Isaac del Toro buscará revancha en el próximo Giro de Italia

Isaac del Toro tendrá su propia revancha el próximo año en el Giro de Italia. Así lo asegura su padre, José, después del subcampeonato que el joven ciclista, con solo 21 años, logró en la prestigiosa carrera italiana. Una gesta que dio la vuelta al mundo.
“El hecho de que estuvo tan cerca de ganarlo, creo que le dejó una espina que en algún momento va a querer sacarse”, dice José en entrevista vía telefónica. “No me lo comentó directamente, pero yo pienso… si yo estuviera en su lugar, eso sería algo pendiente que me quedaría por resolver”.
"El Giro se ha vuelto algo muy relevante… los tres grandes (Giro, Tour y Vuelta) son enormes. Prácticamente, no hay ninguna carrera pequeña".
- José del Toro
Don José, dedicado a la construcción, cuenta que desde que Isaac tenía 15 años y migró a Europa para perseguir su sueño profesional y verlo se volvió algo ocasional. “No hay dinero para estar viajando cada fin de semana”, confiesa. Con la voz entrecortada admite lo duro que ha sido. “Imagínate lo difícil que ha sido para él. Si para mí, siendo adulto, ya es complicado, para él lo ha sido aún más”.
“Él siempre lo decía: ‘Yo voy a ser profesional, quiero ser profesional, lo voy a lograr’”, recuerda su padre. Desde el principio estaba convencido que lo lograría. No tenía dudas. Incluso estaba seguro que ganaría carreras importantes. Durante el Giro, por ejemplo, sabía a mitad de la competencia que lo iba a ganar. Al final las cosas no salieron como esperaban. No importaba, para él su hijo lo había ganado. Y está convencido que lo que viene será aún mejor.
A diferencia de muchos jóvenes que desarrollan su capacidad física con el tiempo y el entrenamiento, Isaac destacaba desde niño por una cualidad que no se enseña: su extraordinaria capacidad de consumo de oxígeno. Desde los primeros análisis fisiológicos, sus niveles de VO₂ máx —la cantidad de oxígeno que el cuerpo puede procesar por minuto por kilogramo de peso— se ubicaban en el 5% más alto de la población para su edad.
Este valor, fundamental en los deportes de resistencia, es uno de los mejores predictores del rendimiento de un atleta de élite. En otras palabras, su cuerpo era capaz de absorber y utilizar oxígeno con una eficiencia digna de un ciclista profesional… cuando apenas era un adolescente.
“Mucha gente me ha dicho: ‘Es que gracias a ti, porque tú siempre fuiste atleta, y eso se hereda’. Pero yo no estoy tan seguro de eso. Yo creo que es una combinación entre lo físico y lo mental. Y hay algo que tal vez él no cuenta: él entrenaba más duro que sus compañeros. Eso lo vi con mis propios ojos”, dice.
Muchos suelen comentarle: se recupera más rápido o es más fuerte. Pero, quienes lo conocen saben que tiene algo especial. Mientras sus compañeros se iban al cine o a distraerse después de entrenar, Isaac se iba directo a su cuarto a comer, descansar y prepararse para el día siguiente. Esa disciplina fue la que marcó la diferencia.
Su padre cuenta que Isaac ha sido un ciclista disciplinado desde que tiene 7 años y son contados los días que no ha estado arriba de una bicicleta. A diferencia de otros ciclistas que paran un año y hacen pausas para regresar, Isaac ha mantenido una rutina inquebrantable. Diferencia que su padre considera que ha sido fundamental para su desarrollo físico y deportivo más allá de la genética.
“Es el trabajo constante lo que te da esos resultados. Isaac prácticamente ha estado montando en bicicleta todos los días de su vida. Solo paraba cuando algo realmente serio ocurría: cuando se rompió la pierna, cuando se enfermó fuerte o tuvo un problema en la mandíbula. Pero nunca dejó de entrenar semanas enteras. No era de entrenar unos días sí y otros no. Esto ha sido un trabajo constante, diario”.
Hubo momentos en los que Don José deseaba que Isaac perdiera una carrera. No porque dudara de él sino porque una derrota le daría la excusa para bajarlo de la bicicleta por los altos costos económicos que representaba la práctica de este deporte. “Así podré decirle que ‘ya no más, que ya estuvo’. Qué bueno que nunca se lo dije, pero sí lo pensé”.
Quienes rodeaban a la familia sabían lo difícil que era económicamente, incluso para Isaac y su hermano Ángel, que también era ciclista. Hubo un momento en que parecía no haber futuro. Asistían a un Campeonato Nacional y la pregunta era inevitable: “¿Y… ¿después qué? No se veía qué seguía. Y ahí es cuando muchos atletas se detienen. Él mismo lo dijo. Recuerdo que en un Campeonato Nacional al que yo no pude ir, dijo: ‘Si no me va bien aquí, tal vez después de esto ya no siga’”.
Hoy, Don José se siente profundamente orgulloso de lo que su hijo ha logrado. Le conmueve saber que la historia de Isaac inspira a más personas —como aquel domingo que se reunieron en el Ángel de la Independencia—. "No es fácil, de verdad no lo es”, dice sinceramente sabiendo el esfuerzo que ha habido detrás de cada pedaleo.

