.
“El objetivo de este proceso es llegar primero al Mundial, calificar al Mundial. Van a ser cuatro años, pero comienza ya con el primer partido”.
Y en ese proceso no quiere borrar lo anterior. Al contrario: considera que la Selección tiene una base sobre la cual trabajar.
“No voy a trabajar desde cero. Hay continuidad, hay una base muy importante que me tiene ilusionado de hacer crecer a esta selección”.
Márquez y lo que le dejó trabajar con Javier Aguirre
Su paso durante los últimos dos años junto a Javier Aguirre le permite asumir el cargo con conocimiento del grupo y del entorno. Márquez agradeció especialmente la confianza que recibió del entrenador, a quien considera uno de sus grandes maestros.
“Me deja muy tranquilo el trabajo que se hizo en estos dos años, me deja muy tranquilo la confianza que me dio, que me transmitió Javier, de cómo llegué a cómo terminé”.
Pero la continuidad no significa inmovilidad. Márquez quiere evolucionar a una selección que ya logró recuperar parte de su conexión con la afición.
“Ya esa identidad ya la tenemos, ya la mostramos. Creo que la gente se identifica con este equipo. Hay que mantener lo que tenemos, pero hay que evolucionar, hay que mejorar y yo creo que hay un margen de mejora importantísimo”.
La fórmula, al menos en su primera definición, no estará basada únicamente en resultados ni tampoco en una idea estética del juego. Márquez quiere una selección que compita y que consiga que el aficionado vuelva a reconocerse en ella.
“Creo que la afición se va a identificar con su equipo porque va a competir, va a luchar, va a tratar de dar su mejor versión en cada partido. Y bueno, ya las maneras las veremos, eso es el trabajo que podamos tener en cancha”.
Para lograrlo tendrá un cuerpo técnico diseñado bajo una misma idea: complementarse.
Los auxiliares de Rafa Márquez
Juan Manuel Lillo, Andrés Guardado y Vidal Palomar serán sus auxiliares; Pol Lorente estará a cargo de la preparación física y Xabier Mancisidor será el entrenador de porteros.
Márquez buscó experiencia y conocimiento en distintas áreas.
“Fue todo muy natural. No fue difícil convencerlos. Hoy me siento muy satisfecho de haber conseguido un grupo de trabajo; tal cual, me complementan, nos complementamos. Creo que vamos a intentar sacar el máximo provecho de cada uno de ellos”.
El objetivo, además, trasciende a la Selección Mayor. Márquez quiere utilizar al Tricolor como una plataforma para potenciar al futbolista mexicano y conectar el trabajo de las distintas selecciones y los clubes.
“Queremos potencializar al futbol mexicano con gente de nivel, gente de calidad, gente que ha estado en el máximo nivel del futbol mundial”.
Uno de sus principales focos estará en los jóvenes.
“Hay una buena camada de jugadores jóvenes que vienen empujando fuerte. Vamos a estar pendientes de todos ellos. Los queremos potencializar. Eso no es nada más en lo futbolístico, sino en lo personal, en lo que hacen dentro y fuera de la cancha. Queremos tener un 365 más completo”.
Márquez también pretende que la Selección sea una vitrina para que más futbolistas mexicanos puedan emigrar a Europa.
“Creo que la Selección es una gran vitrina para el exterior. Teniendo un cuerpo técnico como el que tengo y el apoyo que tengo de directivos, no me queda más que brindar todo mi máximo para potencializar al jugador y ojalá que pueda ser más visible y poder ayudarnos a que puedan ir a Europa”.
Una silla que todavía está aprendiendo a ocupar
Márquez sabe que habrá momentos complicados. No tiene una fórmula para atravesarlos porque, a diferencia de Aguirre, todavía no tiene experiencia como responsable máximo de una Selección.
Lo admite. “No lo sé. Es la primera vez que me siento en esta silla y no tengo la experiencia. Javier ya lo sabía, tenía dos momentos que lo ha pasado”.
Su respuesta, sin embargo, define la manera en que pretende afrontar el desafío: concentrarse en aquello que sí puede controlar.
“Lo que me ha dado la vida y la carrera que tuve es intentar hacer las cosas lo mejor que se puedan, dar mi máximo para aportar”.
Márquez sabe que habrá opiniones, críticas y resultados que escapen de sus manos. Por eso quiere colocar el trabajo de cancha por encima de todo.
“Mientras tú te enfoques en lo más importante, que es el trabajo en cancha, lo demás van a ser opiniones y respetables”.
Su función, explicó, será convencer, inspirar y conseguir que cada futbolista entregue su mejor versión.
“El cómo le voy a transmitir, el cómo les voy a convencer, el cómo los voy a inspirar, el cómo les voy a hacer que den su máximo, el cómo voy a hacer que suban la camiseta, el cómo voy a hacer que en cada jugada den lo mejor, que la peleen, que la luchen hasta que más puedan”.
Después vendrán los factores que no controla.
“Ya a partir de ahí, si la pelotita entra o no, son circunstancias que están fuera de mis manos”.
Y esa parece ser la primera lección de Márquez como entrenador: el resultado será la medida pública, pero el trabajo será su medida personal.
“Lo que me va a dejar a mí tranquilo y poder dormir tranquilo en las noches es eso”.
El respaldo de Aguirre
Javier Aguirre también estuvo presente en el mensaje de presentación. Duilio Davino defendió la continuidad y destacó el crecimiento de Márquez durante los dos años que trabajó junto al Vasco.
“Creo en los procesos y en la continuidad cuando hay bases sólidas y objetivos claros. Y siento mucha ilusión porque sé que eso es lo que hay”, dijo Davino.
El directivo destacó no solamente el conocimiento que Márquez adquirió durante ese periodo, sino su liderazgo y compromiso.
“Estamos en muy buenas manos”.
Márquez, por su parte, definió a Aguirre como un maestro y aseguró que buscará mantener una buena relación con la prensa, una de las áreas que más aprendió a manejar durante su etapa anterior.
“Javier es Javier. Para mí ha sido un gran aprendizaje estar con Javier. Estoy muy agradecido. La idea es intentar seguir con esta buena relación, mejorarla. Estoy en la máxima apertura”.
La disciplina también permanecerá como uno de los valores del proyecto.
“Es un valor en el que creemos que debe cumplir una Selección, un seleccionado nacional, tanto dentro como fuera de la cancha”.
Y para Márquez, dirigir futbolistas también significa conocerlos más allá del terreno de juego.
“A veces el entrenador no solo es entrenador, te conviertes casi en psicólogo también para poder sacar el máximo provecho de los jugadores”.
La sexta oportunidad
Al final, todo vuelve al mismo punto.
Cinco Mundiales como jugador. Cinco eliminaciones en octavos. Una nueva oportunidad desde otro lugar.
Márquez no reniega de su historia. Al contrario, reconoce que las dificultades también construyeron su carrera.
“Si contáramos todo lo que sufrimos, lo que trabajamos, lo que nos pasó, no es que sean siempre cosas buenas. Creo que las cosas malas son las que nos han llevado hasta aquí”.
Ahora comienza otra historia.
“Estoy muy contento. Representar a México ahora en esta posición todavía me motiva más a hacerlo. No va a quedar en mí dar mi máximo y que ojalá las cosas vayan bien”.
Después de cinco Mundiales como futbolista, Rafa Márquez tendrá una sexta oportunidad de cambiar la historia. Esta vez, desde el banquillo.
